Nicaragua

Nicaragua entra en lucha geopolítica global, afirma analista

Managua – El regreso Daniel Ortega al poder insertó a Nicaragua en la lucha geopolítica planteada hoy en el mundo entre la unilateralidad (Estados Unidos), y la multilateralidad, representada por el resto del orbe, asegura el analista Aldo Díaz

Redacción Central |

Managua – El regreso Daniel Ortega al poder insertó a Nicaragua en la lucha geopolítica planteada hoy en el mundo entre la unilateralidad (Estados Unidos), y la multilateralidad, representada por el resto del orbe, asegura el analista Aldo Díaz

De acuerdo con Díaz, esa fue la verdadera causa de la casi multitudinaria presencia de jefes de Estado o de Gobierno y de decenas de personalidades extranjeras de diversa orientación político-ideológica en la toma de posesión de Ortega.

Unos atrapados por la unilateralidad y otros deliberadamente insertados en la multilateralidad, define el también reconocido historiador nicaragüense, en un artículo de opinión publicado este jueves en el semanario Visión Sandinista.

Díaz Lacayo, quien fue diplomático durante el anterior gobierno sandinista (1979-1990), considera que los del primer grupo llegaron a recordarle al nuevo gobierno lo que ellos llaman “riesgos de la independencia de Nicaragua frente al Norte”.

Los otros, agrega, vinieron a alentarlo a dar el paso a favor de la unidad geopolítica regional, representada por los países del Sur, y basada en la “solidaridad, cooperación y complementariedad” que propugna la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Aunque no los menciona por sus nombres, en este último grupo Díaz incluye a los fundadores del ALBA, proyecto integracionista promovido por Venezuela, Cuba y Bolivia, y al resto de los países del continente con gobiernos de izquierda.

El analista considera, sin embargo, que el “estallido” de la contradicción entre Nicaragua y Estados Unidos, dependerá de tres factores fundamentales:

En primer lugar, apunta, de la habilidad política del presidente Ortega para negociar con Washington, y demostrarle de forma objetiva que la inserción de Managua hacia el Sur no arriesga la seguridad nacional del país norteño.

Díaz coloca en segundo lugar, la capacidad de los países del Sur de asumir la inserción de la nación centroamericana en ese nuevo bloque geopolítico regional, con las particularidades propias de Nicaragua, a partir, aclara, de sus relaciones con Estados Unidos.

El tercer factor que según el historiador evitaría que aflorara la confrontación, sería que el gobierno norteamericano asumiera la integración de Nicaragua dentro de los pueblos del Sur como un hecho histórico real y probablemente irreversible.

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