Nicaragua

La injerencia de Estados Unidos en las elecciones de Nicaragua

El congresista estadounidense, Dan Burton, instó a las fuerzas liberales nicaragüenses a unirse para evitar el triunfo del sandinista Daniel Ortega. Como a lo largo de su historia, la Casa Blanca interviene para defender sus intereses. Luego de más de 13 años de ocupación, en Agosto de 1925 Estados Unidos retiró sus tropas de Nicaragua, que permanecían allí para intentar pacificar el clima bélico que se vivía en el país centroamericano y de paso resguardar los intereses de la potencia del Norte en la región.

Redacción Centraly Redacción Central |

El congresista estadounidense, Dan Burton, instó a las fuerzas liberales nicaragüenses a unirse para evitar el triunfo del sandinista Daniel Ortega. Como a lo largo de su historia, la Casa Blanca interviene para defender sus intereses. Luego de más de 13 años de ocupación, en Agosto de 1925 Estados Unidos retiró sus tropas de Nicaragua, que permanecían allí para intentar «pacificar» el clima bélico que se vivía en el país centroamericano y de paso resguardar los intereses de la potencia del Norte en la región.

A comienzos de 1926, el General Emiliano Chamorro llevó adelante un golpe de estado que le permitió alcanzar el poder. Como no defendía sus intereses, la Casa Blanca se negó a reconocerlo y por esto ayudó a las fuerzas liberales para que se subleven ante Chamorro. Con esta excusa los marines norteamericanos desembarcaron en Bluefields, dando así comienzo a la llamada «Guerra Constitucionalista».

En este momento entró en escena, un hombre de pequeña estatura, que terminaría siendo muy importante en la historia nicaragüense: Augusto Cesar Sandino. Viendo que lo único que buscaba Estados Unidos era instalar un presidente títere para poder continuar con el saqueo de los recursos naturales de su nación, el 26 de octubre de 1926 decidió alzarse en armas junto a un grupo de trabajadores.

Por más de siete años, la Guardia Nacional y el ejército estadounidense intentaron asesinarlo. Pero Sandino, por intermedio de la guerra de guerrillas, logró propinarles duras derrotas a sus enemigos en medio de la espesura de la selva nicaragüense. Derrotados, los marines decidieron abandonar la nación centroamericana a mediados de 1933.

Unos días antes de ser vilmente asesinado por el Jefe de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza, ante su tropa Sandino declaró que «nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán».

Y sin lugar a dudas que hubo personas que decidieron continuar con la gesta de Sandino, como por ejemplo los revolucionarios que en 1964 decidieron crear el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para poder así combatir a la dictadura de la familia Somoza. En 1979 consiguieron su objetivo y tomaron el poder, con las metas de elaborar una sociedad nicaragüense más justa y equitativa.

Pero adivinen, quien justo otra vez volvió a aparecer en escena: si Estados Unidos. No sólo llevando adelante un embargo sobre Nicaragua, sino que también financiando a más de 2.500 «contrarrevolucionarios» -denominados por Reagan: «luchadores de la libertad»- para poder así desestabilizar al gobierno del FSLN.

Además del costo en vidas humanas, la guerra civil llevó a que se esfumara el «sueño social» de los sandinistas, ya que los gastos militares lentamente comenzaron a absorber el dinero que en un principio iba a ser destinado a programas de desarrollo.

Desgatados por el conflicto interno, en 1990 el FSLN perdió las elecciones presidenciales con Violeta Chamorro. La nueva Presidenta, con el beneplácito de Washington, dio comienzo a una época de políticas neoliberales y apertura total de la economía. Esta política gubernamental llevó a que la mayoría del pueblo nicaragüense cayera en la miseria y la indigencia.

El 5 de noviembre de 2006, Nicaragua nuevamente tendrá elecciones presidenciales y el principal aspirante a ganarlas es el candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional: Daniel Ortega. Tal como ocurrió a lo largo de la historia, Estados Unidos ya comenzó a «operar» para evitar que llegue al poder una persona que ellos consideran contrario a sus intereses en la región.

Por esta razón el 22 de septiembre llegó a Managua en visita oficial el congresista Dan Burton, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Congreso estadounidense. Además de reunirse con el Presidente Enrique Bolaños, instó a las fuerzas liberales a unirse para poder así vencer al FSLN.

El Congresista también advirtió que si Daniel Ortega era electo, Nicaragua ponía en riesgo la excelente relación que ha tenido con Estados Unidos en los últimos tiempos. Luego de rememorar los fantasmas del embargo económico y la guerra civil vividos durante los ochenta, señaló que la decisión queda en manos del pueblo nicaragüense.

El Consejo Supremo Electoral, señaló en un comunicado de prensa que la propuesta de Burton es inviable, ya que esta prohibido realizar alianzas a esta altura de la campaña electoral. Sin embargo, remarcó que la única opción sería que dos de los tres candidatos renuncien a los comicios, para poder así reforzar el caudal de votos del partido político con más posibilidades de vencer a Ortega.

No obstante esto representantes de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) salieron a rechazar de plano la propuesta del congresista norteamericano.

Hasta la misión de Observación Electoral de la OEA en el país centroamericano lamentó que autoridades y representantes de otras naciones intervengan de manera activa:» en el debate electoral nicaragüense, porque el futuro de las instituciones políticas de este país depende exclusivamente de la decisión de los ciudadanos».

Cuando fue consultado sobre este tema, Daniel Ortega señaló a los Estados Unidos como el culpable de estar ejerciendo «presiones externas e internas, para forzar a la unidad… ¿Pero de quiénes?, la unidad de las fuerzas que ellos definen como democráticas…. y que gozan del aprecio del capital».

En lo que resta hasta el 5 de noviembre, todo parece indicar que la administración Bush va a hacer todos los esfuerzos para torcer los pronósticos en el escenario electoral nicaragüense. Por lo pronto para finales de Octubre esta prevista la llegada al país del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, para participar en una cumbre de Ministros de Defensa del continente americano.

Sólo el tiempo nos va a permitir saber si el pueblo de Nicaragua podrá soportar la presión o si ocurrirá como el Salvador en el 2004, cuando la intervención norteamericana evitó que gane las elecciones presidenciales el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Schafick Handal.

Tomado de Corrientes Noticias

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