Nicaragua

Militares nicaragüenses al Parlamento para abordar caso misiles

Managua – Los jefes militares de Nicaragua comparecerán hoy ante la Asamblea Nacional para opinar sobre una iniciativa de ley promovida por la oposición al gobierno sandinista, que busca destruir la mayoría de los misiles antiaéreos en poder del Ejército

Javier Carrión
Javier Carrión (I), comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, saluda a un soldado miembro de un grupo lanzador de misiles antiaéreos portátiles tipo SAM-7, de fabricación soviética, el 26 de julio del 2004, en el Papalonal, 150 km al noreste de Managua. | AFP. Archivo

Redacción Central |

Managua – Los jefes militares de Nicaragua comparecerán hoy ante la Asamblea Nacional para opinar sobre una iniciativa de ley promovida por la oposición al gobierno sandinista, que busca destruir la mayoría de los misiles antiaéreos en poder del Ejército

El tema de los cohetes portátiles del tipo SAM-7 es el centro de una encendida polémica que trasciende ya las fronteras nacionales, e involucra a Honduras y Estados Unidos.

La destrucción de los misiles de fabricación soviética es exigida desde hace varios años por Washington, que con el pretexto de que podrían caer en manos del terrorismo internacional, logró que el anterior mandatario, Enrique Bolaños, eliminara una buena parte.

El nuevo presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien asumió el 10 de enero pasado, se rehúsa, sin embargo, a deshacerse de su armamento antiaéreo, mientras países vecinos como Honduras, advirtió, cuenten con aviación de combate.

Para el líder sandinista se trata incluso de una cuestión de soberanía nacional, por lo que anoche tildó de “antipatriotas” a los legisladores de la derecha que promueven la destrucción de ese armamento.

Para aprobar la destrucción de los SAM-7, se requiere del voto a favor de al menos 47 de los 92 diputados que componen el poder legislativo.

Los sandinistas tienen 38 escaños, mientras que la oposición suma 54 votos, divididos en 25 del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), 23 de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y cinco del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

El otro escaño le corresponde por ley al ex presidente Bolaños.

Los cohetes llegaron a Nicaragua en los años 80 procedentes de la antigua Unión Soviética, y en momentos en que el gobierno sandinista de entonces enfrentaba una guerra civil organizada y financiada por Washington.

Las fuerzas armadas cuentan actualmente con un arsenal de mil 51 SAM-7, pero la iniciativa parlamentaria desempolvada por el PLC y la ALN busca reducir esa cifra a un máximo de 400, aunque otros algunos abogan por eliminarlos todos.

Los militares adelantaron que acatarán la decisión de las autoridades civiles, pero también dijeron que prefieren quedarse con una parte de los cohetes para garantizar la defensa antiaérea del país.

La víspera, la cancillería local ripostó en términos claros a la embajada de Estados Unidos en Nicaragua, la que en un comunicado exhortó a Nicaragua a destruir todos los misiles SAM-7.

El Estado de Nicaragua, autónomo y soberano, no necesita aprobación de otro Estado, para determinar los medios apropiados para la defensa y resguardo de su soberanía, advirtió el texto de la Dirección de América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La cancillería a su vez invitó al resto de los países centroamericanos a efectuar cuanto antes un balance del cumplimiento de los Acuerdos de Esquipulas, que 20 años atrás fijaron el compromiso de poner fin a la carrera armamentista en la región.

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