Nicaragua

Sandinistas vuelven al poder en Nicaragua

Managua – El sandinista Daniel Ortega vuelve hoy a la presidencia de Nicaragua en medio de grandes expectativas y fuertes medidas de seguridad, por la presencia de 15 jefes de Estado en su toma de posesión

Camisetas con la imagen de presidentes
Un hombre vende camisetas con la imagen del presidente electo de Nicaragua Daniel Ortega, el presidente de Venezuela Hugo Chavez, el presidente de Cuba Fidel Castro y el presidente de Bolivia Evo Morales en Managua. | AP

Redacción Central |

Managua – El sandinista Daniel Ortega vuelve hoy a la presidencia de Nicaragua en medio de grandes expectativas y fuertes medidas de seguridad, por la presencia de 15 jefes de Estado en su toma de posesión

La vuelta al poder a través de las urnas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que 27 años atrás derrotó con las armas a una dictadura sangrienta y dinástica, constituye un hecho histórico.

Las circunstancias, sin embargo, no son las mismas que cuando Ortega estuvo al frente de los destinos del país centroamericano entre 1979 y 1990, como coordinador del gobierno sandinista primero, y como presidente electo en las urnas después.

En aquel entonces, el líder sandinista debió enfrentar una guerra sucia financiada y alentada por Estados Unidos, que además de destruir la economía del país y causar decenas de miles de muertos, creó enormes divisiones entre los nicaragüenses.

Diecisiete años después, desde el punto de vista económico, Nicaragua no está mucho mejor que cuando el líder sandinista entregó el poder a Violeta de Chamorro en 1990.

Aunque la estabilidad macroeconómica y las buenas notas otorgadas por los organismos financieros internacionales son pregonados a bombo y platillo por el gobierno saliente, Nicaragua ocupa hoy el penúltimo lugar entre los países más pobres de América Latina.

La principal razón para estar sólo por delante de Haití en esa negativa lista es la mala distribución de la riqueza y la aplicación de políticas de corte neoliberal durante los últimos 16 años.

De acuerdo con datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el 80 por ciento de los cinco millones 100 mil habitantes de Nicaragua vive en la pobreza, y la mitad de ellos en la miseria.

Revertir esas cifras negativas será el principal reto del nuevo mandatario, en quien los sectores más desposeídos, es decir, la mayoría de los nicaragüenses, tienen puestas todas sus esperanzas de poder vivir una vida digna.

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