Nicaragua

Orlando Nuñez: «El verdadero pacto es el del 90 en el que la izquierda aceptó disputar el poder a través de las elecciones»

Orlando Núñez, sociólogo y director del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), está considerado uno de los ideólogos más influyentes del sandinismo. Orlando Núñez, sociólogo y director del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), está considerado uno de los ideólogos más […]

Redacción Central |

Orlando Núñez, sociólogo y director del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), está considerado uno de los ideólogos más influyentes del sandinismo.

Orlando Núñez, sociólogo y director del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), está considerado uno de los ideólogos más influyentes del sandinismo. Desde su posición alejada de los puestos de poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se ha mostrado siempre cercano a las voces más izquierdistas de su partido. Ante la salida de gran número de miembros históricos del Frente ante las nuevas elecciones del 5 de noviembre, Orlando Núñez nos explica en esta entrevista la razón por la que, a pesar de las contradicciones internas que se han producido en el seno del FSLN, él sigue apoyando a Daniel Ortega como candidato a la Presidencia de Nicaragua.

-¿Cuál es, según su opinión, la razón que ha producido la actual ruptura en el sandinismo?

Es que el sandinismo nace con varias banderas. La primera de ellas es la lucha contra la dictadura de Somoza. Es decir, una reivindicación democrática que fue reivindicada en primer lugar por los conservadores frente a la dictadura organizada por los liberales. Entonces, la primera fuerza que se enfrenta al somocismo es la oligarquía conservadora. Pero ellos solos no podían derrotar a Somoza. Entonces aparece el FSLN con una visión antiimperialista y anticapitalista, y que tampoco había podido con la dictadura él solo. La revolución es posible por una alianza de la oligarquía conservadora y el FSLN. En esa alianza los hijos de la oligarquía revolucionaria aparecen como revolucionarios. Y efectivamente lo eran, pero de una revolución democrática contra Somoza. A ella pertenece Pedro Joaquín Chamorro que formó la Unión Democrática Nicaragüense (UDEL) cuyo ejecutivo era Edmundo Jarquín y que pregonaban un somocismo sin Somoza.

Con el triunfo muchos de los hijos de la oligarquía conservadora ocupan los puestos más altos en las instituciones gubernamentales y en la Asamblea Sandinista. Cuando el FSLN pierde el poder, muchos de ellos empiezan a abandonarlo, así como una serie de intelectuales progresistas como Sergio Ramírez o Gioconda Belli, con unas posiciones similares a intelectuales como Vargas Llosa que fueron demócratas antidictatoriales y que después dijeron que el socialismo había fracasado y que empezaron a encontrar en las llamadas «la tercera vía» una mayor expectativa. Este desprendimiento de gente llega hasta nuestros días, en los que la oligarquía conservadora se ha pasado en parte al ALN y en parte al MRS.

– ¿Y qué ocurre en casos de gente que no pertenece a esa oligarquía y que además históricamente se ha situado a la izquierda del sandinismo?

Es que yo te estoy hablando de la oligarquía como algo muy físico, como son las familias. Pero la oligarquía también es una posición política que plantea que quien debe gobernar deben ser los sectores más modernos, más intelectuales, los más éticos, los más puros, los más democráticos. De tal manera que la gente que no es intelectual, que no es demócrata, esos no tienen el mismo reconocimiento.

En el caso del MRS por supuesto que la mayoría no viene de la elite, pero casi todas las familias de la elite están allí, como es el ejemplo de los jesuitas y la teología de la liberación, con los que se alió el sandinismo y que han sido los encargados de la reproducción de las elites.

– Pero para muchos la razón de su salida es la acumulación de poder que ha hecho Daniel Ortega en el FSLN.

Daniel Ortega tiene un liderazgo casi absoluto en el FSLN. Y los liderazgos son producto de una correlación de fuerzas. Lo digo yo que vengo de una formación anarquista y que por eso no he ocupado cargos en el Frente a pesar de haber participado en todas sus batallas políticas. Que yo sepa Luis XVI no llamó a Robespierre para darle el espacio. Me parece una ingenuidad. En los partidos políticos los espacios se ganan no con virtudes, sino con una correlación de fuerzas en la que tú tienes la mayoría.

– ¿Entonces por qué no permitió a Lewites presentarse a primarias?

En ese caso, la dirección del Frente, sometió la candidatura de Daniel al Congreso donde hay 570 personas que pudieron decir perfectamente «no queremos a Daniel, queremos a Lewites». Porque en el Frente, en ese momento estábamos discutiendo las candidaturas. Y nuestra propuesta era la de Daniel Ortega como Presidente y Herty Lewites como vicepresidente. Pero Lewites, sin consultar, lanza su candidatura. Y entonces Daniel lanza también la suya y la lleva al Congreso, que se la aprueba. No es democrático, pero lo es más que un Congreso apruebe la candidatura de Daniel a que Lewites imponga la suya.

– ¿Entonces no fue expulsado?

Fue expulsado después, porque él ya se planteó una lucha frontal con el Frente. Pero la expulsión fue propuesta en un congreso. ¿Qué están llenos de amañas y de influencias? Es lo más probable. Pero, ¿en qué partido político los líderes no buscan como ganar? Por eso es que a mi no me gusta meterme en eso, porque tengo que empezar a mentir, a engañar, a apasionarme por alguien, y yo todavía no me he apasionado por nadie.

Ahora, la democratización del Frente es una necesidad. Y sólo adentro se puede lograr, si es que se logra. Si me preguntas qué he hecho yo para democratizarlo, te diré que yo no me he propuesto como candidato alternativo a Daniel, como ellos, y perdieron (es el caso de Sergio Ramírez o Henry Ruiz); pero yo he propuesto a candidatos como Vilma Núñez o Víctor Hugo, y perdimos. Pero yo no me molesto. Y te quiero decir que la mayoría de los cuadros que están en el MRS, por no decir todos, me dejaron solo.

A esto hay que agregarle que la derecha y la Embajada (de EEUU) en Nicaragua, cada vez que sale alguien cuestionando a Daniel, le da todos los medios. Es normal, es su enemigo. Pero esto no le ayuda a uno, porque inmediatamente en cuanto criticas a Daniel ya sales en la prensa, en la televisión. Porque aquí para la Embajada y para la prensa, cuando sales del Frente, ya eres demócrata, intelectual, ético, ya no te dicen piñatero , ni pactista , ni guerrerista . O sea, ya entras en los medios ideológicos del reconocimiento público, que los tiene aquí la oligarquía.

Si me preguntas a mi, yo estoy en el Frente no porque sea perfecto democráticamente hablando. Creo que es más democrático que cualquier otro partido en Nicaragua. En el MRS tampoco hubo primarias, sin embargo exigen al Frente que haga primarias. Pero en cualquier caso, yo pienso que hay que democratizar el Frente. Que el Frente viene de la guerra, del izquierdismo, del sectarismo, del autoritarismo, del socialismo estatista. De ahí viene el izquierdismo sandinista. Que se ha abierto (más para afuera que para adentro, como suele pasar), y ha buscado despolarizarse en una sociedad que lo tiene polarizado entre buenos y malos desde que nació. Yo estoy en el Frente por sus posiciones políticas y porque en él están todas las organizaciones sociales de Nicaragua, con las que yo trabajo.

– Pero eso es otra de las cosas que se les critica, el tener el control de todas las organizaciones sociales.

Si las relaciones entre ellas y el partido son buenas o no es otro problema que deben resolver ellos. Yo tengo mi posición de que hay que tener más autonomía, pero no me voy a salir porque haya mayor o menor autonomía. Yo lucho por la autonomía de ellos, pero lucho por la alianza de ellos con el partido porque sino, como ha ocurrido en toda América Central, son desbaratados. Y parte de su fuerza es estar con el FSLN con todas las limitaciones y debilidades que eso suponga.

– ¿Qué ocurriría a nivel político y económico en caso de que ganara el MRS?

Lamentablemente no gobernaría el MRS, sino su presidente. Si gobernara Mónica Baltodano las cosas serían parecidas a como serían si ganara el Frente. Pero quien va a gobernar es Edmundo Jarquín que sí es un neoliberal. Él no ha cuestionado el neoliberalismo. Para él todo el problema de Nicaragua es el FSLN. Edmundo Jarquín estuvo 10 años en el BID y nunca le parecieron mal sus políticas para con América Latina que son políticas neoliberales. Jarquín viene de la UDEL de Pedro Joaquín Chamorro, y no ha ido hacia la izquierda, todo lo contrario. Por eso mucha gente del MRS se siente más cerca de Montealegre que de Daniel. El portavoz del MRS dijo la semana pasada jamás vamos a hacer alianza con el FSLN , pero sí va a hacer, lo decía Herty, lo dice Edmundo, con Montealegre, que es un representante de la oligarquía.

Pero en este país las relaciones internacionales cuentan mucho. Nosotros no perdimos la revolución por la correlación interna de fuerzas, sino por la externa, los EEUU. Aquí, desde Sandino, si no hay una unidad con las fuerzas latinoamericanas, es muy difícil enfrentarse a los gringos. La alianza con Cuba, Venezuela y Evo Morales es una columna vertebral de nuestras políticas. Jarquín defiende un socialismo light como el de la coalición de Bachelet en Chile que está privatizando todo. Yo me guío por las posiciones políticas y para nosotros el enemigo principal es el neoliberalismo, y el amigo principal todos aquellos países que están en su contra. El MRS dice que es de una izquierda light. ¿Qué cosa es eso? Yo no creo en eso.

– Pero otra de las críticas que se les hace es precisamente que ese discurso antiimperialista no va acompañado con los hechos, como en el caso del TLC.

El Frente votó en contra del TLC, pero tiene minoría en la Asamblea Nacional. Se podía impedir con las masas, pero no estaban a la altura. La mayoría de la gente estaba de acuerdo con el TLC. Llegaba Bolaños a las zonas francas y les decía «si no aprueban el TLC Vds. se van a quedar sin trabajo», y cuando íbamos nosotros nos hacían las cruces. ¿Qué es porque están desmovilizadas las masas y es culpa nuestra? Lo que quieras. Pero no teníamos la correlación de fuerzas para pararlo.

Nosotros estamos alfabetizando con los cubanos y los venezolanos, distribuyendo urea y trayendo petróleo con los venezolanos, estamos haciendo co-inversión con las cooperativas de Venezuela y Cuba y mandando becados a esos países. Esas acciones no son puro discurso pero son criticadas por el MRS por estar el Frente detrás de todo eso.

Pero es que además, las alianzas con Cuba comienzan con el discurso, aunque sean incoherentes. El discurso es parte de los hechos políticos. Criticar a EEUU y apoyar a Cuba con un comunicado cada 15 días, es un hecho político.

-Pero esas críticas están más centradas en dos hechos vinculados a la acción política del Frente: la «piñata» y el pacto con Alemán.

La «piñata» ha sido la principal bandera de la derecha. Los del MRS no la cuestionaron hasta que se salieron del Frente, y son tan piñateros como los que hay en el Frente. Yo la defiendo. No los abusos, pero que dieran casa a toda la clase media, al que llevaba 10 años viviendo en una casa.

– No, pero me refería a los abusos.

En eso estamos en desacuerdo todos, pero los abusos son tanto de gente del Frente como del MRS. Pero eso no me hace a mi estar en contra Cuba o del FSLN. Yo disiento de muchas cosas del Frente desde que entré, porque yo, ateo, anarquista, enemigo de la democracia burguesa y de la familia monogámica, te puedes imaginar lo que es entrar en esa iglesia de ultratumba. Pero yo tengo que estar con el sector más progresista que hay, con el que está contra los gringos, a favor de Cuba, en contra de la dictadura, y me tengo que comer los sapos que haya dentro. Si puedo busco como eliminar esos sapos, pero no es tan fácil.

En cuanto a lo del pacto, eso a mi me parece una ridiculez. El pacto es un acuerdo que se da en el Parlamento y los Consejos Municipales entre dos fuerzas mayoritarias en Nicaragua. O tienes 56 votos en la Asamblea o haces arreglos con la otra gente para conseguirlos. Y tú cambias algunas cosas y ellos cambian otras, como en los acuerdos políticos de todo el mundo. ¿Qué pasa si dos partidos como el liberal y el sandinista consiguen el 95% de los votos como en un Consejo Municipal como el de Managua? O se matan, y la prensa feliz, o se ponen de acuerdo, en algunas cosas. ¿Qué el líder del

partido liberal es un malo y un perverso? ¿Y es que el resto no lo son? Si todos son iguales. Todos son ladrones, para nosotros. Y nosotros para ellos somos todos asesinos. Es normal. Dime un acuerdo político que se hace con un adversario bueno. Son cuentos de la oligarquía conservadora y los gringos porque los negritos se empezaron a juntar y a aprobar leyes que no les gustaron. Por ejemplo, Bolaños quería privatizarlo todo, y gracias a ese pacto, es decir, a esos acuerdos parlamentarios, hemos parado algunas de esas leyes. Otras no, porque aún no se han dado cuenta de que es una lucha de clases entre liberales y neoliberales y de que ellos han de estar con nosotros, como los liberales de Brasil están con Lula. Lula con la presidencia y la mayoría en el Parlamento no pudo hacer todo lo que quería y nosotros, sin la presidencia y con minoría, quieren que hagamos todo lo que hace Fidel.

En cualquier caso, el primero que cuestionó el pacto fui yo, porque iba a tener costos políticos. Y además era un asunto de clases, dado que era una cuestión de proyectos de clase diferentes.

Pero aquí el verdadero pacto es el del 90 en el que la izquierda aceptó disputar el poder a través de las elecciones. En el Protocolo de Transición, cuando perdimos la batalla electoral, hicimos un arreglo con Doña Violeta (Chamorro), que es el acuerdo de gobernabilidad con el que estamos ahora. Ahí aceptamos el disputar el poder solamente a través de las elecciones. Y aceptamos vivir en una economía de mercado. A partir de ahí todo lo que pasa está contra nosotros. Es difícil para un partido de izquierdas, enfrentar al sistema a través de las elecciones. ¿De donde vas a agarrar los 5 millones de dólares que vale una campaña? Tienes que pedírselos a Gadafi o a Fidel, o a los empresarios cercanos. No se puede ser tan puro. Si lo fuéramos no hubiéramos firmado el Protocolo de Transición. Estaríamos como antes: guerra al mercado y guerra a la democracia burguesa. Pero perdimos la batalla electoral y firmamos el Protocolo de Transición y estamos trabajando dentro del sistema: en el mercado y a través de las elecciones. Y tenemos que hacer muchas cosas que no nos gustan: salir en la televisión, poner pancartas. Nosotros no venimos de esa cultura.

– ¿Cómo interpreta la reconciliación que pregona el Frente cristalizada en la candidatura a vicepresidente del antiguo somocista y miembro de la Contra, Jaime Morales Carazo, y en las nuevas relaciones de amistad con la alta jerarquía de la Iglesia Católica, enemigo histórico del sandinismo?

Primero, maravillosa. Porque si te dan a escoger entre tener a la Iglesia y a los ex-guardias somocistas como enemigos o que te apoyen. ¿Qué dirías? Que te apoyen.

– Depende.

Depende del discurso con que te van a apoyar. Si tu discurso es contra los banqueros y contra el imperialismo, contra la oligarquía conservadora y contra los gringos, ese es el discurso del Frente. Si escuchas a Jaime Morales Carazo, es el que más fustiga a los banqueros, y él fue un banquero. Entonces, ¿por qué peleamos?, ¿por caras bonitas? ¿Por pasados?, ¿o por posiciones políticas? Cuando Sandino luchaba, y también lo hacíamos nosotros, pedía a la Guardia que se sumara. ¿Hacía bien?

Porque las alianzas son sobre acuerdos políticos, no sobre tu identidad, porque las identidades, se guardan. No es que Obando se vaya a hacer ateo o que yo me vaya a hacer religioso. Es un acercamiento político en que ellos van a estar por la opción por los pobres y que nosotros vamos a respetar la libertad de culto.

– Pero sí ha tenido algunos costos, como por ejemplo la oposición del Frente al aborto terapéutico.

El aborto no es bandera política en sentido de que nadie va por ahí diciendo «que lindo es abortar». Edmundo Jarquín, por presión de las mujeres, se atrevió a decir que estaba a favor, y un obispo le salió y le dijo que era un asesino. Al día siguiente, Luis Carrión salió diciendo: «Está cerrado este tema». Lo cual es una muestra de que no es bandera política.

El aborto que defiende un grupo de mujeres es el aborto terapéutico. Mi posición es que las mujeres son las únicas responsables de esa decisión, y que si quieren abortar, que lo hagan por motivos terapéuticos o no. Es cosa de ellas. Ahora, en Nicaragua el público es católico. Y es posible que todas las muchachas intenten abortar aunque te digan que no, porque está descalificado. Yo tengo posiciones más fuertes que el aborto terapéutico.

Pero, ¿te imaginas que yo le dijera a la gente que puede abortar en cualquier caso? Para mi el aborto es un fracaso de la anticoncepción, que sí la defiendo públicamente. Porque yo he visto que no es una cosa grata el aborto: es una cosa horrible y a ninguna mujer le gusta.

Pero la posición de la Murillo, que es la jefa de campaña, es la de estar en contra del aborto y a favor de la vida. Para mucha gente, sobre todo para los europeos, es una posición muy reaccionaria. Aquí es menos. Todos los demócratas dicen que hay que expresar lo que el pueblo quiere. O sea que es puro cuento. Entonces, ¿cuáles son las cosas que has de decir en campaña? ¿Te imaginas que yo salga con mi discurso anarquista y que diga que a las Iglesias hay que convertirlas en casas de solteros? La democracia electoral no es un campo de batalla revolucionario totalmente. Es un pasito y tienes que someterte a ciertos códigos y a cierta correlación de fuerzas. Es horrible porque andas vendiéndote.

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