Nicaragua

EE.UU. insiste en despojar a Nicaragua de cohetes SAM-7

Estados Unidos insistió en la destrucción de los cohetes portátiles del tipo SAM-7, en poder del Ejército de Nicaragua, al considerar que no existe hoy ninguna amenaza externa que justifique la conservación de ese armamento

Redacción Central |

Estados Unidos insistió en la destrucción de los cohetes portátiles del tipo SAM-7, en poder del Ejército de Nicaragua, al considerar que no existe hoy ninguna amenaza externa que justifique la conservación de ese armamento

Las nuevas presiones para eliminar el arsenal de misiles tierra-aire de fabricación soviética llegaron esta vez junto con el senador demócrata de Florida William Nelson, de gira por la región.

Según Nelson, ni Costa Rica ni Honduras representan una amenaza militar para Nicaragua, con cuyo gobierno, dijo, Washington quiere también tener “buenas relaciones”.

El legislador estadounidense no abordó directamente el tema de los cohetes SAM-7 con las autoridades militares o civiles de Nicaragua, sino en declaraciones a la prensa local.

Los misiles llegaron al país en los años 80 desde la antigua Unión Soviética, y en momentos en que el anterior gobierno sandinista se enfrentaba a una guerra de agresión fomentada y financiada por la administración norteamericana de Ronald Reagan.

Un SAM-7 sirvió entonces para derribar un avión estadounidense que apertrechaba a la “contra” desplegada en territorio nicaragüense, con lo que se probó la participación del país norteño en el conflicto.

El Ejército de Nicaragua tiene en su poder mil 51 SAM-7, después que el ahora ex presidente Enrique Bolaños cediera a las presiones de Estados Unidos, y ordenará dos años atrás la destrucción de un millar de esas armas.

El mandatario actual, el sandinista Daniel Ortega, se opone, sin embargo, a deshacerse de los cohetes, consideradas armas defensivas, mientras otros países vecinos posean aviación de combate, e incluso algunos como Honduras, se aprestan a renovar su flota aérea.

Para Ortega se trata incluso de un asunto de dignidad y soberanía nacional.

Las fuerzas armadas nicaragüenses afirman por su parte que el armamento se encuentra a buen recaudo, aunque reiteraron recientemente que acatarán cualquier decisión sobre el destino de los misiles emanda del poder civil.

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