Nicaragua

Etanol contraproducente para Nicaragua

Estados Unidos, en su proyecto geopolítico para disminuir su dependencia de los países petroleros, quiere llevar a muchos países latinoamericanos a la desvatación agrícola, promoviendo el masivo cultivo de la caña de azúcar y el maíz para la producción de biodisel y etanol

Redacción Central |

Estados Unidos, en su proyecto geopolítico para disminuir su dependencia de los países petroleros, quiere llevar a muchos países latinoamericanos a la desvatación agrícola, promoviendo el masivo cultivo de la caña de azúcar y el maíz para la producción de biodisel y etanol

Durante la visita a varios países latinoamericanos, el mandatario estadounidense George W. Bush promovió la producción de Etanol, prometiendo millonadas de lapas verdes para tal fin.

Lo que no dijo Bush, es que la cantidad de biodiesel o etanol que se puede obtener, varía con el tipo de cultivo y que se necesitan enormes extensiones de tierra cultivable para producirlos.

Con la cantidad de cereales que se necesitan para llenar el tanque de una camioneta se puede alimentar una persona un año entero. Además, la mayor parte de la energía producida, se consume en el cultivo y el procesado -en petróleo, agrotóxicos, riego, maquinaria, transporte, refinamiento.

Según las condiciones y el cultivo, puede incluso dar saldo negativo. Si se incluyen en la ecuación la destrucción de ecosistemas como bosques y sabanas, o el hecho de que las refinerías de etanol y las plantas de procesamiento de celulosa son una fuente de contaminación del ambiente y la salud de los habitantes cercanos, el saldo definitivamente es negativo.

Irónicamente, las industrias argumentan que los cultivos normales no rinden lo suficiente e intentan justificar cultivos y árboles transgénicos -para producir etanol a partir de celulosa-, que agregarían otra gama de amenazas.

Las industrias y gobiernos del Norte necesitan que la producción sea en los países del Sur, en parte porque no disponen de tierra o no quieren usarla para esto, y porque asumen que en esos países los problemas ambientales son obviados por gobiernos ávidos de “inversión” extranjera y de promover la agricultura intensiva de exportación, en desmedro de sistemas locales integrales que constituyan su propia soberanía alimentaria.

Las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, Banco Interamericano ya anuncian que “apoyarán” esta conversión, metiendo en la trampa a pequeños y medianos productores y aumentando las deudas externas de los países.

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