Nicaragua

Orlando Núñez, director del nuevo programa antipobreza

El nuevo gobierno implementará un nuevo programa de alivio social denominado “Hambre Cero”, que sustituirá a la Red de Protección Social ejecutada por el gobierno saliente, según el cual las familias en extrema pobreza recibían dinero en efectivo, a cambio de mantener a sus hijos en la escuela, vacunarlos y llevarlos al centro de salud

Redacción Central |

El nuevo gobierno implementará un nuevo programa de alivio social denominado “Hambre Cero”, que sustituirá a la Red de Protección Social ejecutada por el gobierno saliente, según el cual las familias en extrema pobreza recibían dinero en efectivo, a cambio de mantener a sus hijos en la escuela, vacunarlos y llevarlos al centro de salud

“Ese programa ya no tiene financiamiento y hemos visto que de todos modos no es sostenible, porque cuando dejan de darle dinero, la gente deja de enviar a sus hijos a clase”, dijo Orlando Núñez, Director del CIPRES, y futuro coordinador de ese programa.

A partir de su experiencia en el CIPRES, Núñez ha podido comprobar que “hay una emergencia social, por eso estamos proponiendo este programa para erradicar la pobreza extrema, el hambre y la desnutrición, así como la falta de agua, que es necesaria para la higiene, la producción y para proteger el medio ambiente”, detalló.

Para superar esa situación, el programa se centrará en los productores empobrecidos con una propuesta de acompañarlos en un proceso de escape de la pobreza combinado con entrega de micronutrientes a los menores de dos años y de una merienda escolar a los niños que asistan a clase.

Núñez explicó que el programa se centrará en ese segmento poblacional porque “los pequeños y medianos productores del campo son los mayores generadores de empleo, riqueza y producción exportable, de donde resulta que invertir en ellos es económicamente rentable”, explicó.

Junto con el esbozo de las bondades del programa, Núñez también mencionó la inversión necesaria para ejecutarlo: 30 millones de dólares anuales por tres años, y las probables fuentes de financiamiento.

“Nicaragua gasta 180 millones de dólares anuales en 53 organismos destinados a combatir la pobreza, pero el gobierno es caro, por eso nosotros proponemos que este programa lo ejecuten las alcaldías, los ONG, las iglesias, los gremios, etc. El país recibe 500 millones de dólares para combatir la pobreza, pero sólo necesitamos 90 millones, de donde después se creará un fondo revolvente” para asegurar que el programa sea sostenible, detalló.

El planteamiento recomienda tomar recursos del IDR, y buscar por todo el Presupuesto 2007 partidas excesivas o reasignables para dotar de fondos al Hambre Cero, a la vez que se estudian ofertas de Brasil, Cuba, Venezuela, Taiwán y algunos países nórdicos para financiarlo.

Una vaca con comida

El Programa Hambre Cero —que también pretende acercarse al concepto de sed cero— entregará un bono productivo alimentario, consistente en facilitar una vaca a las familias que lo requieran (previa selección de un comité de la comunidad), así como ‘material vegetativo’ para alimentar al semoviente, con el compromiso previo de la familia, de reciclar diversos desechos.

El programa entregará alimento para la res, pero no para las personas.

“Es que el problema no es ese. La gente tiene garantizados al menos sus frijoles y su maíz. Lo que necesitan es proteína, y por eso vamos a darle la vaca, para que puedan producir su leche y su cuajada, en el proceso mismo de reproducción del capital”.

El plan, que hace énfasis en entregar el animal en propiedad a las mujeres, estipula que sus beneficiarios adquieren el compromiso de devolver el 50 por ciento del costo de lo recibido, lo que puede ser pagado en especies, incluso, con la descendencia del animal recibido, lo que permite continuar el programa sin tener que comprar más ganado.

“Queremos capitalizar al campesino, y por eso les entregaremos animales, que constituyen la mejor prenda líquida”, señaló.

En el proceso, además de generar una ‘derrama desde abajo’ (porque si el plan tiene éxito, esos pequeños productores tendrán más alimentos para consumir, y con el tiempo generarán excedentes que se vendan en las ciudades), el Hambre Cero también ayuda a proteger e incrementar el hato ganadero.

“El país ya no tendrá necesidad de exportar sus vacas paridas ni sus novillos”, dijo Núñez.

Previendo que ocurra la ‘derrama’, en una etapa posterior el plan prevé el uso de silos para almacenar los excedentes de producción, y ayudar a esos productores en el proceso de comercialización, la instalación y uso de plantas agroindustriales para procesar sus productos y darles mayor valor agregado, y finalmente, exportarlos.

Comida, viviendas, salud y educación

El programa Hambre Cero también velará porque los niños reciban alimentación, comenzando con los menores de dos años, a los que se entregará micronutrientes para asegurar un correcto desarrollo de su cerebro y sus capacidades cognoscitivas.

La siguiente etapa del plan es alimentar a los niños en edad escolar que asistan a la escuela, con lo que se logra, en primer lugar, mantenerlos nutridos. En segundo, dar una motivación extra para que vayan (y sus padres los manden) a clase, y tercero, generar actividad económica al emplear materia prima y mano de obra local para preparar los alimentos.

El plan espera perforar unos mil pozos al año, superando el promedio actual de 200, para que las familias dispongan de agua para consumo, higiene y riego, buscando los recursos para este componente, de la readecuación de fondos disponibles en bancos e instituciones multilaterales.

El esquema también comprende componentes de salud y educación, incluyendo uno de alfabetización, así como de créditos para vivienda, con énfasis especial en estimular a los receptores de remesas para que ahorren para construir sus propias casas.

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