Nicaragua

Admiten fracaso en lucha contra pobreza en Nicaragua

Managua – El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, admitió hoy aquí que el gobierno del mandatario saliente Enrique Bolaños fue incapaz de resolver el problema de la pobreza, que afecta al 80 por ciento de la población

Redacción Central |

Managua – El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, admitió hoy aquí que el gobierno del mandatario saliente Enrique Bolaños fue incapaz de resolver el problema de la pobreza, que afecta al 80 por ciento de la población

“Obviamente, no hemos resuelto el problema de pobreza en este país”, aseveró el funcionario, tras presentar este miércoles a la prensa el informe anual del BCN.

De acuerdo con Arana, durante los cinco años de gobierno de Bolaños, quien el 10 de enero próximo entregará el cargo al sandinista Daniel Ortega, “tampoco fuimos efectivos en reducir los porcentajes, ni de pobreza global, ni de pobreza extrema”.

El banquero alegó, sin embargo, que durante este tiempo se mejoró “un poco” la distribución de los ingresos.

Según Arana, la economía nicaragüense cerrará 2006 con un crecimiento anual de entre 3,4 y 3,7 por ciento, mientras que la inflación llegará hasta el 9,1 por ciento, como resultado del aumento en los precios del petróleo, entre otros factores.

Las autoridades salientes dejarán 915 millones de dólares en reservas internacionales y un sistema financiero que goza de altos niveles de liquidez, aseguró el presidente del BCN.

Arana agregó que la deuda externa nicaragüense asciende a cuatro mil 500 millones de dólares, pero que esa cifra se verá reducida en los próximos meses a mil 600 millones de dólares, como resultado de las negociaciones emprendidas por las actuales autoridades.

El BID, por ejemplo, prometió condonar unos 800 millones de dólares, mientras que las pláticas con los demás acreedores bilaterales y comerciales se encuentran en estado avanzado, afirmó.

Respecto a la onerosa deuda interna, que sobrepasa los mil millones de dólares y se deriva del pago de indemnizaciones por las confiscaciones de los años 80 y de las quiebras bancarias de los 90, Arana dijo que sería “sano” plantearse una negociación de los bonos.

De acuerdo con el funcionario, un 20 por ciento del presupuesto general de la República se dedica al pago de ambas deudas.

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