Nicaragua

Discurso de Daniel en la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas

Hoy mas que nunca los pueblos se levantan con orgullo, firmeza y dignidad

Redacción Central |

Hoy mas que nunca los pueblos se levantan con orgullo, firmeza y dignidad

25 de Septiembre 2007

Buenas tardes estimados representantes de los pueblos hermanos que integran esta Organización de Naciones Unidas.

Quiero iniciar recordando a los millones de seres humanos víctimas de las políticas del colonialismo y del neocolonialismo.

Empezar recordando a las víctimas del Holocausto; a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki; a las víctimas de la esclavitud del Apartheid; a las víctimas de las guerras de ocupación de Vietnam y Afganistán, de República Dominicana, de Grenada, de Panamá, de Nicaragua. 

A las víctimas de ese heroico y noble pueblo cubano, que ha sufrido agresiones de todo tipo, y un bloqueo brutal e inhumano. A los cinco héroes, prisioneros del imperio, por luchar contra el terrorismo.

Quiero recordar a las víctimas de los atentados terroristas en el World Trade Center; a los millones de hombres y mujeres que han sido y siguen siendo víctimas del genocidio producido por el capitalismo global.

A las víctimas de la discriminación y Apartheid, provocada por quienes niegan su ingreso en los países desarrollados; quiero recordar a los pueblos que en América Latina, tratan de ingresar a los Estados Unidos, y a los pueblos que en África, en Asia, tratan de ingresar a las naciones europeas.

Nuestra reflexión, nuestro reconocimiento y nuestra solidaridad, para las víctimas de los desastres naturales, que son a la vez, víctimas de las políticas del capitalismo global imperialista que con su política desarrollista, sigue provocando destrucción, muerte y pobreza, convirtiéndose en el mayor agresor de la Madre Tierra, destruida hoy por esa avaricia del capitalismo imperial.

Quiero recordar a las víctimas recientes de fenómenos naturales, que han sido estimulados por esa depredación provocada por el capitalismo global imperialista… las víctimas del Huracán Katrina, las víctimas del terremoto en el Perú, las víctimas de las inundaciones en África; las víctimas de los pueblos originarios, del pueblo miskito, del pueblo mayangna, víctimas del Huracán Félix en tierras centroamericanas, latinoamericanas y caribeñas; en la tierra de Sandino y de Rubén Darío.

Nuestros hermanos de los pueblos miskitos y mayangnas, que lograron su Autonomía en el año 1987, y que hoy, participan en un proceso donde van a ser reconocidos sus plenos derechos establecidos por esa Ley de Autonomía, me han pedido reconocer a Naciones Unidas, porque después de esa larga batalla por más de 20 años, finalmente se empiezan a reconocer los derechos de los pueblos originarios.

Me han pedido hacer entrega aquí, en Naciones Unidas, de un documento firmado por los hermanos líderes de los pueblos miskitos, mayangnas, de los pueblos afrodescendientes, víctimas del Huracán Félix, para que este documento circule ante todos ustedes, hermanos representantes de los pueblos de nuestro Planeta.

Hace 18 años, tuve la oportunidad de dirigirme, en ese período de 1979 a 1989, a esta Asamblea General de Naciones Unidas; y recuerdo perfectamente bien, lo que eran los discursos, los mensajes, las posiciones. Han pasado 18 años, y gracias a la lucha inclaudicable del pueblo de Sandino, estoy nuevamente aquí, dirigiéndoles a ustedes estas palabras.

Hoy por la mañana, cuando se iniciaba esta Asamblea General, escuché con atención las palabras del segundo orador, que se tomó exactamente 20 minutos, espero no pasar de los 20 minutos… y, no encuentro ¡ninguna diferencia! entre lo que era el pensamiento, la palabra, la acción de quienes entonces estaban al frente de esta potencia imperial, con el discurso que he escuchado esta mañana.

Cambian los Presidentes en los Estados Unidos, y pueden llegar con la mejor buena intención, pueden pensar que le están haciendo un bien a la humanidad, porque, no logran percatarse que no son más que instrumentos de un imperio más, de los tantos imperios que se han impuesto sobre nuestro Planeta.

Pero olvidan, que la vida de los imperios es efímera en relación con el tiempo, que así como surgen, así como se llenan de soberbia y de prepotencia, así como se plantan a dictar como dioses, quién es bueno, quién es malo; así como se ponen a dictar cómo entregar, lo que ellos llaman asistencia, que no son más que las deudas históricas que tienen con nuestros pueblos, ellos sencillamente lo que están haciendo es respondiendo al imperio, a las políticas del imperio.

Por eso, no es de extrañarnos que nos encontremos, no solamente con el mismo discurso, sino con las mismas circunstancias de opresión, de violencia, de terror, que sufre la humanidad, hoy, más amenazada que hace 18 años, cuando tuve la oportunidad de hablar aquí en Naciones Unidas; hoy, bajo la tiranía del capitalismo global imperialista.

Y hay un Orden Económico Internacional, ¡claro que lo hay! Pero, ¿quiénes dictan ese Orden Económico Internacional? Una minoría de dictadores, que imponen sus intereses ¡que no son nuevos…! fueron los que esclavizaron a los pueblos africanos; los que esclavizaron y sometieron a nuestros antepasados indígenas; fueron los que exterminaron a los pueblos originarios aquí en los Estados Unidos. Y vinieron entonces los inmigrantes… Europa, muy tranquilamente ¡con el derecho de quién…! a arrasar con estos pueblos, y a instalarse como dueños de lo que no les pertenecía.

Les robaron a estos pueblos, sus derechos, su cultura y se impuso la cultura, los intereses de los colonizadores. Allí nació lo que hoy se presenta como la democracia más ejemplar en el mundo, cuando realmente es la tiranía, la dictadura más gigantesca y más impresionante que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad… la tiranía del imperio norte americano.

Y si no, veamos cómo nos habló el señor Presidente esta mañana… ¡con una total falta de respeto, hablando de Cuba! cuando representa un sistema que ha mandado a asesinar al Presidente de Cuba, nuestro querido hermano Fidel Castro, al cual honramos porque ha sido extraordinariamente solidario, firme y consecuente con sus principios en la lucha por la humanidad.

Ellos, que se han empeñado en mantener ese bloqueo brutal en contra de Cuba, mientras que por razones de intereses de Estado, no toman en cuenta sus llamados “principios democráticos” cuando, por razones económicas, entrelazan acciones comunes con otras naciones con las cuales, supuestamente, existen diferencias ideológicas. El capital los une, y ahí desaparecen las diferencias ideológicas.

¿Con qué autoridad viene a cuestionar el derecho de Irán, el derecho de la República Popular de Corea del Norte? ¿Con qué derecho cuestiona el derecho que tienen estos pueblos, a utilizar el desarrollo atómico con fines pacíficos? ¡Y aún más! si quisieran utilizarlo con fines militares… ¿con qué autoridad, con qué derecho, los que han sido los únicos, el único Estado que en la historia de la humanidad ha lanzado bombas atómicas sobre pueblos indefensos, como las lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki…?

¿Con qué autoridad… tratar de condenar al pueblo de Irán que está trabajando por un desarrollo de energía atómica, con fines pacíficos? Pero es que ya ellos decidieron que no es con fines pacíficos, y ¿quién les ha dado ese derecho a ellos…? ¡Se lo dan ellos mismos, y se lo imponen a esta Asamblea General!

Porque esta Asamblea General no es más que el reflejo de esa realidad que vive el mundo, donde una minoría, capitalista, imperialista, que hoy se impone con el capitalismo global y establece un orden para explotar, oprimir, para empobrecer, para seguir esclavizando, para seguir provocando el Apartheid en contra de los inmigrantes latinoamericanos y en contra de los inmigrantes africanos en Europa… porque el capitalismo global es uno solo ¡tiene una cabeza! pero es uno solo, con sus tentáculos por todos lados.

¿Con qué autoridad…? Si es el país poseedor del mayor armamento atómico en todo el Planeta y ¿con qué autoridad, otros países que son poseedores de armamento atómico, vienen aquí a tratar de cuestionar el derecho de otros pueblos al desarrollo pacífico de energía atómica…? Cuando ¡ni siquiera tienen autoridad moral! para cuestionar el derecho de cualquier pueblo, a desarrollar la energía atómica con fines pacíficos y con fines también militares.

No es ése, lógicamente, el mejor camino para la humanidad… el mejor camino para la humanidad es ¡que desaparezca el armamento atómico!  Si los Estados Unidos, si los Presidentes norteamericanos, y no quiero personalizar en un Presidente la conducta del imperio, ¡porque el imperio es el imperio! independientemente de quién esté al frente de él, llámese Demócrata o Republicano… ¡el imperio es el imperio!

Si los Estados Unidos, si este pueblo, quiere demostrar realmente que está convencido que es necesario acabar con la amenaza del uso de la energía atómica con fines militares, pues ¡tiene que ser el primero en dar el paso para empezar una política de desarme nuclear! a la cual se sumen todos los que poseen armamento nuclear…

Y entonces… ¡sí habrá autoridad moral! para decir que ningún pueblo en el mundo invierta recursos en el desarrollo atómico, con fines militares. Y que entonces, todas las naciones puedan tener la opción y el derecho, que se les quiere negar a los pueblos en vía de desarrollo, de optar al desarrollo atómico con fines pacíficos.

Hace 18 años, les decía, desde este mismo sitio, ¡se hablaba de lo mismo! el problema palestino… el pueblo palestino siempre ensangrentado, con una nación allí ¡que tiene armamento atómico! Allí mismo, enquistada en lo que ha sido el territorio histórico del pueblo palestino.

Hace 18 años se hablaba del pueblo de Puerto Rico, esa nación que ha venido luchando por su independencia y ahí está Puerto Rico, siempre luchando por su independencia; los Estados Unidos siguen expresando, con toda claridad, sus políticas neocolonialistas. Es decir, combinan las formas de dominación más avanzadas, más modernas, con las formas de dominación más rezagadas, como esas bases militares que tienen en Guantánamo.

Hace 18 años se hablaba del armamentismo ¡y la historia sigue siendo la misma! Hace 18 años se hablaba de la guerra y la historia sigue siendo hoy, mucho más grave, porque nos encontramos con esa guerra brutal, impuesta por el imperio, impuesta por los intereses económicos y petroleros del imperio.

Él pensó que iba a una tarea fácil al ocupar Irak y Afganistán, y se ha encontrado con la resistencia de esos pueblos. Una invasión que fue lanzada ¡con una campaña de mentiras! porque no es cierto que Irak estuviese en posibilidades de fabricar armas atómicas.

¿Qué puedo concluir…? Que el enemigo sigue siendo el mismo, ¡después de 18 años! Ahora que me encuentro nuevamente en Naciones Unidas ¡el enemigo sigue siendo el mismo! y se llama, capitalismo global imperialista. Y esto, solamente lo vamos a cambiar los pueblos.

Los pueblos que han logrado alcanzar su liberación, no ha sido gracias a las bondades de los imperios, sino gracias a la lucha, a la sangre derramada por esos pueblos. Los pueblos que derramaron su sangre en África del Sur para alcanzar la independencia… ¡cuántos años de ignominia, de sufrimiento, de esclavitud, de Apartheid en África del Sur!

Así, podríamos recorrer todo el Continente africano, y nos encontraremos con que sus pueblos alcanzaron su libertad, a pesar de que los modernos colonialistas intentaban mantener siempre esas formas de ocupación, y ¡claro! han asumido nuevas formas de ocupación; han establecido nuevas formas de dominación.

Son nuestros pueblos los que tienen que seguir dando la batalla; es la unidad de nuestros pueblos, de los pueblos latinoamericanos, de los pueblos centroamericanos, caribeños ¡la unidad en el ALBA!  Y que no se vuelvan a repetir acciones, como las que lanzaron en contra de Venezuela cuando a un Presidente electo democráticamente… ¡le dieron el golpe militar! Trataron de repetir la historia de Salvador Allende. La historia de Chile ¡trataron de repetirla!

Pero ahí no fue Naciones Unidas, no se convocó a Naciones Unidas para decir ¡qué barbaridad lo que está pasando en Venezuela; hay que condenar lo que está pasando, porque ese es un Gobierno electo democráticamente! ¡No! Más bien, el imperio corrió inmediatamente a reconocer a los golpistas… fue el pueblo venezolano el que se levantó para poner en su lugar, de nuevo, al Presidente que ellos habían electo. Por lo tanto, ¡son los pueblos los que deciden su destino!

Por esa razón, para que pueda cambiar Naciones Unidas, hermanos… todos podemos estar llenos de las mejores intenciones. No dudo incluso que representantes de países del capitalismo global e imperialista, vienen aquí con las mejores intenciones, algunos; pero, pierden de vista, que siguen en sus propuestas y en sus planteamientos asistencialistas, ¡porque son asistencialistas! cuando hablan de ayuda… ¡nos están insultando!

Tienen que entender, de una vez por todas, que así como ellos se han logrado lucrar de las privatizaciones… ¿qué llegan a hacer las grandes empresas trasnacionales a los países en vías de desarrollo? Dicen que llegan a ayudar, pero ¿qué empresario se mete a ayudar? El empresario cuando invierte, es para sacar utilidades, el máximo de utilidades que pueda, y no para invertirlas en el país, sino para llevárselas, porque los países en vías de desarrollo estamos calificados como países inseguros. Es decir, ¡somos víctimas de un saqueo!

Si comparamos los volúmenes de riquezas que siguen extrayendo de nuestros países los países capitalistas, desarrollados, ahora con sus grandes empresas, sus grandes capitales globalizados… si comparamos esas riquezas, esas utilidades, con lo que envían los emigrantes latinoamericanos desde los Estados Unidos a sus familias, o lo que envían los emigrantes de África, de Asia, que están en Europa a sus familias, realmente ¡es una miseria! comparada con los volúmenes de riquezas que son saqueados a diario por esas formas de opresión institucionalizadas.

En cambio, los emigrantes que trabajan en los Estados Unidos y Europa, ¡esos emigrantes trabajan más duro que cualquiera! están en las tareas que ya no desarrollan ni los norteamericanos, ni los europeos, y reciben salarios miserables… entonces ¿quién le hace el favor a quién?

Ningún favor le hacen a los latinoamericanos que logran acceder a trabajar en los Estados Unidos, y que logran recaudar un poco de dinero para mandar 100, 200 dólares a sus familias, frente al saqueo de las grandes empresas que sí llegan allá, no solamente a sacar esas enormes utilidades, sino que también, a tomar ventaja de la mano de obra barata y de las condicionalidades que imponen Tratados de Libre Comercio.

Lógicamente, libre comercio para que se enfrenten los seres humanos, para que se enfrenten las sociedades, las naciones, ¡a ver quién es el más fuerte! y se va imponer lógicamente, el más fuerte. Es la ley de la selva, el libre comercio.

Lo que necesitamos en el mundo es el comercio justo; lo que el mundo demanda es realmente un cambio en los países capitalistas globalizados, imperialistas, ¡ahí tiene que darse un cambio! Tienen que cambiar esos conceptos de Libre Mercado y de Tratado de Libre Comercio, por Comercio Justo y Mercado Internacional Justo.

No es reduciendo los subsidios, que se va a resolver este problema, porque sencillamente, las disparidades son tan enormes ¡que es imposible! No es con migajas que se va a resolver este problema.

Este problema se resuelve con cambios profundamente radicales que lleven a la democratización de quienes, siendo una minoría en el planeta Tierra, son los dueños de la riqueza, son los dueños del armamento atómico e imponen sus políticas en esta Asamblea;  pasan por encima del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; ¡imponen sus propias leyes! que están allí claramente establecidas y que no tienen ningún respeto para la humanidad.

Solamente cambiando en estos pueblos, en estas naciones, en estos gobiernos, esas políticas, es que vamos a tener realmente, ese mundo justo del que todos hablamos. Porque todos hablamos de mundo justo, de un mundo en paz, de un mundo en fraternidad, en solidaridad, ¡ah…! pero de las palabras a la práctica, ¡existe una gran distancia!

Reciban queridos hermanos, nuestro saludo, el saludo del pueblo nicaragüense, de un pueblo luchador; de un pueblo que ha sufrido las intervenciones del imperio ¡desde el año 1856! cuando no había triunfado la Revolución de Octubre, esa Revolución del gran Lenin. Cuando no existía por lo tanto, el conflicto Este–Oeste, ya Nicaragua sufría las políticas expansionistas del imperio; ya Nicaragua se tenía que levantar en armas para poder enfrentarse a los que querían avasallarnos e imponernos presidentes yanquis.

Queremos, hermanos, pedirles que les transmitan a sus pueblos, la convicción, la seguridad de que hoy más que nunca, existen también condiciones para la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños; está creciendo la unidad de los pueblos africanos; tiene que crecer la unidad de los pueblos asiáticos, pero ¡libres de ese capitalismo global! Porque, de qué vale, de qué sirve hablar de socialismo, si lo que se está construyendo es el capitalismo, y si lo que se está dando es una santa alianza con el capitalismo global e imperialista.

Tenemos que construir esa Gran Unidad, en África, en Asia, en América Latina, donde estamos caminando con la misma fuerza, con el mismo vigor, con los mismos principios ¡que siguen vivos! de los luchadores africanos, de Lumumba, de Sekú Turé. Los principios de los luchadores latinoamericanos; los principios de los mismos luchadores norteamericanos, de los Estados Unidos; los principios de los luchadores europeos.

Los principios de esta América Latina, de Bolívar, de Martí, de Sandino, de Tupac Atari, de Tupac Amaru, ¡esos principios siguen vigentes, y seguirán vigentes mientras existan estas formas de opresión!

Tengo la fé en Dios, la seguridad y la certeza de que así como los pueblos, a pesar de tanta opresión, de tanta destrucción, no se han rendido, ni se han vendido… hoy más que nunca, los pueblos se levantan con orgullo, con firmeza, con dignidad y ¡no se van a vender, ni se van a rendir frente al imperio capitalista globalizado!

Muchas gracias.

también te puede interesar