Nicaragua

La semana de los 100 días en Nicaragua

Cumplir 100 días en el poder durante la semana que hoy termina, fue el pretexto utilizado por detractores, aliados y medios de comunicación para opinar masivamente sobre el gobierno sandinista que encabeza el presidente Daniel Ortega

Redacción Central |

Cumplir 100 días en el poder durante la semana que hoy termina, fue el pretexto utilizado por detractores, aliados y medios de comunicación para opinar masivamente sobre el gobierno sandinista que encabeza el presidente Daniel Ortega

Como es lógico, las evaluaciones difieren, en dependencia de la filiación política del analista, ya sea de oficio o simple diletante.

En opinión del historiador Aldo Díaz Lacayo, de filiación sandinista, cualquier análisis debe partir del hecho de que “el gobierno de Daniel Ortega implica un cambio radical en la orientación política e ideológica en el país”.

Si uno no toma eso como referencia básica, no puede juzgar, advierte.

Para la derecha, cuyas propias divisiones internas le han impedido hasta ahora ejercer una oposición coherente y cohesionada, el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha hecho muy poco, por no decir nada por Nicaragua en estos 100 días.

Los disidentes del FSLN, agrupados en el Movimiento Renovador Sandinista, opinan casi igual.

Según sus detractores, tras su vuelta al poder el 10 de enero pasado, Ortega impuso un gobierno autoritario, plagado de secretismo, nepotismo y rayano en la tiranía.

Que el mandatario despache en la Secretaría del FSLN, o que haya estrechado los lazos de amistad y cooperación con Cuba, Venezuela e Irán, también es criticado por sus enemigos.

De nada vale para ellos que una de las primeras medidas decretadas por el gobierno sandinista fuera rescatar el principio constitucional que establece la gratuidad de la enseñanza y de la atención médica en las instituciones administradas por el Estado.

Durante los últimos 16 años, ese principio fue letra muerta en la Carta Magna del país centroamericano, con lo cual se obligaba a los nicaragüenses, cuyo 70 por ciento vive en la pobreza, a pagar por servicios que por ley eran gratis.

Que el gobierno haya metido el hombro, y estrechado la mano solidaria tendida por Cuba y Venezuela, para buscarle una solución a la grave crisis energética heredada de las autoridades anteriores, tampoco cuenta para los críticos de Ortega.

El comienzo en las próximas semanas de una nueva campaña de alfabetización y del programa Hambre Cero, que pretende beneficiar a más de 75 mil familias campesinas en los cinco años, tampoco parece hacer mella en la oposición.

Nosotros no hemos tenido que esperar 100 días para restablecer la gratuidad de la educación y la salud, ni para darle respuesta a la situación de emergencia energética que padece el país, se defendió ayer el mandatario, en improvisada rueda de prensa.

El líder sandinista también negó las acusaciones de secretismo, y arremetió contra los dueños de los medios de comunicación, a los que acusó de censurar al gobierno.

“Hay una censura impuesta por algunos medios que están totalmente politizados, al servicio de determinadas fuerzas políticas. Yo les entiendo que están en un juego político, y censuran todo lo bueno que hace el Gobierno y exacerban ¡y desinforman!”, aseveró.

Según Ortega, la razón principal para tanta hostilidad mediática parte de la decisión de las nuevas autoridades de obligar a pagar impuestos a los dueños de los principales periódicos, canales de televisión y emisoras de radio.

“Estamos luchando contra el hambre, contra la pobreza, en los diferentes frentes ¡y nada de esto se divulga! Eso no es noticia”, denunció el mandatario, quien dijo que tampoco publican lo que piensa la gente sobre la gratuidad de la enseñanza y la atención médica.

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