Consejos del Poder Ciudadano y lucha ideológica en Nicaragua

Nicaragua atraviesa por una situación sui generis, porque el FSLN, un partido con vocación socialista, administra un sistema capitalista, y gobierna una sociedad neoliberal

Nicaragua atraviesa por una situación sui generis, porque el FSLN, un partido con vocación socialista, administra un sistema capitalista, y gobierna una sociedad neoliberal

Transcurridos seis meses desde la vuelta al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Nicaragua se encuentra hoy abocada a una lucha ideológica, cuya punta del iceberg podrían ser los Consejos del Poder Ciudadano (CPC).

Desde la óptica del sociólogo Orlando Núñez, sin embargo, Nicaragua atraviesa por una situación sui generis, porque el FSLN, un partido con vocación socialista, administra un sistema capitalista, y gobierna una sociedad neoliberal.

“Nosotros seguimos en la oposición”, asevera Núñez, asesor del presidente Daniel Ortega para los proyectos sociales que impulsa el Ejecutivo, y uno de los artífices del programa Hambre Cero.

En opinión del analista, el FSLN viene de ganar una batalla política, pero está muy lejos de ser declarado vencedor en la batalla ideológica que se libra a nivel de la sociedad.

La derecha quiere hacernos pagar caro el pecado de haber hecho una revolución en Nicaragua, expresó el reconocido sociólogo local, al disertar días atrás en esta capital, ante representantes de partidos políticos latinoamericanos miembros del Foro de Sao Paulo.

Según Núñez, la campaña de satanización está dirigida a impedir que el FSLN vaya a cambiar el sistema neoliberal impuesto 16 años atrás, el cual podría comenzar a tambalearse a partir de la instalación de los CPC, que promueve el gobierno.

Para sus defensores, se trata sencillamente de entregar el poder al pueblo, tal y como lo prometió el presidente Ortega durante la campaña electoral.

El Pueblo, Presidente, reza incluso en la leyenda del logotipo oficial del Gobierno de Reconciliación Nacional y Unidad Nacional, cuyos líderes defienden la instalación de los CPC, frente a las críticas de la oposición.

“La derecha no quiere entender que los Consejos del Poder Ciudadano van a estar articulados con los programas de Gobierno porque el Pueblo es el presidente aquí!”, advirtió la esposa de Ortega y portavoz del Ejecutivo, Rosario Murillo.

La oposición ve este tipo de organización como un intento del FLSN de mantener el control partidario de la sociedad, y le ha declarado la guerra.

Para abolirlos, las dos fuerzas políticas de derecha parecen incluso ahora dispuestas a dejar a un lado sus guerras intestinas, y formar un frente común contra los Consejos, una palabra cada día más en boga en Nicaragua.

En opinión de Ortega esa repentina comunión de intereses entre el Partido Liberal Constitucionalista, la Alianza Liberal Constitucionalista, y el resto de la derecha local obedece a una conspiración orquestada por Estados Unidos.

“¿Cuáles son las orientaciones que les han dado? Hay que ir en contra de los Consejos del Poder Ciudadano íesto está claro, está definido! Ustedes ven claramente, cómo los medios que responden a esa estrategia del Imperio, inmediatamente, empiezan con ese eje”, denunció el mandatario.

Mientras tanto, el gobierno ha organizado ya seis mil 334 CPC, que aglutinan a 500 mil 288 nicaragüenses, y para el 14 de septiembre próximo, fecha en que está previsto conformar el Gabinete Nacional, habrán 16 mil 957, con casi un millón de personas inscritas.

“Es un derecho del gobierno y del presidente compartir el poder con el pueblo”, advirtió Ortega el 19 de julio pasado, al celebrar junto a miles de nicaragüenses el aniversario 28 del triunfo de la Revolución Sandinista.