Nicaragua

Un día como hoy nació el general de hombres y mujeres libres

Un 18 de mayo de 1895, el pueblito de Niquinohomo, en el departamento de Masaya, vio nacer a Augusto Nicolás Calderón Sandino, un campesino hijo de Gregorio Sandino y Blanca Calderón

Augusto C. Sandino
Un 18 de mayo de 1895, el pueblito de Niquinohomo, en el departamento de Masaya, vio nacer a Augusto Nicolás Calderón Sandino, un campesino hijo de Gregorio Sandino y Blanca Calderón. | AP

Redacción Central |

Un 18 de mayo de 1895, el pueblito de Niquinohomo, en el departamento de Masaya, vio nacer a Augusto Nicolás Calderón Sandino, un campesino hijo de Gregorio Sandino y Blanca Calderón

En el año 1912, Sandino era un adolescente común y corriente que trabajaba duramente para poder sobrevivir, hasta que presenció un acontecimiento que lo inspiró a tomar las armas y luchar por su pueblo; el entierro del General Benjamín Zeledón, quien murió defendiendo al país de las tropas gringas que nos invadieron con fines económicos.

“Era yo un muchacho de 17 años y presencié el destace de nicaragüenses en Masaya y otros lugares de la República por las fuerzas filibusteras norteamericanas. Personalmente miré el cadáver de Benjamín Zeledón, quien fue sepultado en Catarina, pueblo vecino al mío. La muerte de Zeledón me dio la clave de nuestra situación nacional frente al filibusterismo norteamericano; por esa razón, la guerra en que hemos estado empeñados, la consideramos una continuación de aquella”, señalaba Sandino en esa época.

Por varios años fue a otros países a trabajar pero regresó a Nicaragua en 1926, ya que el país estaba en gran conflicto debido a las disputas entre los liberales y conservadores, partidos que luchaban por el control del poder político del país.El 26 de octubre de 1926 se alza en armas con algunos trabajadores del mineral de San Albino y se incorpora a la causa constitucionalista. Su primera batalla fue en El Jícaro la cual perdió por falta de experiencia y recursos.

El 1 de julio de 1927, Sandino lanza su primer manifiesto:

“A los nicaragüenses, a los Centroamericanos, a la Raza Indohispana. …ante la patria y ante la Historia, juro que mi espada defenderá el decoro nacional y dará la redención a los oprimidos. Acepto el reto del cobarde coloso invasor y de los traidores a la Patria. Nuestros pechos serán murallas donde se estrellen sus hordas, pues tengo la firme convicción de que cuando hallan matado al último de mis soldados, más de un batallón de los de ellos habrá mordido el polvo de mis agrestes montañas.”

En 1927, Estados Unidos hace firmar a ambos partidos el Pacto del Espino Negro para poner fin al conflicto. En dicho pacto, se plantea el desarme general, la creación de la Guardia Nacional (antes conocida como “Constabulary”) y la supervisión gringa en las próximas elecciones.

Sandino ignora esto y decide seguir con su movimiento atacando las tropas gringas en el país y sus creyentes aumentan. También pide la ayuda a los otros países latinoamericanos.

“Este movimiento es nacional y antimperialista. Mantenemos la bandera de libertad para Nicaragua y para toda Hispanoamérica. Por lo demás en el terreno social, este movimiento es popular…”

El primero de enero de 1933, los tropas gringas salen del país, por fin el sueño añorado de Sandino se hace realidad y Juan Bautista Sacaza asume la presidencia nombrando a Anastacio Somoza García jefe de la Guardia Nacional.

Se firma un acuerdo de paz entre el nuevo presidente y Sandino, sin embargo, la Guardia Nacional estaba violando dicho acuerdo al asesinar a la gente de Sandino en todo el pais.

El 21 de febrero de 1934, al bajar la loma de Tiscapa después de una cena con Sacasa, es capturado y posteriormente asesinado con los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor por orden de Somoza García.

Poco antes, su hermano Sócrates había corrido la misma suerte. El coronel Santos López, quién participará posteriormente en la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, logra escapar. Sin embargo su legado quedo para siempre con su firmeza, su valentía y amor a su pueblo.

“Mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y nervio de la raza.”

“Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán.”

“En uno de aquellos días manifesté a mis amigos que si en Nicaragua hubieran cien hombres que la amaran tanto como yo, nuestra nación restauraría su soberanía absoluta, puesta en peligro por el mismo imperialismo yanqui. Mis amigos me contestaron que posiblemente habría en Nicaragua ese número de hombres, o más…”

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