Nicaragua

Prosigue guerra sucia contra FSLN en Nicaragua

Managua – Aunque los análisis coinciden en que es muy difícil vaticinar quién será el próximo presidente de Nicaragua, el favoritismo en los sondeos del candidato sandinista Daniel Ortega mantiene hoy en ascuas a la derecha local y a Estados Unidos

Redacción Central |

Managua – Aunque los análisis coinciden en que es muy difícil vaticinar quién será el próximo presidente de Nicaragua, el favoritismo en los sondeos del candidato sandinista Daniel Ortega mantiene hoy en ascuas a la derecha local y a Estados Unidos

Es por ello, que a menos de 48 horas de las elecciones presidenciales y legislativas, y a pesar del silencio electoral establecido por la ley, la campaña sucia contra el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no se detiene.

Para burlar la legislación que prohíbe la realización de cualquier tipo de actividad proselitista o electoral, los adversarios del FSLN recurren ahora a llamadas telefónicas anónimas que intentan sembrar el miedo entre los votantes.

«Si votan por el Frente Sandinista, Estados Unidos hará la guerra a Nicaragua», advierte el mensaje, de cuyo contenido se hace eco este viernes la prensa local, que lo califica de «terrorismo telefónico silencioso».

La denuncia sobre las llamadas anónimas fue tramitada por el presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, quien aseguró que la Policía investiga el origen de las mismas.

Al igual que en elecciones anteriores, los ataques contra el FSLN pasaron por desempolvar los fantasmas de la guerra, el servicio militar y el desabastecimiento que padeció Nicaragua durante el anterior gobierno sandinista.

Toda la propaganda electoral coincidió en responsabilizar a Ortega y a su partido de esos, sin mencionar, por supuesto, que Washington apoyó con dinero y armas a las bandas contrarrevolucionarias que hicieron la guerra al sandinismo.

El gobierno norteamericano también hizo su parte en esta campaña, con declaraciones intimidatorias que van desde replantear las relaciones bilaterales hasta cortar el envío de remesas, en caso de un eventual triunfo del líder sandinista.

Todo ello a pesar de que Ortega asumió una postura menos beligerante hacia la nación norteña, y en el plano nacional ofreció un discurso pacifista y reconciliador, que lo llevó incluso a aliarse con sus antiguos adversarios de la «contra«.

Para recuperar el poder, el ex mandatario (1984-1990) debe derrotar a los dos candidatos de la derecha, Eduardo Montealegre y José Rizo, al economista de centroizquierda Edmundo Jarquín y al ex guerrillero Edén Pastora, postulado por un partido evangélico.

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