Nicaragua

Nicaragua en la mira del narcotráfico internacional

La reciente revelación de que los carteles internacionales de la droga planeaban atentar contra la jefa de la Policía Nacional cayó como un mazazo sobre la sociedad nicaragüense, que despertó de golpe ante el poder de los narcotraficantes

Redacción Central |

La reciente revelación de que los carteles internacionales de la droga planeaban atentar contra la jefa de la Policía Nacional cayó como un mazazo sobre la sociedad nicaragüense, que despertó de golpe ante el poder de los narcotraficantes

Las amenazas de muerte contra la Primera Comisionada Aminta Granera fueron reveladas por la propia jefa policial el martes pasado, durante un acto público en Managua, y provocaron consternación en todo el país.

Granera se puso en la mira de los narcotraficantes a raíz de los cada vez más frecuentes y voluminosos decomisos de droga que se sucedieron en territorio nicaragüense desde que asumió el cargo en septiembre pasado.

Solamente entre finales de diciembre de 2006 y los primeros días de enero de este año, fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército se incautaron de más de cuatro toneladas de cocaína en tres operativos distintos.

Desde 2005 hasta la fecha se decomisaron más de 10 toneladas a carteles de la droga que las fuerzas del orden locales creen que tienen sus bases de operaciones en México.

“Los carteles de la droga están preocupados, están molestos, están ardidos con la Policía Nacional”, aseguró Granera, quien advirtió, sin embargo, que las amenazas de muerte “no nos van a doblegar”.

Este jueves, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) consideró que los planes de atentado contra la jefa policial merecen una firme y enérgica condena porque son de “extrema gravedad”.

Al margen de la preocupación que generan las amenazas de muerte contra Granera, a la sociedad civil le preocupa también la relativa impunidad que disfrutan algunos narcotraficantes, con la ayuda de jueces venales.

Uno de los escándalos más recientes es el un juez del sureño departamento de Rivas, que en enero pasado dejó libres a 13 individuos que días antes habían sido arrestados por la Policía cuando trasegaban mil 600 kilogramos de cocaína en el Pacífico.

El magistrado, sobre quien pesan otras acusaciones, fue destituido de su cargo este jueves.

En opinión del CENIDH, esos actos “se inscriben en un contexto de fragilidad del sistema de administración de justicia” en Nicaragua, devenida ruta de la droga que viaja desde Suramérica hacia Estados Unidos, el principal mercado de estupefacientes del mundo.

A la venalidad de ciertos jueces hay que sumar el temor a sufrir represalias, tanto personales como familiares, que experimentan algunos de los funcionarios encargados de impartir justicia.

Una solución a ese problema sería la aplicación de la llamada “justicia son rostro” que se utiliza en Colombia, para juzgar casos del narcotráfico internacional.

La posibilidad de mantener en el anonimato a los jueces fue enunciada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Martínez.

“Aquí podríamos tener jueces sin rostro, porque el narcotráfico internacional no anda respetando nada”, advirtió el magistrado.

Mientras tanto, la Policía anunció que continúa investigando las amenazas de muerte contra Granera, con la esperanza de descabezar la hidra del narcotráfico, al menos dentro de Nicaragua.

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