Nicaragua

Los apodos en la campaña presidencial de Nicaragua

Managua – Ya sea por herencia familiar, por voluntad propia, o porque les fue endilgado por un rival político o el gracejo popular, los apodos son hoy a los candidatos a la presidencia de Nicaragua lo que las banderas a sus partido

Redacción Central |

Managua – Ya sea por herencia familiar, por voluntad propia, o porque les fue endilgado por un rival político o el gracejo popular, los apodos son hoy a los candidatos a la presidencia de Nicaragua lo que las banderas a sus partido

Por ello puede decirse, con toda seriedad, y sin temor a caer en las ofensas, que la presidencia se la disputa hoy una «fauna» electoral integrada por un ratón, un gallo, un pato, un pájaro loco y un feo.

Todos en el país saben a quien designa cada apodo, y ninguno de los aludidos se siente ofendido, quizás por el consuelo de que esos motes son un mal menor en una campaña electoral plagada de acusaciones, insultos y «trapos sucios».

El émulo de Mickey Mouse es Eduardo Montealegre, que heredó el sobrenombre de su padre, a quien llamaban el «Súper Ratón» por su baja estatura y prominentes orejas.

Según confesó la esposa del ex banquero y ahora candidato presidencial por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) a la revista Magazine, su marido decidió tomar las cosas por el lado amable, e incluso explota esa imagen en la campaña electoral.

El líder sandinista Daniel Ortega, quien aspira nuevamente a la presidencia, se autodefinió como un «gallo ennavajado» en un fallido intento anterior, y el apodo le acompaña desde entonces, aún cuando no ha sido utilizado de forma intencional en esta campaña.

Quizás el mote más ofensivo lo ostenta el candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), José Rizo, no por el significado de la palabra «pato», sino porque el sobrenombre le fue endilgado por el embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli.

«Si camina como pato y habla como pato, entonces es un pato», aseguró el representante de Washington en Nicaragua, al traducir literalmente un refrán estadounidense utilizado para denotar algo que salta a la vista.

Lo que quiso señalar el embajador norteamericano en mal español y con peor acento son los claros vínculos de Rizo con el caudillo del PLC, preso por corrupción, Arnoldo Alemán, antiguo hombre fuerte de Estados Unidos ahora caído en desgracia.

Otro apodo plumífero designa al ex guerrillero Edén Pastora, quien a sus innumerables bandazos políticos a lo largo de los últimos 25 años debe sumar ahora el de estar postulado por una minoritaria organización evangélica, la Alternativa por el Cambio (AC).

Hombre osado, de esos que dicen lo que piensan, dado a pilotar aviones y cazar tiburones, al ex guerrillero, también conocido como comandante Cero, le apodan el «Pájaro Loco».

Aunque no pertenece al reino animal, el mote de «Feo» es uno de los más sui generis de la campaña, tal vez porque fue escogido por el propio candidato, quien no tuvo reparos en sacar provecho de su poco agraciado rostro para llamar la atención de los nicaragüenses.

«Hola, soy Edmundo Jarquín, el feo que quiere una Nicaragua linda», afirmaba el candidato del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) en sus primeros spots publicitarios, para darse a conocer entre sus compatriotas.

Al parecer la estrategia logró su objetivo, porque a pocos días del 5 de noviembre, Jarquín, un perfecto desconocido para los nicaragüenses tres meses atrás, ya perdió nombre y apellidos, y para seguidores y adversarios es simplemente «Feo».

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