Nicaragua

Daniel aconseja a autoridades españolas aprender a dialogar

En alusión a lo sucedido en la Cumbre Iberoamericana recién concluida dijo que “”

Redacción Central |

En alusión a lo sucedido en la Cumbre Iberoamericana recién concluida dijo que “no somos súbditos de ningún rey

El Comandante-Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aconsejó este miércoles a las máximas autoridades españolas aprender a dialogar, y les recordó que “no somos súbditos de ningún rey”, en alusión a lo sucedido en la Cumbre Iberoamericana recién concluida.

Los hermanos españoles tienen que aprender a dialogar, y darse cuenta que la época de las altezas, de los reyes, ya pasó a la historia, aseguró el mandatario.

Durante los debates en la capital chilena, el rey Juan Carlos se molestó porque el presidente venezolano Hugo Chávez llamó fascista al ex presidente José María Aznar, y luego abandonó la sala cuando Daniel hacía uso de la palabra.

El líder sandinista agregó que él sólo se limitó a hacer uso de su derecho a decir lo que pensaba sobre la actitud de la trasnacional española Unión Fenosa, y denunciar la injerencia del embajador español en las pasadas elecciones en Nicaragua.

Consideró además que el actual jefe del gobierno ibérico, José Luis Rodríguez Zapatero, había utilizado términos peores para referirse a su antecesor.

“Ya estaba bastante tenso el Rey (.), como que no entendía que se pudieran decir esas cosas ante la majestad de un Rey, cuando los reyes ahora son simbólicos, los reyes no mandan ni en España, en España manda el pueblo español”, sentenció.

A pesar del desaguisado de las máximas autoridades españolas, el presidente nicaragüense aseguró sentirse satisfecho con los resultados de la Cumbre Iberoamericana, y desestimó las críticas de la derecha local a su discurso en Santiago de Chile.

Le puedo informar al pueblo nicaragüense que esta reunión fue un éxito, afirmó Daniel, tras recalcar que por primera vez se pudo hablar claro en este tipo de encuentros.

De acuerdo con el mandatario, el rey Juan Carlos fue el único que hizo el ridículo al “botar la gorra” (perder la paciencia), por lo que en su opinión, no le queda más remedio que levantarla y volvérsela a poner.

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