Concluyen fiestas patronales de la capital nicaragüense

Managua estuvo nuevamente de fiesta, y en esta ocasión, el motivo del jolgorio fué el regreso de la imagen del patrono de la ciudad, Santo Domingo de Guzmán, a su morada en una iglesia al sur de la capital

Concluyen fiestas patronales de la capital nicaragüense
Regreso de la imagen del patrono de la ciudad, Santo Domingo de Guzmán, a su morada en una iglesia al sur de la capital. AP

Managua estuvo nuevamente de fiesta, y en esta ocasión, el motivo del jolgorio fué el regreso de la imagen del patrono de la ciudad, Santo Domingo de Guzmán, a su morada en una iglesia al sur de la capital

El 1 de agosto pasado, el santo, cuya figura diminuta casi se pierde entre las coronas de flores, fue cargado en andas desde Las Sierritas hasta un templo en “los escombros de Managua”, el antiguo centro de la urbe devastada por el terremoto de 1972.

La “traída” de Santo Domingo es motivo de una fiesta donde se mezclan la religiosidad y el paganismo, combinados con el estallido de los cohetes, la música, los bailes y las bebidas alcohólicas.

El regreso de “Minguito” a su altar en la iglesia de Las Sierritas, situada a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad, es igual de escandaloso y multitudinario.

Miles de personas, casi siempre los mismas que lo trajeron, lo acompañan de vuelta a su morada, donde permanecerá hasta el año próximo.

Entre el gentío destacan los que pagan promesas embadurnándose de pies a cabeza con una mezcla de grasa y aceite de motor, mientras otros visten vistosos disfraces de plumas y máscaras, al más puro estilo indígena.

Aquellos que no se deciden a acompañar a pie a Santo Domingo de Guzmán bajo un sol abrasador, se agolpan en las aceras para verlo pasar, mientras disfrutan de las bebidas y comestibles que les ofrecen los vendedores, quienes literalmente hacen su agosto.

Para el final de la tarde está previsto el tradicional desfile hípico, aunque no se espera que tenga el lustre del realizado 10 días atrás, cuando el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el actor mexicano Pablo Montero, se exhibieron sobre briosos corceles.

Al igual que el 1 de agosto, la eficiencia de la Policía Nacional, que movilizó a dos mil 500 agentes del orden para la ocasión, será puesta nuevamente a prueba, aunque en la bajada del Santo se reportaron muy pocos incidentes.