Nicaragua

Nicaragua: Hambre Cero y muchas expectativas

Está diseñado para beneficiar a 75 mil familias campesinas en cinco años

Redacción Central |

Está diseñado para beneficiar a 75 mil familias campesinas en cinco años

Diseñado para beneficiar a 75 mil familias campesinas en cinco años, el programa Hambre Cero despierta hoy muchas expectativas en Nicaragua, no sólo porque garantizaría la seguridad alimentaria, sino por el impulso que promete dar a la economía.

El proyecto insignia del gobierno sandinista fue inaugurado oficialmente por el presidente Daniel Ortega el 5 de mayo pasado, en una remota comunidad del Atlántico Norte del país.

Un mes después comenzó la fase intensiva, con la distribución de un bono productivo alimentario por un valor de dos mil dólares a los primeros beneficiados, en su mayoría mujeres campesinas que son cabezas de familia.

Los planes del gobierno para lo que resta de 2007 son entregar bienes a nueve mil familias, según explicó el ministro de Agricultura y Forestal, Ariel Bucardo, en un acto público realizado en junio pasado en Managua.

El bono productivo alimentario incluye una cerda y una vaca, ambas gestadas, aves de corral, semillas, aperos de labranza y otros insumos, los cuales son entregados a cada uno de los núcleos familiares.

Este programa tiene también un enfoque ambientalista, al promover la construcción de biodigestores, que producen gas para cocinar, y de letrinas ecológicas, las cuales evitan la contaminación del manto freático.

El uso del gas metano en las cocinas campesinas salvará de una tala segura a más de un millón de árboles, cuya madera es utilizada para cocinar en la mayoría de los hogares campesinos nicaragüenses.

DINAMISMO ECONOMICO

De acuerdo con el gobierno sandinista, el programa Hambre Cero se convertirá también en un motor impulsor de la economía nacional, porque la mayoría de lo insumos que demanda serán adquiridos en el mercado local.

En cinco años se tendrán que comprar 75 mil vacas e igual número de cerdas, 450 mil aves, 750 mil plantas frutales, 300 mil rollos de alambres de púa, 75 mil rodos de mallas, 233 mil quintales de grapas y clavos.

Las adquisiciones incluyen también 900 mil láminas de zinc y 450 mil bolsas de cemento; 30 millones de ladrillos; 225 mil quintales de concentrado, y se van a utilizar 29 mil 633 viajes de camiones de ocho toneladas.

Además de dinamizar el comercio, el proyecto generará 150 mil empleos permanentes, tanto en el campo como en la ciudad.

Según los pronósticos, en el término de un lustro, el proyecto estará produciendo 600 mil litros de leche diarios; un millón 500 mil cerdos al año y 375 mil huevos al día.

“Esto moviliza la economía; la economía no solamente la movilizan las grandes inversiones, también estas pequeñas inversiones, que son grandes inversiones cuando se multiplican en miles y miles de campesinos y trabajadores”, aseveró Ortega.

De acuerdo con el líder sandinista, Hambre Cero es un programa noble en la lucha contra la pobreza.

No es ir a regalarle comida a la gente, porque con un día que tenga comida, no tendrá para el día siguiente, sino que es ir a darle los instrumentos a la gente, para que pueda trabajar, para desarrollarse y progresar, expresó.

El costo total del proyecto es de 150 millones de dólares y cada receptor del bono productivo de dos mil dólares tendrá que regresar el 20 por ciento a una caja rural, con lo cual se garantiza la continuidad del programa.

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