Nicaragua

Daniel Ortega se apresta a gobernar “desde arriba” en Nicaragua

Managua Daniel Ortega recibirá hoy la banda presidencial en el mismo sitio donde 17 años atrás, luego de perder las elecciones ante Violeta de Chamorro, anunció que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) iba a gobernar desde abajo

Bandera de Nicaragua
Un policía cubre sus ojos del sol para observar la Bandera de Nicaragua en el lugar donde Daniel Ortega tomará posesión. | AP

Redacción Central |

Managua Daniel Ortega recibirá hoy la banda presidencial en el mismo sitio donde 17 años atrás, luego de perder las elecciones ante Violeta de Chamorro, anunció que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) iba a gobernar desde abajo

“Vamos a luchar desde abajo, vamos a gobernar desde abajo” afirmó el líder sandinista el 26 de febrero de 1990, en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, en medio de la aflicción general que el revés provocaba entre los seguidores de la Revolución Sandinista.

Muchos interpretaron aquellas palabras como un simple intento de consolar a las masas, pero con el transcurrir del tiempo, las palabras de Ortega resultaron premonitorias.

Pese a encajar otras dos derrotas electorales consecutivas y sufrir numerosas deserciones, el FSLN logró mantener en el tiempo el apoyo de los sectores populares, consolidar su organización, y ampliar las cuotas poder en muchas instituciones del Estado.

La lealtad de esos nicaragüenses “de abajo”, unido a la división de la derecha, le permitieron a Ortega recuperar finalmente la presidencia de Nicaragua en los comicios del 5 de noviembre pasado.

Mañana, casi 17 años después, el líder sandinista volverá a la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, en medio del júbilo de sus seguidores, para ceñirse la banda presidencial, para gobernar “desde arriba”.

“Ellos que en 1990 (.) pensaron que íbamos a desaparecer… pues se equivocaron! (.) Si pensaron que íbamos a traicionar nuestros principios, nuestros ideales, ípues se equivocaron!”, expresó Ortega el 19 de julio pasado, en ocasión del 27 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista.

Para esa fecha, aún no iniciaba la contienda electoral que cuatro meses después lo devolvería a la Presidencia, a pesar de la campaña de miedo orquestada por la derecha local y por Washington.

La vuelta al poder a través de las urnas del FSLN, que hace 27 años llegó al gobierno a punta de bala tras derrotar a una dictadura sangrienta y dinástica, constituye un hecho inédito y digno de ser presenciado.

En consonancia, ese momento histórico que tendrá lugar mañana aquí en horas de la tarde, será presenciado por al menos 14 jefes de Estado, y alrededor de dos mil invitados extranjeros llegados desde Europa, Asia, Africa y el resto de América.

Diecisiete años, sin embargo, no pasan en vano, y el líder sandinista, ahora de 61 años de edad, muestra una imagen más pragmática.

Para llegar a la presidencia en su cuarto intento consecutivo, Ortega, ahora dueño de un discurso conciliador y pacifista, salpicado de citas bíblicas, forjó incluso alianzas con antiguos enemigos políticos.

Su principal reto, por lo tanto, será conciliar, ahora “desde arriba”, los intereses de los diferentes sectores de la sociedad nicaragüenses, y encausarlos hacia la meta que él mismo se trazó: erradicar la pobreza que padece el 80 por ciento de la población.

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