Nicaragua

Nicaragua: reseña presidencial

Managua – Nicaragua enfrenta en 1854 la guerra civil entre conservadores y demócratas, quienes llamaron en su auxilio al filibustero norteamericano William Walker en 1855

Redacción Central |

Managua – Nicaragua enfrenta en 1854 la guerra civil entre conservadores y demócratas, quienes llamaron en su auxilio al filibustero norteamericano William Walker en 1855

Tras apoderarse del país a punta de bala, Walker se hizo elegir presidente en 1856, pero un año más tarde se vio obligado a abandonar su mandato y salir del país.

Cuando intentó recuperarlo mediante una nueva invasión, el filibustero fue capturado y fusilado en 1860.

Luego de que el entonces jefe de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García, hiciera el trabajo sucio a Washington y mandara a asesinar a Sandino en 1934, el sátrapa finalmente se hizo con el poder en 1937 e instauró una tiranía de ribetes dinásticos.

Ajusticiado en 1956 por el poeta Rigoberto López Pérez, su hijo, Luis Somoza Debayle, le sustituyó en el cargo y un año después venció en las elecciones.

En 1967, Anastasio (Tachito) Somoza Debayle, el hijo más joven del antiguo dictador, fue elegido presidente y estableció un régimen autoritario y cruel, que se apoyó en la Guardia Nacional para reprimir cualquier oposición política a su gobierno.

Temeroso del avance de las fuerzas guerrilleras sandinistas, Somoza abandona Nicaragua el 17 de julio de 1979, y dos días después la dirigencia del FSLN entra en Managua y forma una Junta de Reconstrucción Nacional.

Con el país desangrado militar y económicamente, el candidato del FSLN, Daniel Ortega, gana por amplio margen las elecciones presidenciales de 1984.

Alcanzada la paz en 1989, un año más tarde se convoca nuevamente a comicios generales, los cuales son ganados por la Unión Nacional Opositora, una coalición antisandinista apoyada por Estados Unidos y que llevó como candidata a Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro.

La mandataria inició un programa de reconstrucción que estableció la desmovilización de los llamados «contras», la reducción gradual del número de tropas del Ejército y la reforma monetaria.

El alto índice de inflación descendió, pero el crecimiento económico permaneció estancado y el desempleo aumentó, como un preludio de las políticas neoliberales que se aplicarían de forma masiva posteriormente.

En octubre de 1996, Nicaragua celebró nuevas elecciones presidenciales, y Arnoldo Alemán, candidato apoyado por los sectores aglutinados anteriormente en la UNO, venció al dirigente del FSLN, Daniel Ortega.

Cinco años más tarde, el pueblo nicaragüense es convocado nuevamente a elecciones, y con una participación histórica (alrededor del 90 ciento de los electores inscritos ejercieron el voto) fue electo Presidente el aspirante del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Enrique Bolaños.

El actual mandatario entregará la banda presidencial el 10 de enero próximo a quien resulte elegido entre los cinco contendientes que el 5 de noviembre próximo se disputarán la primera magistratura de la nación.

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