Nicaragua

Nicaragua transita por los caminos del ALBA

ManaguaNicaragua comienza hoy a transitar por los caminos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), espoleada por la galopante pobreza y las enormes desigualdades sociales resultantes de 16 años de neoliberalismo

Daniel Ortega y Hugo Chávez
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (izquierda), saluda militarmente a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, mientras participan en un acto en el Teatro Nacional Rubén Darío de Managua |

Redacción Central |

ManaguaNicaragua comienza hoy a transitar por los caminos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), espoleada por la galopante pobreza y las enormes desigualdades sociales resultantes de 16 años de neoliberalismo

La adhesión al ALBA fue precisamente el primer paso oficial dado por el flamante presidente nicaragüense, el sandinista Daniel Ortega, menos de 24 horas después de haber asumido las riendas de la nación centroamericana.

Tanta inmediatez obedece a que según el propio Ortega, las políticas neoliberales han creado una situación de emergencia social en Nicaragua, donde a millones de ciudadanos se les ha negado el acceso a la educación, la salud y el empleo digno.

El nuevo mandatario considera además que el ALBA, basado en la solidaridad, la cooperación y la complementariedad, le permitirá rescatar la identidad, la democracia participativa y el desarrollo económico equitativo del país centroamericano.

A tono con la urgencia que amerita la solución de los graves problemas de pobreza que tiene Nicaragua, ya comenzaron a percibirse aquí los primeros frutos de la iniciativa impulsada por Venezuela, Cuba y Bolivia, como alternativa al “libre comercio” diseñados por y para Estados Unidos.

La primera mano solidaria fue tendida por Venezuela, que en la persona de su máximo representante, el presidente Hugo Chávez, firmó con Ortega los primeros 15 acuerdos de cooperación, apenas un par de horas después de que Nicaragua formalizara su entrada al ALBA.

“Déme Nicaragua en que servirla y tendrá en mi un hijo, y en Venezuela una hija”, había advertido Chávez un día antes, al hablar ante decenas de miles de nicaragüenses que el pasado 10 de enero celebraron en Managua la vuelta al poder del sandinismo.

La ayuda expedita ofrecida por la nación sudamericana cubre los principales sectores de la economía, desde hidrocarburos y generación de electricidad hasta la agroindustria, la educación y la salud.

Destaca en el paquete de acuerdos la solución de los problemas energéticos, mediante la formalización del suministro de 10 millones de barriles anuales de petróleo, en condiciones ventajosas de pago, por parte de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

“Olvídese Nicaragua de problemas de combustible”, anunció Chávez, cuyo país también entregó 32 plantas de generación eléctrica para aliviar la crisis energética del país, y se propone invertir en la construcción de una refinería en suelo nicaragüense.

En las próximas semanas, Nicaragua concretará la firma de los primeros acuerdos bilaterales con Cuba y Bolivia, los dos restantes miembros del ALBA, la que Ortega definió como “una alianza estratégica entre los Estados y pueblos de América Latina”.

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