Nicaragua

Daniel cumple primer mes en la presidencia de Nicaragua

Managua – Aunque la tradición manda a esperar 100 días para evaluar a un gobierno recién instalado, no es aventurado asegurar que Daniel Ortega, acumula un saldo positivo, al cumplir hoy sus primer mes la presidencia

Daniel Ortega
Daniel Ortega durante la campaña presidencial en noviembre del 2006. | AFP

Redacción Central |

Managua – Aunque la tradición manda a esperar 100 días para evaluar a un gobierno recién instalado, no es aventurado asegurar que Daniel Ortega, acumula un saldo positivo, al cumplir hoy sus primer mes la presidencia

Pasadas la euforia de la toma de posesión del 10 de enero pasado, a la que asistieron casi una veintena de jefes de Estado o de gobierno, el mandatario dedicó los primeros días a la organización de su gabinete, y a delinear la política de gobierno.

Fiel a su promesa de campaña, una de sus primeras medidas fue ordenar un recorte salarial de más del 50 por ciento para todos el Ejecutivo, incluyendo al Presidente de la República, que a partir de ahora devengará tres mil 200 dólares mensuales.

Como parte de su nueva política de austeridad, Ortega eliminó también de un plumazo el uso de las tarjetas de crédito, las dietas, la asignación de teléfonos móviles a ministros y otros cargos, y prohibió la compra de vehículos nuevos para uso estatal.

El restablecimiento de la gratuidad de la educación y la salud pública, y el inicio del programa Hambre Cero, que pretende beneficiar a 75 mil familias campesinas en un término de cinco años fueron otras medidas de gran impacto social en estos primeros días.

En el ámbito empresarial, el economista independiente Néstor Avendaño es de los que opinan que el presidente sandinista también ha logrado inspirar confianza al empresariado local y a los inversionistas extranjeros.

Aunque fuerte crítico de las políticas del Fondo Monetario Internacional, a las que responsabiliza de la pobreza que golpea al 70 por ciento de la población, el líder sandinista se dispone, sin embargo, a negociar un nuevo programa económico con ese organismo.

El próximo acuerdo, no obstante, deberá priorizar los sectores sociales y la lucha contra la pobreza, sobre los aspectos macroeconómicos, advirtió.

Para tranquilidad del sector privado, el mandatario pretende también honrar los compromisos adquiridos por el gobierno anterior cuando firmó un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Ortega dejó claro, no obstante, que no pretende limitar los horizontes comerciales de Nicaragua a las fronteras del CAFTA, como le llaman en inglés al acuerdo entre Washington y Centroamérica.

Prueba de ello es que al día siguiente de su investidura, la nación centroamericana se adhirió a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el proyecto integracionista que impulsan Cuba, Venezuela y Bolivia.

También firmó una amplia gama de acuerdos comerciales con Irán, en ocasión de la visita a Managua del presidente Mahmoud Ahmadinejad, a principios de enero.

En opinión del analista Aldo Díaz Lacayo, el fuerte impacto social de las primeras medidas tomadas por Ortega dejó sin argumentos a la oposición, que a pesar de tener mayoría en el Parlamento, respaldó las reformas promovidas por el Ejecutivo.

Hasta el momento, las críticas al nuevo gobierno se centran, al decir de Díaz Lacayo, en “nimiedades” y asuntos de importancia subjetiva, como es el caso del colorido diseño del escudo nacional que se utiliza en la papelería oficial, lo cual consideran un ultraje a los símbolos patrios.

Otro asunto que mantiene en ascuas a los detractores del gobierno sandinista es la creación de los Consejos intersectoriales, una especie de poder ciudadano a nivel de la sociedad y de los ministerios.

Para los sectores de derecha, ese nuevo sistema amenaza con poner fin a la llamada democracia representativa, para dar paso a la participativa.

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