Nicaragua

Palabras de Daniel con la Internacional Socialista

El capitalismo salvaje ha provocado el exilio económico, de más de 800 mil nicaragüenses en estos 16 años. En la situación de guerra en los años 80… 200 mil nicaragüenses se vieron obligados a salir del país; un exilio provocado por una guerra

Daniel Ortega
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Redacción Central |

«El capitalismo salvaje ha provocado el exilio económico, de más de 800 mil nicaragüenses en estos 16 años. En la situación de guerra en los años 80… 200 mil nicaragüenses se vieron obligados a salir del país; un exilio provocado por una guerra»

Hablan de que el país va progresando, pero no dicen, que cuando el país va progresando, ellos se refieren a que ¡los ricos van progresando! y no dicen, que el pueblo se va empobreciendo.

El capitalismo salvaje ha provocado el exilio económico, de más de 800 mil nicaragüenses en estos 16 años. En la situación de guerra en los años 80… 200 mil nicaragüenses se vieron obligados a salir del país; un exilio provocado por una guerra.

Ahora, en condiciones de paz, sin guerra, sin servicio militar, con la cooperación de la comunidad internacional, congeniando constantemente con organismos internacionales, en estrechas relaciones con países del norte… ¡la situación de Nicaragua, es desesperante!

Un pueblo, que se siente engañado por quienes le prometieron que, con la llegada de las políticas económicas que se impusieron en los años 90… ¡iban a tener empleo, iban a tener salud, educación! Iban a tener progreso.

Otro fruto del capitalismo salvaje, en estos 16 años, es el crecimiento acelerado del analfabetismo en Nicaragua. Casualmente, el índice de analfabetismo, ¡empezó a crecer a partir del año 1990! cuando se vino privatizando la educación, y se vino multiplicando el desempleo; cuando las familias ya tuvieron dificultades para enviar a los muchachos a la escuela; cuando cada año, se quedan ¡un millón de muchachos y muchachas sin poder ir a la escuela! A la par de esto, se vino dando ¡un crecimiento de analfabetismo! que se encuentra actualmente, en el 35%.

Entonces… ¿de qué democracia podemos hablar, si esta se limita, a que el pueblo esté eligiendo a sus autoridades, de acuerdo a las normas y leyes establecidas, cada determinado número de años? ¿De qué democracia estamos hablando, si esta no viene acompañada de una respuesta, una solución a la demanda que tienen los pobres en Nicaragua?

Hoy por hoy, no se puede pensar en estabilidad, en seguridad ciudadana, en progreso, en desarrollo para Nicaragua, sino se opta, en primer lugar, por los pobres. Es decir, la nación entera, independientemente de las diferencias políticas e ideológicas; los mismos grupos eco-nómicos tienen que estar, totalmente convencidos, que la única forma de lograr estabilidad, para que ellos mismos, puedan seguir haciendo negocio… es optando por los pobres, ¡y dándoles respuestas!

Ya en Nicaragua, no existen repartos de personas acomodadas, o acaudaladas, que puedan escapar al cerco del cordón de miseria. Por mucho que se quieran alejar de las ciudades, allí se va a encontrar, inmediatamente, alrededor del reparto, el cordón de miseria. Y en el reparto empiezan, entonces, a redoblar las medidas de seguridad, porque mientras más pobreza, más miseria, más inseguridad para lo que tienen algo, o para los que tienen mucho.

Darles respuestas a los pobres, a la gente que quiere trabajar, ¡porque los pobres quieren trabajar! No quieren limosna, no quieren una respuesta asistencialista; los pobres, piden la oportunidad de producir, de trabajar.
Cuando se les han negado todas esas posibilidades, como resultado del capitalismo salvaje, que privatizó toda la banca, y no dejó un solo banco para que trabajara con los campesinos, con los pequeños productores, los artesanos, la pequeña industria y, luego… ¡los manda a ser competitivos!

Cuando se abren mercados en la subregión centroamericana, o se abren mercados con los Estados Unidos con el Tratado de Libre Comercio, o con otros países… ¡se le dice al productor nicaragüense que tiene que ser competitivo! Pero, no se le facilita el crédito, no se le apoya, no se le da el soporte de parte del Estado.

Porque, sencillamente, parten del principio de las formas más conservadoras, ¡más ultraconservadoras! de lo que es la práctica del libre mercado, que viene a inhibir, totalmente, al Estado ¡de la mínima incidencia! Es decir, que todo navega a la fuerza de las leyes del mercado; que el Estado no intervenga, independientemente, que esté ante una catástrofe social, o frente a una situación de inseguridad ciudadana generalizada… sencillamente, el Estado ¡deja hacer, deja pasar!

Y esta situación, ha venido agotando la confianza del pueblo, de los pobres, de los campesinos, en el modelo. El problema es el modelo, un modelo que está agotado, que demanda cambios profundos; que demanda, el acompañamiento permanente del pueblo, de los ciudadanos, en lo que es y debe ser, el ejercicio de una democracia participativa, directa.

Un modelo que demanda autoridad, lucha firme contra la corrupción; un modelo que demanda, darle financiamiento inmediatamente, a los productores nicaragüenses que ¡están ávidos de trabajar tierras fértiles! 250 mil manzanas de tierras fértiles sin trabajar… sencillamente porque ¡no hay financiamiento!
Porque no hay políticas dirigidas al sector agropecuario, a buscar mercado para el sector agropecuario; porque no hay políticas dirigidas a incentivar y fortalecer a ese sector, para que sea competitivo, igualmente a la pequeña y mediana empresa.

Aquí en las campañas, nuestros hermanos candidatos de otras fuerzas políticas, suelen siempre anunciar que van a crear 200 mil, 500 mil, un millón de empleos; es decir, dan cifras. La verdad es que eso resulta irrelevante, y luego, ¡se convierte en una mentira! Porque, la única forma de generar empleo en Nicaragua, es ¡poniendo en pie las capacidades productivas que tiene el país!

Nicaragua tiene muchas riquezas, muchos recursos naturales, la mayor reservas de aguas, y bosques de Centro América; un potencial en recursos humanos inmensos, ansiosos de trabajar, y… ¿qué es lo que falta? Falta una política que le traslade los recursos, a estas fuerzas productivas, para que se pongan en pie. Faltan políticas de créditos justos, de corto, mediano y largo plazo, para que la pequeña industria, el artesano, los productores del campo, se pongan a trabajar.

Poniéndose a trabajar, ¡inmediatamente habrá empleos! Y, por eso, nosotros decimos, cuando nos preguntan que ¿cuántos empleos vamos a crear? Habrá tantos empleos, como capacidad tengamos de mover a las fuerzas productivas, que tenemos aquí mismo, los nicaragüenses.

Y mover esto también, hacia mercados seguros, sin renunciar a lo que son nuestras relaciones económicas, comerciales, con los países del norte; también, tenemos que privilegiar nuestras relaciones con las subregión centroamericana, caribeña y latinoamericana.

Tenemos que luchar por la unidad centroamericana; yo diría que en Centro América hemos ido avanzando, pero nos falta todavía lograr la integración… yo tengo la fe en Dios que la integración centroamericana sea una realidad.

(inaudible…)

…por defender sus conquistas históricas, frente a un Tratado de Libre Comercio que las pone en riesgo; que ese pueblo costarricense también, sabrá levantar la bandera de la integración y la unidad centroamericana, para que, realmente, superando escollos, superando obstáculos, se haga realidad la unión Centroamericana y, con ella, fortalezcamos la integración con los países del Caribe, con nuestros hermanos latinoamericanos. En esa unidad estará indiscutiblemente, la fortaleza de toda esta región, para poder hacer frente a los grandes desafíos, que nos plantea este mundo globalizado.

La globalización es un hecho… ¿cómo enfrentarla? Hay dos caminos, el de la destrucción de la especie humana, porque, cuando alertaba Orlando, sobre la forma en que se está destruyendo el Planeta… sencillamente, es el camino de quien apunta a una globalización, que concentra la riqueza en unos pocos y, trata de acumular riqueza de manera acelerada, sin detenerse a pensar en el daño que está causando a la naturaleza y el medio ambiente. ¡Ese es un camino de destrucción, de muerte!

El otro, es el camino de la vida, que tiene que ir por el camino del desarrollo sostenible, de la solidaridad, por el camino de la justicia; es decir, que logremos realmente, todos los seres humanos, de todas las regiones de la Tierra… entender, ¡que ya la vida de los que más tienen no depende de las riquezas que acumula! Que la vida de los que más tienen, de sus hijos, de sus nietos, de sus herederos… ¡ya no depende de los grandes capitales que pueden estar acumulando rápidamente! sino que, la sobrevivencia de ellos mismos depende, de la conservación del Planeta.

Gracias a Dios, tenemos caminos alternativos; se construyen caminos de solidaridad, que demandan, luchan, por un mundo más justo; caminos de solidaridad que se están construyendo, desde abajo, donde, una conciencia social, verdaderamente democrática, por la justicia y por la verdadera libertad, cada día está creciendo más, desde nuestros pueblos, en todas las regiones de nuestro planeta.

Yo diría que, una expresión bien clara, de lo que ha sido el fracaso del modelo, en América Latina, es el hecho de que los gobernantes norteamericanos, se han visto corriendo a levantar un muro de 1,200 kilómetros, para evitar la entrada de los inmigrantes latinoamericanos. Esta es la mejor prueba del fracaso del modelo.

Si el modelo fuera exitoso, pues, sencillamente, los ecuatorianos se quedarían trabajando en su país y, no buscarían como emigrar hacia los Estados Unidos. Si el modelo fuera exitoso, los centroamericanos, muy contentos, se quedarían trabajando en su país, y, no pasarían por esos momentos dolorosos de la separación de la familia, cuando tienen que ir a buscar trabajo a los Estados Unidos, corriendo el riesgo de morir en el camino.

Si las políticas fueran exitosas, no tendrían que estar levantando ese muro a la orilla de México, que fue el primer país, la primera nación que se insertó, en ese gran mercado del norte… ¿entonces, dónde está el éxito de esa política, si tienen que levantar un muro, a sus más cercanos asociados, como son nuestros hermanos mexicanos?

Si este tipo de política fuese correcta, no tendrían que estar presionando los mexicanos, por saltar el muro, exponer la vida para irse a trabajar a los Estados Unidos; sino que al contrario, si la política fuese exitosa, los mexicanos estarían contentos, trabajando en su país, y ¡haciendo por su país! Y no exponiéndose a humillaciones, y maltratos en Estados Unidos.

Los gobernantes norteamericanos deberían de pensar más, en invertir en América Latina… para su propia seguridad y estabilidad; porque, por muchos muros que levanten, mientras sigan imponiendo este tipo de modelo, la inmigración va seguir moviéndose hacía los Estados Unidos.

Y, es una inmigración forzada… ya sabemos que ellos hacen políticas para no entregar visas; si ellos estuvieran dispuestos a entregar visas libremente, a todos los latinoamericanos, los nicaragüenses que quieren viajar a los Estados Unidos, seguramente se produciría una verdadera avalancha que ¡no podrían, ni están en condiciones de soportar los Estados Unidos! por muy poderosos que sean en términos económicos.
Si los Estados Unidos quieren seguridad y promover la estabilidad con los pueblos y naciones latinoamericanas y caribeñas… ¡deberían invertir! Esos miles de miles de millones, que hoy están invirtiendo para la guerra en Irak, hoy tan cuestionada por el propio pueblo norteamericano… invertidos para el desarrollo, para el trabajo, la educación, la salud en América Latina, ¡cambiarían totalmente la relación entre nuestros pueblos! Se estaría estableciendo una nueva realidad latinoamericana, y desaparecerían los muros de las fronteras mexicana y norteamericana.

Queridos hermanos de la Internacional Socialista, nuestro reconocimiento y agradecimiento, al acompañamiento que han mantenido con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Ha sido un acompañamiento que se inició antes del derrocamiento de la dictadura de Somoza; un acompañamiento que contribuyó mucho para que esa victoria del 19 de Julio fuese menos cruenta, menos dolorosa, menos sangrienta.

Fue un acompañamiento, que también contribuyó a que, el pueblo nicaragüense, en los años 80, que enfrentaba una situación de bloqueo, de guerra, lograra encontrar pueblos, gobiernos hermanos, amigos, con una política de solidaridad, de cooperación y también ¡de búsqueda de la paz! de solución pacífica, de diálogo, que finalmente logramos con los Acuerdos de Esquipulas y con los Acuerdos de Sapoá.

Hoy, les podemos decir que, en esta lucha por la Paz, por la Reconciliación entre los nicaragüenses, hemos logrado grandes avances y, estamos convencidos que, un futuro gobierno de esta Unidad Nicaragua Triunfa… un gobierno que tiene que incorporar a todas las fuerzas políticas, grupos económicos, y, en primer lugar, a todo el pueblo, de forma activa, participativa, para que, todos juntos, asumamos el compromiso de sacar a Nicaragua de la pobreza; de incorporar a Nicaragua al progreso, al bienestar y a la paz.

Muchas gracias hermanos, y bienvenidos a Nicaragua.

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