Nicaragua

Lucía Morett en Nicaragua

Encuentro de Daniel con Lucía Andrea Morett Álvarez sobreviviente del bombardeo colombiano contra territorio soberano del Ecuador

Redacción Central |

Encuentro de Daniel con Lucía Andrea Morett Álvarez sobreviviente del bombardeo colombiano contra territorio soberano del Ecuador

Palabras de Rosario

Buenas tardes, queridos compañeros, compañeras, hermanos y hermanas del Poder Ciudadano, damos la bienvenida a nuestra Nicaragua Libre, a la compañera mexicana Lucía Andrea Morett Álvarez.

Sabemos que Lucía Andrea llegó del Ecuador, está aquí con nosotros en esta Tierra Libre de Sandino y de Darío. El Comandante Daniel en su inter-vención va a explicarnos cuál es la situación de Lucía en nuestra Patria… ¡Patria Libre o Morir!

También están con nosotros, su madre, María de Jesús Álvarez Moctezuma; su padre, compañero Jorge Luis Morett Sánchez; la compañera Pamela Dávila Falconi, Coordinadora General de la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos. Una vez más, [email protected] compañ[email protected], están en su Tierra.

Vamos a iniciar esta comparecencia con las palabras de nuestra hermana, Lucía Andrea Morett Álvarez.

Palabras de Lucía Andrea Morett Álvarez

Muy buenas tardes, compañ[email protected], quiero agradecer sinceramente este recibimiento que me ha hecho Nicaragua, que me ha hecho su Presidente, pero yo sé que no es sólo él, ¡es el pueblo nicaragüense!

Los revolucionarios vamos andando nuestro camino, y en el camino nos encontramos, nos identificamos y nos solidarizamos unos con otros. Y es así como yo he sentido la solidaridad del pueblo ecuatoriano cuando estuve ahí, que me dio asistencia médica, que se preocupó por mí, de mi salud física, de mi salud emocional.

Y es como ahora llego a Nicaragua, que me ha abierto los brazos para que pueda estar tranquila, para que pueda estar segura y, desde aquí, seguir dando la lucha que no he dejado desde este 1º de marzo en que el Gobierno colombiano, a través de su Ejército, de su Policía, lanzó bombas indiscriminadamente contra un campamento de las FARC que se encontraba en Ecuador, violando una serie de Tratados Interna-cionales, de Convenios y normas que, incluso en las situaciones de guerra, deben regirnos.

Desde ese día, he venido dando una lucha, ya no sólo como lo que soy, una víctima del terrorismo de Estado colombiano, una víctima más de tantas otras que ha dejado ese terrorismo que sistemáti-camente practica el Gobierno de Colombia, presidido por Álvaro Uribe Vélez. No sólo es por mí, es por cuatro de mis compañeros que fueron brutalmente asesinados por las bombas.

Me decía alguien que a partir de ahora, ya no soy una, sino que soy cinco. Así he querido asumirlo y estoy dispuesta a asumirlo hasta las últimas consecuencias, donde haya que ir, donde haya que denunciar lo que ahí sucedió.

Desde ese 1º de marzo, inicié una lucha que espero pueda continuar en México, en mi país, al cual amo y en el cual me gustaría estar ahora. Sin embargo, hasta ahora ha habido situaciones, ha habido campañas mediáticas en mi contra. No tienen, en realidad, qué decir en contra mía, puesto que yo no he cometido ningún delito, salvo el delito de querer un mundo mejor para nuestros pueblos, porque yo así lo siento… somos un mismo pueblo, toda América Latina somos un mismo pueblo y ése es por el pueblo por el que luchamos.

No he cometido ningún delito y, sin embargo, se ha intentado criminalizar la lucha; se ha intentado criminalizar en México, desde hace muchos años, la protesta social… Sin embargo, no nos vamos a dejar, ¡yo no me voy a dejar! y así sea desde México, desde aquí o de cualquier parte del mundo, seguiré denunciando lo que ocurrió en Ecuador; seguiré denunciando el abuso de poder, el terrorismo de Estado.

Ahora me quieren acusar de terrorista, porque fui la única sobreviviente mexicana. Quiero decirles que soy una estudiante, soy pasante de la Carrera de Literatura Dramática y Teatro, de la Universidad Nacional Autónoma de México. No soy, ¡ni mucho menos! terrorista, pero se ha pretendido acusarme de eso, porque he participado en diferentes luchas y me he solidarizado con la lucha de nuestros pueblos latinoamericanos. Desde aquí, les reitero mi agradecimiento, igual que lo hago hacia el pueblo ecuatoriano, y hacia todos aquellos pueblos que se han solidarizado conmigo.

Les puedo decir que soy una más que los acontecimientos han puesto en ese lugar que no quería ocupar ¡yo jamás quise ser herida por bombas! y, sin embargo, hubo bombas que fueron lanzadas con toda la intención de asesinar a las personas que ahí estábamos.

Me he recuperado satisfactoriamente de estas heridas y, aunque las heridas más hondas se llevan en el alma, se llevan por las muertes de los compañeros, tengo la completa disposición de seguir adelante. Muchas gracias.

Palabras de Rosario

Después de este conmovedor testimonio de firmeza, de consistencia, de coherencia revolucionaria de Lucía Andrea, vamos a escuchar las palabras de la Coordinadora General de la Asociación Latino-americana para los Derechos Humanos, que la ha acompañado hasta aquí, Nicaragua, compañera Pamela Dávila Falconi.

Palabras de Pamela Dávila Falconi

Coordinadora General ALADH

Igualmente quiero agradecer al pueblo de Nicaragua, al querido Presidente Daniel Ortega, que nos ha abierto los brazos, que realmente ha sido algo que pocas personas hubieran hecho.

Yo respeto muchísimo su Revolución, respeto todo el trabajo tesonero, solidario, todo lo que él representa, como ejemplo, para los pueblos. A nombre de la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos, quiero agradecerle profunda-mente, por la acogida tan generosa, tan abierta, tan desinteresada y solidaria que ha dado a nuestra compañera, Lucía Morett.

Quiero decirles también, la lucha que nosotros estamos haciendo desde Ecuador para llegar hasta las últimas consecuencias y poder encontrar y castigar a los culpables de este feroz asesinato, que además, fuimos víctimas de una violación de nuestra soberanía, por parte del Gobierno de Colombia, y vamos a llegar hasta las últimas consecuencias. Tenemos la confianza que los países amigos, que entienden este problema, los países como Nicaragua, que tienen a un mara-villoso Presidente como el compañero Daniel Ortega, nos van a seguir apoyando.

Quiero decirles que, desde el 1º de marzo, la lucha nuestra, de Derechos Humanos, fue muy fuerte, muy dura, porque además de Lucía, hay otras dos compañeras colombianas que todavía siguen hospitalizadas en el Hospital Militar de Quito, y para quienes también estamos requiriendo la ayuda, la solidaridad y el apoyo.

Es de entenderse que la vida de estas niñas, digo niñas porque son muy jovencitas, que sufrieron heridas muy fuertes, no sólo físicamente, sino sicológicamente, que se están recuperando después de una cantidad de operaciones, de cirugías, y tienen un trauma muy fuerte, ha sido muy doloroso.

El trabajo de la Asociación Latinoamericana ha sido fuerte, porque hemos tenido que recibir, ver y apoyar a los padres; ver su dolor al recibir a sus hijos muertos, que fueron los otros 4 compañeros de Lucía, cuando llegaron al Ecuador. Ellos llevaron sus restos hacia México, logramos hacer una misa en Quito, Ecuador, antes de que ellos partieran. Pero, el dolor de esas personas, de esos padres, recibir en esas condiciones a sus hijos, después de una masacre injusta como la del Gobierno colombiano, eso no merece que quede en la impunidad, compañeros, creo que hay que seguir adelante hasta lograr el castigo de los culpables.

Quiero agradecer, una vez más, con todo mi corazón, a este maravilloso pueblo nicaragüense, a este maravilloso Presidente y a Sandino, por todo lo que significa esta gente, esta solidaridad, esta apertura y este cariño que hemos recibido en todo momento. Muchas gracias, compañeros.

Palabras de Rosario

Gracias, compañera Pamela. Cuenten ustedes [email protected], que las palabras, los mensajes, los testimonios de ustedes están en el corazón sensible de [email protected] nicaragüenses, de [email protected] [email protected] del Poder Ciudadano.

No dudo que la solidaridad de [email protected] nicaragüenses, estará siempre al lado de los pueblos de América Latina, porque somos un mismo Pueblo, somos la Gran Hermandad; somos, como ayer el pueblo paraguayo que festejaba su victoria sobre 61 años de dictadura, un sólo pueblo… ¡un pueblo unido que jamás será vencido!

Palabras de Daniel

Buenas noches [email protected] nicaragüenses, familias nicaragüenses; hermanos mexicanos, el pueblo que dio acogida a Sandino, donde también, se nutrió y forjó las bases de su pensamiento revolucionario nuestro General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino.

Esta noche, hemos escuchado a Lucía Andrea Morett Álvarez, una muchacha que sufrió junto con sus compañeros latinoamericanos que ahí se encon-traban, habían hermanos mexicanos, ecuatorianos, como en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional donde también habían hermanos mexicanos, hondureños, dominicanos, colombianos, de toda América Latina.

En un acto de esos que organiza y prepara el imperio, donde utilizó toda la sofisticación que experimentó y puso en práctica cuando lanzó la primera guerra en contra de Irak. Una guerra donde los gringos habían decidido ahorrarse el mayor número de bajas y trabajaron con toda la tecnología, con toda la ciencia que tiene a la disposición, o que debería de tener a disposición la Humanidad.

Con toda la tecnología, con toda la ciencia que deberían tener a su disposición los pueblos, para producir más y mejor; para producir alimentos, para entregarle salud preventiva y curativa a millones de seres humanos. Ciencia y tecnología que deberían de estar al servicio de la vida y no de la muerte.

Ahí fue cuando los yanquis inauguraron esa tecnología, como lo hicieron aquí con la utilización de la Fuerza Aérea yanqui en contra de una fuerza guerrillera, la de nuestro General Sandino, en Ocotal. Cuando Sandino se lanza a la toma de Ocotal, utilizan ellos, por primera vez, la aviación, en contra de una fuerza irregular.

De ahí salió aquella canción, “El Avioncito,” un homenaje a nuestro General, donde se burlaban de los aviones de los yanquis, porque no los atemorizaba. Por eso Sandino decía: “Yo prefiero tener Patria Libre o Morir; nosotros vamos hacia el Sol de la Libertad, o hacia la Muerte, y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo.” Así lo decía Sandino, con esa fuerza, con ese vigor, con esa firmeza.

Esa tecnología de la muerte que han venido ensayando los yanquis, los gringos, no el pueblo norteamericano… nosotros siempre hacemos diferencia entre el pueblo y las políticas del imperio norteamericano; porque el pueblo norteamericano ha condenado esas políticas de terror que incluso, están llevando a situaciones de crisis económicas, al mismo pueblo de Estados Unidos.

Ahora mismo, numerosas familias aquí en Nicaragua están protestando en Ocotal y, tienen todo el derecho y la obligación de hacerlo; estaban en el puente de Ocotal ¿por qué? por herencias del neoliberalismo, que acabó con la banca al servicio del pueblo, al servicio de los trabajadores, de los productores, e instalaron las microfinancieras, que cobran intereses de usura.

Ahí están centenares de familias y, las micro-financieras persiguiéndolas para robarles la casa y lanzar a la gente a la calle; y las micro-financieras persiguiéndolas, para encarcelarlas, cuando en nuestra Constitución se establece con toda claridad, que no hay cárcel por deuda. En todo caso, habrá que buscar la forma de que se reestructure esa deuda.

Yo hablaba con la Jefa de la Policía que me llamó para informarme lo que estaba aconteciendo, y ella está clara que no se puede reprimir a esa población que está protestando y que, por otro lado, no se le puede encarcelar. Estamos esperando que se respete, de parte de algunas autoridades del Poder Judicial, lo que manda la Constitución.

En los Estados Unidos igual, están perdiendo la vivienda miles de norteamericanos, hay una crisis económica tremenda que afecta al pueblo norte-americano, porque el Gobierno está empeñado en mantener esa guerra brutal en contra del pueblo de Irak. Están metidos en Irak, en Afganistán, y gastan miles de millones en esas guerras.

Toda esa tecnología que ellos han desarrollado para la muerte, la utilizaron para lanzar el ataque en contra de un campamento de las FARC, que se encontraba en territorio ecuatoriano.

Esto me recuerda El Chaparral, una finca al lado de Honduras, donde, por el año 1959, estaba un grupo de compañeros entrenándose; en esos momentos, Honduras estaba dominada totalmente por los yanquis, los gobernantes hondureños eran socios de Somoza y lanzaron una acción militar en contra de nuestros hermanos que estaban en El Chaparral, entre ellos estaba Carlos Fonseca, fundador del Frente Sandinista.

A Carlos Fonseca lo hirieron gravemente y, gracias a la solidaridad del pueblo hondureño, algunos de ellos están hoy en el Gobierno, los hemos encontrado recientemente en Honduras, con el Gobierno del Presidente Zelaya. Gracias a esa solidaridad del hermano pueblo hondureño, logró salvar la vida Carlos Fonseca.

Lucía estuvo hospitalizada por más de un mes, después de ese brutal bombardeo, donde se invadió territorio ecuatoriano, y eso quedó bien claro en la reunión de Santo Domingo, ¡quedó a la vista de todo el mundo!

Ahora tenemos que seguir luchando, siendo solidarios con las denuncias que ella está pre-sentando en compañía de su padre Jorge Luis, su madre María de Jesús y la ecuatoriana Pamela Dávila Falconi, Coordinadora General de la Aso-ciación Latinoamericana para los Derechos Humanos, que también nos ha dirigido un mensaje. ¡Este es un encuentro latinoamericano! Los hermanos latinoamericanos estamos aquí, en este encuentro de Solidaridad.

Fíjense, el 1º de marzo, un día de dolor, de tragedia, fueron esos bombardeos brutales, sofisticados, donde, con la tecnología del imperio, de los yanquis, de los gringos, el Ejército colombiano bombardeó y luego ocupó físicamente el lugar. Cruzaron con sus tropas a ocupar físicamente el lugar, a rematar a muchos de los heridos, terminar de asesinarlos; a torturarlos para buscarles información, a secuestrar cadáveres, ¡porque lo hicieron! cometiendo lo que ella bien llama, terrorismo de Estado.

Entre los sobrevivientes está Lucía. Ahí cayeron cuatro hermanos mexicanos, jóvenes llenos de ideales, llenos de sueños, y ahí también estaba Lucía, llena de ideales y llena de sueños. Luego, pasó un mes hospitalizada, fueron heridas graves las que sufrieron, junto con otras compañeras colombianas.

El 1° de marzo fue una noticia de dolor, incluso provocó una grave tensión en toda América Latina y El Caribe, ya parecía que explotaba la guerra entre pueblos hermanos. Y finalmente, en Santo Domingo, reunido el Grupo de Río, se logró desmontar aquel clima bélico que estaban alimentando los yanquis; a ellos les convenía, ellos querían ese clima bélico, pero finalmente ¡se logró desmontar!

Colombia es el único país en América Latina y El Caribe, donde ha quedado todavía la violencia política en el campo militar, porque violencia tenemos en toda América Latina, violencia económica, violencia social, violencia política. Todo lo que estableció el neoliberalismo en América Latina es violencia de todo tipo: el hambre, el desempleo, la falta de salud, la falta de educación.

Nosotros aquí ya habíamos logrado reducir el analfabetismo de, más de un 60% a un 12.5%; en quince años de neoliberalismo el analfabetismo subió a más de 30%. Esa es la mejor prueba del fracaso del neoliberalismo, aunque para ellos es una victoria, porque se enriquecieron. El objetivo del neoliberalismo lo lograron, acom-pañado de grandes mentiras, porque decían que con el neoliberalismo iba a haber empleo, salud, educación, que las actividades productivas se iban a desarrollar.

Y nos prohibieron producir alimentos; nos decían todos los días que no había que producir aquí ni arroz, ni frijoles, ni maíz, que era más barato y más fácil importarlo y ahora… ¡la situación que está viviendo el mundo! Por eso es que los latinoamericanos, los centroamericanos y los mesoamericanos, tenemos que dar esta batalla, todos juntos, para defender el derecho a la alimentación de nuestros pueblos.

Les decía que Colombia es el único país que ha quedado en esas condiciones y, precisamente en estos días, se ha conmemorado el 60 Aniversario del asesinato de Gaitán, aquel gran líder colombiano, popular, progresista, revolucionario, que fue asesinado, lo que provocó un levantamiento en momentos en que había una reunión de estudiantes, y ahí se encontraba nuestro querido hermano, Fidel Castro. Fidel solidario, siempre amigo, acompañando a los estudiantes y cuando se produce El Bogotazo, Fidel comenta, en una entrevista, cómo se vio participando también de las protestas populares ¡hace 60 años!

Ahí empezó una cadena sucesiva de guerras en Colombia, entre las fuerzas tradicionales, donde se fue conformando también un movimiento revolu-cionario armado, alternativo a los enfren-tamientos armados de las fuerzas tradicionales, que se despedazaban y despedazaban a Colombia.

Es decir, las raíces de la violencia en Colombia, como en toda América Latina, tienen que ver con el tipo de modelo, de sistema, que se ha impuesto sobre nuestros pueblos y que los ha obligado a recurrir a todas las formas de lucha. En América Latina se ha logrado avanzar para acabar con esa forma de lucha, la lucha armada, y, apostar por la lucha de los votos.

Es un reto enorme, un desafío enorme, porque, ya conocemos la historia de Venezuela donde, precisamente en el mes de abril, hace 6 años, después que el Presidente Hugo Chávez había ganado las elecciones a través de los votos, vino el golpe del imperio, el golpe de los gringos, queriendo desconocer el derecho del pueblo. Pero el pueblo restituyó de nuevo a Chávez en el Gobierno, en el Poder.

Y, otras victorias por la vía de los votos, donde la batalla es bien compleja, ¡no es fácil! porque esa tiranía del capitalismo mundial, encabezada por los yanquis, ha dejado a todas las economías latinoamericanas en situaciones muy difíciles, muy complejas; amarradas, en muchos casos, y no es fácil ir soltando las amarras, ir desmontando el modelo. Para soltar las amarras y desmontar el modelo, no queda más que la Unidad de nuestros pueblos y alternativas como el ALBA, que venimos construyendo a lo largo de estos años.

Colombia ha quedado como el único foco donde está la violencia armada, movimientos guerrilleros, el Ejército de Colombia… ¡el Ejército, no son caramelos los que anda repartiendo a la gente en el campo! Lo que andan haciendo es reprimiendo. Y han organizado también fuerzas paramilitares desde las mismas instituciones del Estado. Eso ha quedado demostrado allá en Colombia.

Está otra enfermedad en Colombia, que es el narcotráfico. Hay un gran mercado en los Estados Unidos y, las víctimas de ese comercio del narcotráfico colombiano que está enquistado en todas las estructuras del poder en Colombia, las víctimas somos los países mesoamericanos que estamos en todo ese recorrido hacia los Estados Unidos, porque vienen contaminando, nos vienen infectando.

Colombia tiene dos graves problemas que se cruzan y tienen que ver con esa dolorosa historia de guerra, de muerte, que ha tenido por más de 60 años. Por eso es que es tan importante trabajar por la Paz en Colombia… ¡tenemos que trabajar por la Paz en Colombia! Así como América Latina se vio preocupada y trabajó por la Paz en Centroamérica cuando estaba en guerra, de igual manera, estamos obligados a unirnos y trabajar por la Paz en Colombia.

No es un problema exclusivo de Colombia. Esa situación que ellos tienen de violencia en el campo político, y la violencia del narcotráfico, no es un problema sólo de ellos; el problema es que afecta al pueblo colombiano, afecta a toda la región, a todos nuestros pueblos, y afecta también a todos los países vecinos de Colombia. Por eso es que tenemos que trabajar por la Paz, tal y como lo acordamos en la reunión de Santo Domingo.

Creo que aquí, tiene que entender el Presidente de Colombia, que no hay más camino que el diálogo y la negociación, para alcanzar la Paz. ¡Claro que todos quisiéramos que salieran de las cárceles los centenares o miles de prisioneros que tiene el Gobierno colombiano! que son, en su mayoría, gente sencilla, humilde, y como están en la zona donde opera la guerrilla, se les captura. Si no se les mató en el momento, los capturan, los meten en la cárcel y los acusan de terroristas, simplemente porque están en la zona donde se moviliza la guerrilla y sospechan que son colaboradores de la misma. Y así, hay miles.

Las FARC tiene un grupo de personas retenidas, y otros son prisioneros de guerra, porque ahí quieren confundir las cosas, dicen, secuestrados… ¿cómo va a ser secuestrado un soldado que es capturado en combate? Un soldado que está acuartelado, hay un combate, los capturan, se los llevan y después, dicen que son secuestrados.

Secuestrada es la persona que no anda armada, que no pertenece a un cuerpo armado, que no anda persiguiendo a la guerrilla y que, sencillamente, por razones de orden político, la capturan y la secuestran. Esas son las personas secuestradas, como en el caso de quienes fueron liberadas por las FARC, dando un paso por la Paz, y gracias a las gestiones del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron liberadas varias personas, entre ellas varias mujeres.

Ahora hay un clamor por Ingrid Betancourt. Nosotros consideramos que hay que luchar para que logren la libertad, Ingrid Betancourt y todas las personas que están en manos de las FARC e igualmente, todas las personas que están en manos del Gobierno, del Ejército, que están en las cárceles, todas.

Eso sería el punto de partida para iniciar un proceso de negociación, para que se logre llegar a la Paz definitiva en Colombia. Y eso significa hablar de transformaciones profundas en Colombia, no simplemente desarmarse y que la cosa siga igual, no. Aquí mismo en Centroamérica, para llegar a la Paz, ésta fue condicionada a trans-formaciones en el orden político, económico, social, transformaciones que todavía estamos debiéndole a los pueblos centroamericanos.

Ya no digamos el caso de Colombia, porque esa es la disposición, esa es la posición de las FARC; y lo sé porque he tenido oportunidad de reunirme, de conversar con el mando de las FARC, con el compañero Comandante Manuel Marulanda, con todos los hermanos que están al frente de las FARC, y ellos, tienen la disposición de trabajar por la Paz.

Pero, simplemente, no es la rendición, no es que van a entregar las armas ¡y se acabó! No; esto tiene que venir acompañado de compromisos, de cambios estructurales en Colombia para que realmente pueda haber Paz, estabilidad y gobernabilidad.

Nosotros estamos en toda la disposición de apoyar, así como Colombia apoyó en su momento, la lucha por la Paz en Nicaragua, nosotros tenemos toda la disposición de apoyar la lucha por la Paz en Colombia y… ¡que viva el pueblo colombiano!

Con Pamela Dávila, hemos recibido dos cartas de dos muchachas colombianas, que están todavía hospitalizadas, una tiene 24 años de edad, se llama Martha Pérez. Dice: viví con mi familia en el pueblo de Orito, Putumaya, de la República de Colombia. La otra compañera se llama Doris Torres Bohórquez, de 21 años. Tiene el apellido de Alexis, ¡tiene tu apellido la otra muchacha! Ese apellido es nandaimeño.

Ellas plantean que tienen temor de regresar a Colombia, ¡y tienen toda la razón! así como Lucía está preocupada por su regreso a México, porque según comentaba, hay gente ahí llena de odio que, en lugar de darle solidaridad, amor, en momentos como éstos; en lugar de practicar el cris-tianismo, porque realmente todo mundo se dice cristiano, todos nos decimos cristianos, lo que corrieron fue a acusarla ante autoridades mexicanas, acusarla de terrorismo y no sé cuántas cosas más. Yo le he dicho a ella que puede estar aquí todo el tiempo que desee, si quiere la residencia, o la ciudadanía nicaragüense… ¡no hay ningún problema!

A estas dos compañeras, Doris Torres Bohórquez y Martha Pérez, les hacemos saber y aquí, a Lucía, igualmente a María Jesús, que vamos a dar instrucciones a la Cancillería, para que hagan las gestiones correspondientes con el hermano pueblo ecuatoriano y poder darles a ellas, nuestro calor solidario, fraterno, ¡somos un pueblo de puertas abiertas!

La noticia dolorosa, una de tantas noticias dolorosas de este año, que impactó fuertemente, fue la del 1° de marzo. Ayer 20, tuvimos una noticia alegre, un mes y días después, el 20 de abril, la buena noticia. Como decía Ricardo Morales, nuestro querido hermano, un héroe sandinista caído en Nandaime, un compañero que fue de la Dirección del Frente, era profesor de Filosofía, estudió en México, fue profesor en la Universidad de México, y se vino a integrar las filas del Frente Sandinista.

Un 18 de septiembre cayó en combate, en Nandaime, y él hablaba de cómo en la vida, hay momentos amargos y momentos dulces. Momento amargo, el 1° de marzo, cuando el ataque; momento dulce, el 20 de abril, con esa gran victoria del pueblo paraguayo.

Y ¿cómo no vamos nosotros a reconocer esa enorme victoria del pueblo paraguayo? Cuando ellos tenían un dictador, Alfredo Stroessner, aquí teníamos otro dictador, Somoza, y los dos eran compadres. Eran compadres para asesinar, para reprimir, compadres para saquear a su pueblo, junto con Trujillo que estaba en Dominicana.

Nosotros hemos seguido la historia de ese pueblo heroico. De los pueblos, de las naciones latino-americanas y caribeñas, de las pocas naciones que yo no he visitado aún, es el Paraguay; no podíamos ir a Paraguay, no había condiciones en aquellos tiempos. Después la situación fue cambiando hasta llegar al Gobierno del Presidente Nicanor Duarte y, crear ciertas condiciones, que les dan la victoria nuevamente a los pueblos.

Es muy importante que nosotros, [email protected] nicaragüenses, que estamos forjando el Poder Popular, la democracia que va realmente deter-minada por el Poder Popular, por el Poder de los ciudadanos, nos llenemos de más compromisos, de mayor seguridad en la victoria, de mayor fraternidad revolucionaria, de mayor Unidad, porque en América Latina y El Caribe, siguen soplando vientos de victoria.

¡Que viva el Pueblo Paraguayo! ¡Que viva la Unidad Latinoamericana y Caribeña! ¡Sandino vive, la lucha sigue! ¡Patria Libre!

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