Nicaragua

Rosario afirma que las mujeres vuelven a ejercer el poder en Nicaragua

Las mujeres que ocupan cargos en el gobierno nicaragüense están creando condiciones para cambiar percepciones y desvanecer prejuicios que limitan el desarrollo del mal llamado sexo débil en el país, aseguró hoy la Primera Dama, Rosario Murillo

Redacción Central |

Las mujeres que ocupan cargos en el gobierno nicaragüense están creando condiciones para cambiar percepciones y desvanecer prejuicios que limitan el desarrollo del mal llamado sexo débil en el país, aseguró hoy la Primera Dama, Rosario Murillo

En un mensaje a las nicaragüenses en ocasión de celebrarse mañana el Día Internacional de la Mujer, la esposa del mandatario Daniel Ortega destaca las oportunidades que ofrecen a ese sector de la sociedad las nuevas autoridades.

“En Nicaragua, hoy, las mujeres, estamos volviendo a ejercer el poder, que por derecho propio, nos corresponde”, afirma la misiva firmada por Murillo, quien dirige también el Consejo de Comunicación y Ciudadanía del Ejecutivo.

El texto hace alusión a la promesa hecha por Ortega de que el 50 por ciento de los cargos en su gobierno estarán ocupados por féminas, y celebra la vuelta al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“Este año nos celebramos, gracias a Dios, en una Patria que nos garantiza derechos y oportunidades, ética y valores; y un sentido de justicia política, económica y social, que llamamos Revolución Espiritual”, agrega la carta.

Murillo advierte que las mujeres “queremos decidir y transformar, no sólo nuestras vidas personales, o las formas de convivencia, familiares y sociales, (.) sino también, decidir, para transformar, el rumbo de nuestro país”.

Nos sabemos fuertes, capaces, y dignas, en todos los campos de actividad; somos líderes en un irrenunciable, e irreversible, proceso de empoderamiento, agrega el saludo a las mujeres nicaragüenses.

La carta resalta además la intención de las féminas en el gobierno sandinista de aportar “visión y cultura de mujer”, y convertir a Nicaragua en un ejemplo de encuentro, pensamiento y evolución, para América Latina y el mundo.

Carta a las mujeres

Mujer nicaragüense trabajando

Queridas hermanas, Mujeres de Nicaragua :

Este año nos celebramos, gracias a Dios, en una Patria que nos garantiza derechos y oportuni-dades, ética y valores; y un sentido de justicia política, económica y social, que llamamos Revolución Espiritual.

En Nicaragua, hoy, las mujeres, estamos volviendo a ejercer el poder, que por derecho propio, nos corresponde. Y lo hacemos con conciencia indispensable de nuestra propia valía y respeto, en un proceso único, de incorporación del 50%, en el trabajo institucional; y en el quehacer nacional del Frente Sandinista, y de la Unidad Nicaragua Triunfa.

Desde el Gobierno, las mujeres estamos creando condiciones, culturales y sociales, para cambiar percepciones y desvanecer prejuicios, que, históricamente nos han limitado, y que todavía nos limitan. Nos sabemos fuertes, capaces, y dignas, en todos los campos de actividad; somos líderes en un irrenunciable, e irreversible, proceso de empoderamiento.

Porque reconocemos nuestro valor, hoy reafirmamos nuestro derecho a protagonizar. Queremos decidir, y transformar, no sólo nuestras vidas personales, o las formas de convivencia, familiares y sociales, que deben ser respetuosas, sin marginación, violencia, agresión, o disminución, sino y también, decidir, para transformar, el rumbo de nuestro país, de la política, la economía, las instituciones y las leyes. Porque las necesitamos comprometidas con mujeres y hombres, para que todos podamos conocer, y disfrutar, la verdadera democracia, sin la cual no hay paz, ni prosperidad posibles.

Queremos trabajar en indispensables medidas y Programas que nos aseguren a todas, sin excepción, derechos y Poder de Ciudadanía. Queremos y podemos, vivir con salud, con confianza, con alegría. Queremos y podemos, estudiar, apren-der, sin barreras; trabajar, sin marginación, sin obstáculos; tener tierra, producir, tener crédito; manejar empresas y negocios con éxito. Somos buenas profesionales, buenas madres, buenas administradoras. Nos exigimos excelencia, para ejercer nuestros liderazgos en cualquier ámbito. Y queremos, y podemos, también, compartir solidariamente, las responsabilidades familiares, transformando toda pauta discriminatoria, en la vida pública y privada.

Las mujeres somos abanderadas de las causas que promueven la vida, que nos unen para compartir desafíos, disfrutar triunfos, y aprender de errores y reveses. Por eso, en el siglo XXI, que ès, indudablemente, el Siglo de las Mujeres, vamos a brillar con nuestra propia Luz … con libertad y sabiduría; con fortaleza y responsabilidad; con aplomo y generosidad.

Priorizamos la fè, el respeto y la armonía, porque sabemos que el bienestar de todos, depende de nuestra capacidad de construir juntos, nuevos códigos de comunicación y convivencia, que incorporen las diversas creencias y formas de entender la existencia, la sociedad, y los retos comunes. Queremos contribuir a elaborar nuevas teorías, y nuevos ca-minos de entendimiento, y realización.

Queremos aportar visión y cultura de mujer, para que Nicaragua sea ejemplo de encuentro, pensa-miento, y evolución, para América Latina y el mundo. Un ejemplo revolucionario, de cómo, al incorporar la formidable sensibilidad y fuerza, de las mujeres, que hemos reclamado nuestros de-rechos y espacios, estamos creando ya una nueva dimensión para el Amor y la Vida.

La integralidad de espíritu, pensamiento, cultura, y acción, que promovemos, decreta pautas distintas. Y esa perspectiva completa, humana, nos asegura, todas las posibilidades.

Managua, 8 de Marzo del 2007

Rosario Murillo

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