Nicaragua

Cumplimos primer año de gobierno de reconciliación y unidad nacional

Salud y Educación gratuita. El país más tranquilo de Centroamérica. Relaciones respetuosas con Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Taiwán, México. Nuevas relaciones con África y Asia. El pueblo presidente. Miembros del ALBA, junto a Cuba, Venezuela y Bolivia.

Daniel Ortega junto a su pueblo
Cumplimos primer año de gobierno de reconciliación y unidad nacional. | CCC

Redacción Central |

Salud y Educación gratuita. El país más tranquilo de Centroamérica. Relaciones respetuosas con Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Taiwán, México. Nuevas relaciones con África y Asia. El pueblo presidente. Miembros del ALBA, junto a Cuba, Venezuela y Bolivia.

Hace algunos años, cuando un periodista mexicano le pidió al comandante Daniel Ortega Saavedra su opinión sobre Cuba, este fue tajante al responder: “Yo no tengo opiniones, tengo convicciones”; era la época dura, oscura, negra, de la caída del campo socialista, y los agoreros vaticinaban la caída de la Revolución Cubana, a corto plazo.

Hablar en contra de ella estaba de moda. Y estar a favor de Fidel y la Revolución era ir, supuestamente, a contramano de la historia. Era, como lo es ahora, no ser un pragmático, que es decir, hablando a calzón quitado, no ser de aquellos que se rinden ante la realidad sin intentar modificarla. Qué otra cosa, sino eso, es ese espécimen, cada vez más común, detestable y deleznable, al que llaman pragmático?

Hicimos esta introducción para poner, de una vez, los puntos sobre las íes. Daniel de los 60s y los 70s, culateado y encarcelado por la Guardia Nacional de Nicaragua, es el mismo de ayer, hoy y siempre.

El que en la madrugada del 26 de febrero de 1990, amaneciendo la derrota electoral del Frente Sandinista, pensó el lema que nos acompañó estos largos 16 años de agonía neoliberal y noche oscura de Nicaragua: “Vamos a gobernar desde abajo”. Y se lanzó a recorrer el país, a lo largo y a lo ancho, para moralizar a los más pobres, a los desposeídos de siempre, que sentían venirse el mundo abajo.

Daniel, Coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Presidente de la Nueva Nicaragua el 10 de enero del 85, derrotado en el 90, y en otras dos elecciones, retornó al gobierno, un día como hoy, de hace un año.

Solo dos revoluciones triunfantes por las armas en el continente, la Cubana y la Sandinista, tienen el alto honor de permanecer; la primera, contra viento y marea, a 90 millas del imperio. La Sandinista, de regreso, en condiciones diferentes; pero de regreso. Ni hay otras revoluciones triunfantes, por las armas, en el continente, ni hay proezas tales como regresar al gobierno, por la vía electoral, luego de tomar el poder por las armas y perder parte de él, en elecciones donde el contrincante era, fue y será, la administración norteamericana que representa al imperio; siempre al imperio.

Este primer año, del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que encabeza y hegemoniza el Frente Sandinista, con Daniel y Rosario a la cabeza, más que una celebración es otro triunfo en sí: mantener el país de pie, luego del huracán Félix, que dejó daños por más de 450 millones de dólares, es una proeza. Haber aislado y controlado el brote de leptospirosis, gracias al apoyo inmediato e incondicional del gobierno de Cuba, es otro.

Acabar con la noche oscura, y con el día, también oscuro, herencia de los gobiernos neoliberales, ya no es un desafío, es una realidad. Vienen, dentro de muy poco, otros 120 Mega Watts con plantas alimentadas a fuel oil, combustible mucho más barato, en estas épocas en que el barril de petróleo trepa por encima de los cien dólares.

La salud gratuita para todos, y la educación gratuita para todos, no es un slogan, es una realidad que se hace día a día, luchando contra quienes trafican con las necesidades del pueblo; los mismos que están contra los medicamentos genéricos, porque quieren enriquecerse a costa de ese 70% de la población del país, que vive en condiciones de extrema pobreza.

Hacía dieciséis largos años que Nicaragua no era noticia en el mundo. Llegó Daniel a la ONU y se plantó a Bush, como para no dejar dudas; reivindicó a Cuba, Fidel, su revolución, y los Cinco Héroes prisioneros del Imperio.

Fue a la Cumbre Iberoamericana en Chile, le cedió su tiempo al hermano presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y pormenorizó, con la mesura y el tacto del maestro Fidel, las tropelías de los colonizadores españoles, dejando a todos, o a casi todos, con la boca abierta, para darnos cuenta que los reyes también se ofuscan y pierden la compostura.

La primera decisión del gobierno de Daniel fue establecer relaciones plenas con Cuba. También con la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), Argelia, Libia, Irán, innumerables países africanos y asiáticos, Taiwán, solidario, incluido . Y México. Y Centroamérica toda, junto a Panamá.

El año concluyó con los mayores golpes al crimen organizado, traficando droga, que en la historia del país se diera. Y hasta el 31 de diciembre fue propicio para planificar acciones de ese tipo.

Atrás quedó la propuesta, nunca respondida por Estados Unidos, de cambiar medicinas y equipos médicos por cohetes tierra-aire, garantizando un balance de fuerzas razonables para cada uno de los países de la región.

O la reunión histórica, con el presidente Manuel Zelaya de Honduras, para recibir juntos la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el diferendo Nicaragua-Honduras.

O la Cumbre de Belice, junto a los mandatarios de la región, y el jefe de estado mexicano, Manuel Calderón.

Y el reciente encuentro en Cuba, de Petro-Caribe, donde Daniel tuvo un papel preponderante junto a Hugo Chávez y el anfitrión, Raúl Castro, Primer Vicepresidente de Cuba, que reemplaza temporalmente en las funciones de gobierno al convaleciente Presidente Fidel Castro.

Queda para el final el tema más importante: Los Consejos de Poder Ciudadano (CPC) coordinados por Rosario Murillo, incansable y talentosa mujer, a prueba de huracanes y terremotos.

Quienes no la conocen, suelen improvisar de manera desafortunada al referirse a ella, porque jamás pregona a los cuatro vientos, ni a uno solo; mejor dicho, jamás pregona, de dónde viene o cuál es su historia. Ella tiene claro hacia dónde va. Y por qué.

Secretaria personal de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, educada en Inglaterra, capaz de traducir simultáneamente, sin anotar y sin pestañear, del inglés o francés al español, y viceversa, entre otros idiomas, cumplió tareas delicadas dentro del FSLN de los años largos de la clandestinidad.

Con el nombre de guerra de Esperanza, transportaba clandestinos, conductora ella misma clandestina, por calles peligrosas de la Managua somocista, a plena luz del día, como le gustaba desplazarse, para sorprender al enemigo, al Comandante Tomás Borge.

Tuvo que ver, y mucho, con la también clandestina radio Sandino, y en tiempos de vacas flacas – todo el tiempo aquel lo era – recorrió Venezuela, Panamá y Costa Rica, junto con sus pequeños hijos, cumpliendo tareas y buscando apoyo para lucha guerrillera en la que pocos creían.

Talentosa poeta, fue galardonada en 1980 por el Ministro de Cultura, Ernesto Cardenal.

Antes, y antes de antes, siempre, revolucionaria.

Tiene ante sí una dura tarea, como es el fortalecimiento de los Consejos de Poder Ciudadano, y lo va haciendo paso a paso. ¿Qué otra cosa si no eso es El Pueblo Presidente?

Apenas a un año de gobierno, vamos bien. E iremos mejor.

¿Hay cosas que cambiar y/o modificar?, ¡seguramente!

Pero de eso que se ocupen otros.

Hoy estamos aquí para celebrar y hablar de lo mejor que tenemos y del orgullo que nos da sentirnos rojinegros sandinistas. ¡Ni más, ni menos!

¡Vamos bien, Daniel y Rosario!

Y vamos a estar mejor.

Mariano Cepeda
Director General
La Voz del Sandinismo

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