Nicaragua

La prensa extranjera analiza la asunción del dirigente revolucionario, Comandante Daniel Ortega, el próximo 10 de enero

Managua – El ex guerrillero marxista Daniel Ortega retornará en enero al poder de Nicaragua, el segundo país más pobre del continente, con el reto de afianzar la democracia y saldar la deuda social con amplios sectores excluidos

Daniel Ortega y Rosario Murillo
Daniel Ortega y Rosario Murillo |

Redacción Central |

Managua – El ex guerrillero marxista Daniel Ortega retornará en enero al poder de Nicaragua, el segundo país más pobre del continente, con el reto de afianzar la democracia y saldar la deuda social con amplios sectores excluidos

El 5 de noviembre, un 38% de los nicaragüenses le dieron a Ortega una segunda oportunidad, al término de una campaña en que enarboló mensajes de “amor y reconciliación” y prometió la continuidad de la política económica pero con matices sociales.

Por lo pronto, Ortega ha disipado los temores sobre su regreso al poder, ofreciendo respeto a la propiedad privada, la libertad de empresa y de mercado y a la inversión, y se ha comprometido a no hacer cambios radicales en materia macroeconómica.

Además, Ortega, que en los 16 años que pasó en la oposición criticó con dureza los programas del Fondo Monetario Internacional (FMI), ahora se apresta a negociar con este organismo un convenio económico que le garantice recursos financieros e inversiones al país.

En el plano internacional, ha dejado de lado el calificativo de “enemigo de la humanidad” que dirigía a Estados Unidos, y lo ha reemplazado por un mensaje en el que pide una relación de respeto mutuo.

Fiel a sus orígenes, Ortega también ha buscado alianzas con Cuba, Venezuela y Bolivia, cuyos gobiernos son vistos con recelo en Washington.

Pero lo que más temor suscita en la Casa Blanca es su relación con el presidente venezolano Hugo Chávez, enemigo jurado de Estados Unidos.

“No veo ningún problema en cuanto a que la relación estrecha de Nicaragua con Venezuela vaya a interferir en la relación entre Estados Unidos y Nicaragua, porque cada quien define sus amigos y sus relaciones”, ha respondido Ortega.

En su primer gobierno (1979-1990), Ortega encabezó una revolución armada y enfrentó una guerrilla financiada por Estados Unidos en el contexto de la guerra fría, que drenó la economía -aún en proceso de recuperación- y dañó el tejido social.

En lo político es donde más dudas deberá despejar el presidente electo, habida cuenta del pacto político con el ex presidente Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC-derecha), ahora segunda fuerza en el Congreso.

Dicho acuerdo garantiza a ambos políticos el control de todos los poderes e instituciones del Estado, lo que amplios sectores del país estiman negativo para el futuro democrático.

Ortega “tiene todos los elementos para tener gran poder, que ya tenía antes de ser electo, y habrá que ver si intenta seguir completando la rosca. Es peligroso que quiera ir concentrando más y más poder”, advirtió el escritor Sergio Ramírez, en una entrevista en México con la AFP.

La agenda de Ortega está enfocada ahora en lo económico y social para lo que no descarta aprovechar las ventajas económicas que ofrezca al país el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y al mismo tiempo insertarse a la “Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba)”, una iniciativa de cooperación que impulsa Chávez.

El gobernante electo ha definido como una “prioridad” la lucha contra el hambre que padecen cerca de 1,5 millones de nicaragüenses, el analfabetismo que impide leer y escribir a un millón, y el desempleo.

En sus planes para cumplir su agenda social, Ortega cuenta con el apoyo de Venezuela, en particular en las áreas de salud, educación y energía.

también te puede interesar