Nicaragua

¿Elecciones en Nicaragua sin luz?

MANAGUA – Los cortes de luz que los nicaragüenses soportan diariamente desde abril amenazan con perturbar el normal desarrollo de la votación y el recuento de votos en la elección presidencial del domingo, lo que podría hacer dudar de la transparencia y legitimidad del resultado

Redacción Central |

MANAGUA – Los cortes de luz que los nicaragüenses soportan diariamente desde abril amenazan con perturbar el normal desarrollo de la votación y el recuento de votos en la elección presidencial del domingo, lo que podría hacer dudar de la transparencia y legitimidad del resultado

«La garantía de que no haya apagones el 5 de noviembre no existe. Nadie la puede dar y por tanto tengan sus planes contingentes para la transmisión de datos”, advirtió recientemente el presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), David Castillo.

No obstante, el presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, ha garantizado que «aunque tengamos que contar los votos con candelas y lámparas, tendremos un presidente en la madrugada del lunes”.

No sería la primera vez que se hiciera un escrutinio a la luz de candelas, se levante el acta o se vaya a depositar el resultado en la oscuridad. Ocurrió en las elecciones de 1996, en las que venció Arnoldo Alemán, ahora convicto por delitos de corrupción.

Todo el mundo se ha dotado de baterías para sobrevivir a posibles apagones, que parecen más lejanos en estos días tras el acuerdo alcanzado por el gobierno nicaragüense con países como Guatemala o Panamá -principales suministradores de la región- para que le levanten las restricciones horarias que normalmente le imponen a la exportación durante el periodo electoral.

Sin duda, la energía será una de las «papas calientes” que aguarde al gobierno que salga de las urnas el domingo.

Los nicaragüenses no han dudado en descargar su ira contra la empresa española Unión Fenosa, encargada de llevar la luz al consumidor, exigiéndole incluso que se vaya del país.

«La gente terminó entendiendo que no es un problema de distribución”, aseguró a la AFP el portavoz de la empresa, Jorge Katin.

La crisis energética en Nicaragua es un problema fundamentalmente de generación, para lo que depende en un 80% del petróleo, que hace que el costo del servicio suba al mismo ritmo que el oro negro.

A ello se suma la falta de inversión en unas plantas que datan de la época de la dictadura de los Somoza, en los años 60 y 70, por lo que no hay día que no falle alguna, obligando a la empresa española a recurrir al mercado externo para reponer la merma, pagando el megavatio a 180 dólares, frente a los 113 que cuesta el nacional.

Se está incluso proyectando la utilización de barcos generadores para cubrir los 450-480 megavatios que consume el país, mientras se encuentra una solución a largo plazo.

«Esperemos que a partir de enero -gane quien gane- haya un acuerdo nacional con generadoras, Estado, Unión Fenosa y organizaciones civiles” para darle una solución a este problema que mantiene a oscuras una media de 4 horas diarias a los nicaragüenses desde abril pasado, asegura Katin.

Unión Fenosa, que da empleo a 1.128 personas, asegura que de cada 100 córdobas sólo recibe 13. Y sostiene que en sus seis años de aventura nicaragüense, durante los que ha invertido cerca de 187 millones de dólares, sólo ha registrado pérdidas.

El INE fija las tarifas que la empresa debe pagar a las generadoras y estos siempre van por detrás del valor real, según Unión Fenosa. Eso sin contar que en septiembre las pérdidas de energía se elevaban al 25,4%. Más de la mitad por conexiones fraudulentas, lo que supondrá un costo para la empresa de 30 millones de dólares.

A título de ejemplo, en el Mercado Oriental de Managua, que tiene un volumen de negocios de más de dos millones de córdobas (17,85 dólares) anuales, sólo se paga en el mejor de los casos entre el 5-6% de la energía que se consume y entre las clases pudientes, la factura que generan fraudulentamente se eleva a 1.000 dólares por persona y mes, aseguró Katin.

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