Nicaragua

Cambios a favor de los pobres ha marcado el primer año de Daniel en el gobierno

El Compañero-Presidente restituyó la educación y salud gratuitas y pretende la recuperación de todos los servicios básicos, incluida la energía

Redacción Central |

El Compañero-Presidente restituyó la educación y salud gratuitas y pretende la recuperación de todos los servicios básicos, incluida la energía

Nicaragua dio un viraje de gobierno con el triunfo electoral del mandatario sandinista Daniel Ortega, quien tomó posesión el 10 de enero de este año.

Además de su política de “reconciliación y unidad nacional”, Daniel se ha centrado en la lucha contra el hambre y la pobreza, y en la reversión de lo que expertos describen como la privatización del Estado tras 16 años de gobiernos neoliberales.

El mandatario restituyó la educación y salud gratuitas y pretende la recuperación de los servicios básicos, incluida la energía.

Daniel, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), mostró que la perseverancia es el camino a la victoria, pues en su cuarto intento presidencial ganó los comicios del 5 de noviembre de 2006 para un período de cinco años.

El mandatario se sobrepuso a la derecha que lo derrotó hace 16 años en las urnas, y la cual había impuesto un sistema neoliberal en Nicaragua, es decir, el predominio de las leyes del mercado sobre la sociedad.

Con el apoyo de los gobiernos de Venezuela y Cuba, Daniel sumó a Nicaragua a la “Operación Milagro” mediante la cual miles de nicaragüenses pobres son operados de afecciones en los ojos.

En Ciudad Sandino, un municipio de la capital, se instaló una brigada médica cubana para operar a miles de pacientes que padecen de cataratas y pterigium, un mal que afecta la conjuntiva y la córnea.

Varios hospitales de campañas dirigidos por médicos cubanos y estudiantes nicaragüenses del último año de medicina se instalaron en las zonas más pobres del país, en particular en el Caribe Norte devastado por un huracán en septiembre pasado.

También, con apoyo cubano y venezolano, el gobierno retomó la campaña nacional de alfabetización con el método cubano de “Yo Sí Puedo” para la erradicación del analfabetismo en los próximos cinco años en Nicaragua.

Daniel adoptó medidas de austeridad y eliminó los “megasalarios” en el gobierno. Se redujo su sueldo a 3 200 dólares mensuales, en comparación con los casi 10 000 de sus antecesores, y bajó el de los ministros de 6 000 a 2 800.

Los presidentes o directores ejecutivos de órganos y entidades descentralizadas y empresas del Estado pasaron a devengar 2 700 dólares mensuales.

En las zonas rurales, el gobierno de Daniel emprendió el programa “Hambre Cero” para entregar ganado vacuno, porcino, aves de corral, insumos y materiales a más de 70 000 familias campesinas en cinco años.

En las ciudades, el gobierno puso en marcha el programa “Usura Cero”, un proyecto de microcrédito para la capitalización de pequeños negocios.

El gobierno ha enfrentado serios problemas estructurales, como la crisis energética atribuida al encarecimiento internacional del petróleo y al vetusto sistema nacional de generación eléctrica, con 50 años de antigüedad.

El gobierno de Venezuela del mandatario Hugo Chávez impidió el colapso eléctrico del país con el suministro de 32 plantas de energía.

El alza del petróleo encareció los productos de la canasta básica a los nicaragüenses, 80 por ciento de los cuales sobrevive con menos de dos dólares diarios, y elevó la inflación a 10,71 por ciento, el índice más alto en los últimos nueve años.

Algunos analistas prevén un índice inflacionario de aproximadamente 12 por ciento al cierre del año, que aunque elevado, será menor al más alto de todos los tiempos, de 18,5 por ciento en 1998.

Aunque la economía del país registra una desaceleración, cerrará el año con un crecimiento de entre 3,7 y 3,9 por ciento, dijo el presidente del Banco Central, Antenor Rosales.

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