Nicaragua

Nicaragua: La fuente de la discordia

La decisión del gobierno de trasladar de lugar una fuente capitalina es motivo hoy aquí de una encendida polémica, alimentada por la oposición, empecinada en llevar a la política local el principio físico de que toda acción provoca una reacción

Redacción Central |

La decisión del gobierno de trasladar de lugar una fuente capitalina es motivo hoy aquí de una encendida polémica, alimentada por la oposición, empecinada en llevar a la política local el principio físico de que toda acción provoca una reacción

“Destrucción”, “terremoto”, “acto de barbarie”, gritan los mismos que -desde el poder- nunca se ocuparon del surtidor luminoso y musical, en cuyos predios el gobierno del presidente Daniel Ortega pretende ahora reinstalar la antigua Plaza de la Revolución.

Bastó que las nuevas autoridades comenzaran a desmontar la fuente, que como la mayoría de los parques, plazas y monumentos de la ciudad están abandonados, para que los capitalinos recién se enteraran de la existencia de tantos defensores del ornato público.

Hoy se trata de una fuente, pero al margen de los errores y desaciertos que pueda cometer la administración, lo cierto es que ninguna acción emprendida hasta ahora por el Estado, ha merecido siquiera un tímido aplauso de la derecha local.

En Nicaragua no se respetó la llamada luna de miel, que según leyes no escritas, pero muy publicitadas, debe vivir todo nuevo gobierno y sus opositores durante los primeros 100 días en el poder.

Ejemplos sobran y, en breve recuento, basta mencionar la decisión del Ministerio de Educación de instalar tiendas de campaña para acoger la avalancha de alumnos que necesariamente provocaría la restitución de la gratuidad de la enseñanza pública en Nicaragua.

La iniciativa, loable sobre todo para los padres que durante años se vieron impedidos de mandar a sus hijos a la escuela por falta de dinero para pagar matrículas, fue inmediatamente atacada, porque los niños, argumentó la oposición, sufrirían calor dentro de las aulas provisionales.

La reacción provino de la misma oposición que durante sus 16 años en el poder se encargó de privatizar la Educación y la mayoría de los servicios básicos, y elevó a niveles obscenos la brecha entre ricos y pobres en el país.

Para ayudar a paliar los apagones que padece el país desde agosto del año pasado, el gobierno instaló varias plantas eléctricas suministradas por Venezuela y Cuba, pero la medida también provocó rasgaduras de vestiduras entre los adversarios del sandinismo.

Igual sucede con el combustible venezolano que recibe el país centroamericano en las condiciones ventajosas de pago, y con el comercio justo establecido entre Caracas y Managua, en el marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas.

El presidente Ortega salió de gira internacional, y cómo la mayoría de los países a visitar están en la lista negra de Estados Unidos, los más acérrimos detractores del líder sandinista no titubearon a la hora de sacar a flote su servilismo, para cuestionar el viaje.

“Hasta el Sol tiene manchas, pero sólo los desagradecidos se empeñan en no ver la Luz que nos da”, expresó José Martí, y la máxima del Héroe Nacional cubano podría ser una buena referencia en momentos en que el gobierno pide una oportunidad.

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