Nicaragua Triunfa

Venezuela bolivariana. 10 años de revolución

Acto Popular del pueblo venezolano en celebración de los 10 Años de la Revolución Bolivariana. Caracas, Venezuela

Redacción Central |

Acto Popular del pueblo venezolano en celebración de los 10 Años de la Revolución Bolivariana. Caracas, Venezuela

Intervención de Daniel

Así como está lloviendo esta tarde, va a llover la conciencia del pueblo venezolano en este mes de febrero, depositando su voto en el Sí. El pueblo unido, jamás será vencido y, ese es el pueblo venezolano, que hace 10 años inició este proceso revolucionario, que trasciende a la República Bolivariana.

Un proceso revolucionario, latinoamericano y caribeño, que va por la Unidad de nuestros pueblos, la Unidad que soñó Bolívar, la Unidad por la que murió Bolívar, que es la Unidad que hoy estamos construyendo los pueblos latino-americanos en el ALBA. El ALBA de los pueblos que en medio de la oscuridad del capitalismo, ilumina el futuro de los pobres, el futuro de la Humanidad.

Esta mañana tuvimos el honor de tener en nuestras manos la Espada del Libertador. Esa Espada que ustedes, hermanos, hace 10 años, con el Presi-dente y Comandante Hugo Chávez, levantaron de nuevo para el bienestar de los pueblos latino-americanos y para el bienestar del pueblo Bolivariano de Venezuela.

Reciban el amor, el cariño del pueblo de Sandino para el pueblo de Bolívar. ¡Que viva la Unidad de los pueblos! ¡Que viva el ALBA! ¡Que viva la Revolución Bolivariana! ¡Esta es una Revolución que ni se vende, ni se rinde, jamás!

Palabras de Hugo Chávez

¡Viva el pueblo de Bolívar! ¡Viva la Revolución Bolivariana! ¡Que vivan los pueblos de nuestra América! ¡Que viva el Socialismo!

¡Caracas bajo la lluvia! el pueblo venezolano tiene 200 años; los pueblos de nuestra América tienen 500 años resistiendo; ustedes han resistido hoy en este Patio de Honor de nuestra Academia Militar, de nuestra Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional, en esta avenida heroica, han resistido 20 palos de agua y aquí está el pueblo, la juventud, los estudiantes, las mujeres, los trabajadores, los campesinos, los soldados, los niños, las niñas, los misioneros, los patrulleros, los comités, las patrullas, el pueblo… ¡qué mar de pueblo!

Hace 10 años, Fidel, desde este mismo lugar y más o menos a esta hora, sólo que sin este regalo de la Naturaleza que es este baño que nos está cayendo desde el mediodía, y que como decía el Presidente y compañero Evo Morales, según las más profundas tradiciones indígenas, es una bendición de la Pachamama, de la Madre Naturaleza que nos baña, de Patria que nos baña, de Socialismo que nos baña de esperanza y que nos baña de Revolución.

Hace 10 años, Fidel estaba aquí y dijo, que en un mar de pueblo llegábamos al Gobierno; Fidel, desde aquí te saludo, padre Revolucionario, desde aquí te saludamos tus hijos y tus hijas. Fidel, como tú lo sabes, estamos en cadena nacional de radio y televisión desde hace rato, desde el Patio de Honor de nuestros cadetes, patio de honor del pueblo, patio de la Revolución Bolivariana; el pueblo, o mejor dicho, el mar de pueblo no ha hecho si no crecer, no sólo en Venezuela, sino que se ha desbordado el mar de pueblo por toda Suramérica, por Centroamérica, por el Caribe.

Hoy se cumplen 10 años del inicio, no sólo con patriotas, camaradas, compañeros y compañeras, hoy, no sólo se cumplen 10 años del inicio del Gobierno Revolucionario en Venezuela… mucho más que eso, hoy se cumplen 10 años del inicio de una nueva época en América Latina y en El Caribe; hoy se cumplen 10 años del inicio de un nuevo día.

Hace 10 años comenzó el amanecer de esta nueva era anunciada desde hace tiempo por los 4 vientos, y hoy, compañeros Presidentes, yo quiero bajo esta bendición de lluvia y sobre esta tierra de batalla, en esta escuela donde me forjé como soldado, en estas calles donde me hice hombre de este pueblo revolucionario y socialista, agrade-cer infinitamente, a nombre del pueblo todo de Venezuela, la presencia en nuestra Patria que también es de ustedes, de estos revolucionarios, compañeros, hermanos, el Presidente de Bolivia, Evo Morales, representa aquí a los pueblos más profundos de esta tierra y el coraje y heroísmo de la hija predilecta de Bolívar.

El compañero Presidente, Rafael Correa, repre-senta aquí al pueblo ecuatoriano, al pueblo de Manuela Sáenz, la heroína inmortal, la libertadora del Libertador; el pueblo de Eloy Alfaro, aquella tierra hermana, la ecuatoriana, donde reposan los restos de uno de los más grandes hombres que ha parido esta tierra, el Mariscal de América, Antonio José de Sucre.

Mañana, el Presidente Correa se queda con nosotros en visita de trabajo esta noche y mañana, y ha querido visitar, como lo haremos mañana, esa ciudad primogénita del Continente, la muy heroica cuna del Mariscal Sucre, la muy querida, la muy heroica Cumaná, esa capital revolucionaria de oriente.

La presencia aquí de Daniel Ortega, Comandante- Presidente, es la presencia de los hombres y mujeres revolucionarios de Nicaragua, los hijos de Sandino, los hijos de esa tierra heroica, de poetas y guerreros; de la misma forma que Manuel Zelaya, el Presidente de Honduras está represen-tando aquí a los hijos de ese mártir de América que se llamó, Francisco Morazán. Los hombres de maíz, las mujeres de maíz.

La presencia aquí del hermano compañero y uno de esos nuevos líderes del Caribe Oriental, de todo El Caribe, del Caribe negro, de los afro- caribeños, este joven, Primer Ministro de la Mancomunidad de Dominica, el compañero Roosevelt Skerrit, representa lo más genuino de las luchas de los hermanos del Caribe, de los hijos del Caribe negro, de los hijos del África hermana, del África madre, de esa negritud que nosotros llevamos por dentro y que nos reivindica y que nos completa la Unidad de los pueblos indo-americanos con los pueblos provenientes del África y con los pueblos de la Europa, aquí, como dijo Bolívar, formaron una mezcla.

Así lo dijo el padre Bolívar en la Carta de Jamaica. Nosotros no somos ni americanos del norte, ni europeos, nosotros somos una mezcla de lo negro africano con lo blanco europeo, con lo indio aborigen de esta tierra heroica de América.

Representa igualmente, el Ministro Bonomi, al pueblo de Uruguayo, al pueblo de Artigas, al Presidente Tabaré Vásquez y al pueblo hermano de la banda oriental, que desde aquí saludamos, allá en aquella tierra del Cono Sur, donde palpitan también los cambios que se levantaron hace 10 años en toda esta tierra de Suramérica.

Y por supuesto, la presencia en este patio, en esta Caracas bajo la lluvia, en este día de hoy, 2 de febrero, fecha memorable de pueblo, de Revolución y de Socialismo, la presencia del Vicepresidente y Comandante de la Revolución Cubana, Machado Ventura, es la presencia de Fidel Castro, del Che Guevara, de Raúl Castro y del pueblo heroico que supo hacer una Revolución en las narices del Imperio más poderoso de la Tierra.

Así que vean ustedes, hermanas y hermanos, quiénes nos acompañan, nos acompañan aquí, millones, porque ellos representan a millones de hermanos y hermanas de la tierra latinoamericana y caribeña, que hoy celebramos, como deben de celebrarse los grandes acontecimientos, el inicio de un Nuevo Día para nuestra América, el inicio de esta Nueva Era.

10 años han pasado. Si alguien se pone a comparar, compañeros, compañeras, lo que era Venezuela hace 10 años, con lo que hoy es esta tierra, esta Patria; si alguien se pone a comparar lo que era América Latina y El Caribe hace diez años, con lo que hoy ocurre, con lo que hoy acontece en esta tierra y esta Patria Grande, podrá darse cuenta de los gigantescos cambios que han comenzado… dije, que han comenzado a ocurrir.

Un nuevo mapa político se perfila en América Latina, un nuevo mapa económico, geopolítico. Hace 10 años, América Latina y El Caribe estaba casi totalmente arrodillada a los mandatos del imperio norteamericano. Hace 10 años, bien se podía utilizar aquella frase de que, América Latina era el patio trasero del imperio norte-americano. Hoy, la situación ha cambiado radical-mente, ya hoy podemos decirlo, América Latina ¡ya no es el patio trasero de los Estados Unidos!

América Latina hoy se ha liberado del yugo imperialista que nos azotó durante cuánto tiempo. Y América Latina y El Caribe cada día que pase será más libre y, estaremos cada día, con mayor fuerza, construyendo la Patria Nueva, porque como ustedes lo saben, camaradas y compatriotas, la Patria, o es una sola y grande, o no es ni Patria ni nada.

Hace 200 años, de aquí, de esta Caracas, salió Bolívar, a unirse con los pueblos, y a unir a los pueblos de todo este continente. Sólo unidos, los hombres y mujeres del Caribe, y de la Patagonia, pasando por los Andes y los grandes valles de Suramérica, pudieron echar al imperio español, que ya tenía 300 años subyugando estos pueblos. Ahora, 200 años después, debemos retomar el camino, como lo hemos comenzado a retomar… ¡sólo unidos podremos derrotar al imperialismo, al atraso, al subdesarrollo!

Y eso, merece atención especial; hoy, hemos convocado y hemos realizado esta Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que nació hace apenas 4 años entre Cuba y Venezuela; en esa alianza estratégica, histórica y política, veamos cómo avanza el ALBA, ya no es sólo una alternativa a la propuesta imperialista del ALCA, ¡no! el ALBA es mucho más que una alternativa. El ALBA se ha convertido en una verdadera Alianza Bolivariana de nuestros pueblos, de nuestros Gobiernos, de nuestras economías, de nuestras Repúblicas, de nuestros potenciales.

Veamos lo importante que es el despliegue estratégico del ALBA, desde El Caribe, Cuba, Haití como país observador; Dominica, como miembros plenos; Centroamérica, Nicaragua, y Honduras, países estratégicos que fueron dominados mucho tiempo por el imperio norte-americano y ahora se han liberado; y en Suramérica aquí estamos Bolivia, Venezuela y Ecuador, sumándose al ALBA; Uruguay como miembro observador del ALBA.

Esta mañana, muy temprano, recibí la llamada del Presidente del Paraguay, Fernando Lugo, el Obispo de los pobres, felicitando al pueblo bolivariano, a Venezuela y a la Revolución Bolivariana, y manifestando su deseo de aproximarse también a la Alianza Bolivariana.

La Alianza Bolivariana para nuestros pueblos, sigue creciendo, se ha consolidando, y hoy es un espacio de liberación y de construcción de nuestro Socialismo. Como decía el compañero, Presidente Rafael Correa, hace apenas unos días, en Belém Do Pará, en el Foro Social Mundial junto a Lula, junto a Evo, a Lugo; Rafael Correa levantó, explicó y desarrolló la tesis del Socialismo del Siglo 21 que estamos construyendo.

La Revolución Bolivariana, en estos 10 años, ha pasado por distintas etapas. Yo siempre lo he dicho, compañeros Presidentes; yo recuerdo que Daniel Ortega estuvo aquí en Caracas, también estuvo Fidel Castro y muchos otros mandatarios del mundo, hace 20 años exactamente, un día como hoy, el 2 de febrero de 1989. Yo era soldado en fila y yo vi con estos ojos, la llamada coronación de Carlos Andrés Pérez, de ese corrupto gobernante, representante de las clases, de esa clase política, que traicionó a la rebelión popular del 23 de enero de 1958, que traicionó a la juventud militar en 1958 y que hundió a Venezuela, y que por ahí andan por cierto, desesperados por volver.

Pero, ellos, sencillamente ¡no volverán! el Pacto de Punto Fijo está muerto y no volverán. Esta Revolución Bolivariana llegó para establecerse, para ensancharse, para consolidarse y para quedarse para siempre; esta Revolución llegó aquí para ser victoriosa siempre, por la vía del Socialismo, por la vía de los Gobiernos populares y la soberanía popular. Pero, ustedes saben que lo he venido desarrollando.

Esta Revolución comenzó hace 20 años, por aquellos días de febrero de 1989, porque recordemos, dentro de pocos días, dentro de 25 días, conmemoraremos los 20 años de la Rebelión Popular del Caracazo, cuando el pueblo se cansó de tanta miseria, de tanta corrupción, de tanta explotación, y explotó como un volcán, ahí comenzó, desde mi modesto criterio, esta Revolución.

Luego pasaron 10 años, fue la década de la tormenta, 1989, 27 de febrero, bañaste de sangre las calles y bañaste de indignidad los cuarteles. Quiero dar un saludo muy especial, a mis camaradas de armas, a los Oficiales, Suboficiales y Soldados del Ejército Bolivariano, de la Marina de Guerra Bolivariana, de la Aviación Militar Bolivariana, de la Guardia Nacional Bolivariana, de las Milicias Populares Bolivarianas; Genera-les, Almirantes, que aquí están como el pueblo, bajo la lluvia, soldados que aquí están.

Ustedes saben que yo lo que soy es, precisamente, esto, un soldado del pueblo, soldado del Ejército de Bolívar, ¡eso es lo que somos!

El pueblo y los soldados unidos, jamás seremos vencidos; los soldados y el pueblo unido jamás seremos vencidos, aunque sabemos, como le decía esta mañana en el Panteón Nacional, el camarada y compañero José Vicente Rangel, el Ejército, la Fuerza Armada es el pueblo; el pueblo que tiene en sus manos el poder de la conciencia y el poder de las armas para defender esta Revolución y para defender este pueblo.

Quiero saludar a los cadetes de la Academia Militar, de la COFAC, de la Escuela Naval, de la Escuela de Aviación; muchachos de sueños, de azul y blanco, de sueños de Patria, y ratificar el compromiso jurado, de entregar la vida, si hubiera que hacerlo por el pueblo venezolano, por la Revolución Bolivariana.

Yo lo he dicho en distintas ocasiones, y se lo digo sobre todo, a nuestros enemigos de afuera y a nuestros enemigos de adentro, se lo digo a la oligarquía venezolana, a la burguesía venezolana, que con nosotros no se equivoquen, porque esta Revolución es pacífica, pero también es una Revolución armada, para defenderse de cualquier agresión externa e interna, como ya se lo demostramos el 12 de abril, de aquellos días inolvidables.

Compañeros, compañeras, todo indica que yo, no debo extender más mis palabras, todo lo indica menos la pasión de ustedes, pero haber oído aquí a Evo, a Correa, a Zelaya, a Machado Ventura, a Skerrit, a Daniel; estar aquí todos juntos, después de esta tarde de lluvia intensa, después de este día intenso, es y tiene un gran significado para nosotros.

Esta Revolución, está terminando, en este día de hoy 2 de febrero del 2009, estamos cerrando un ciclo de la Revolución Bolivariana, la última Revolución del Siglo XX y la primera Revolución Socialista del Siglo XXI. El primer ciclo fue aquél de la década de la tormenta, desde 1989 hasta el 2 de febrero de 1999, hace 10 años.

Y han pasado estos 10 años, en los cuales, como estaba escribiéndolo esta mañana muy temprano en la madrugada, terminando las líneas de Chávez de mañana, ¿han leído las líneas de Chávez? Mañana salen. Estaba reflexionando y escribiendo, y así lo escribí: hace 10 años la Revolución comenzó a hacerse Gobierno, y ese proceso no ha terminado.

La Revolución comenzaba a hacerse Gobierno, hace 10 años el pueblo comenzó a hacerse Gobierno; el pueblo y su Gobierno comenzamos a desmontar el sistema de la democracia burguesa, el sistema colonial que le impusieron a Venezuela y ¡vaya que nos costó bastante! Ustedes saben, cuánto nos ha acostado. Diría Churchill, sangre, sudor y lágrimas.

Y en todo esto, siempre se ha impuesto la conciencia del pueblo, la voluntad del pueblo, es lo más sagrado de esta Revolución y de cualquier Revolución, la fuerza del pueblo.

Aquí voy a parafrasear al Padre Bolívar: “yo apenas he sido, y esto lo dijo Simón Bolívar en Angostura en 1819, yo apenas he sido una brizna de paja, empujada por el viento, empujada por el huracán.” Y ustedes, pueblo de Venezuela son el huracán, ustedes son el huracán bolivariano, el huracán de la Patria.

Termina este segundo período hoy, y hoy comienza el tercer ciclo o período de la Revolución Bolivariana en Venezuela, y yo me atrevo a pronosticar, a proyectar en el tiempo cuánto va a durar este tercer período que hoy comienza… Desde hoy, 2 de febrero de 2009 hasta el 2 de febrero del 2019, allá cerraremos el tercer ciclo de la Revolución Bolivariana en Venezuela.

Para allá es que vamos. Y estoy seguro que a pesar de todos los esfuerzos que haga la burguesía venezolana y sus aliados interna-cionales, a pesar de todo el poder que tienen tratando de confundir al pueblo, de engañarlo, de atemorizarlo con el terrorismo mediático, con las presiones y manipulaciones, con las amenazas; yo estoy seguro, como decía, Walt Whitman, ese grandísimo poeta norteamericano: “Aquí estoy, aquí estamos, yo y este misterio.”

Aquí estamos, digo yo, aquí estamos, yo y este pueblo, seguros, con la más segura de las certidumbres de que no habrá fuerza en esta Tierra capaz de detener la voluntad, el coraje y la conciencia del pueblo venezolano, abriendo el camino, construyendo la Patria Nueva, constru-yendo el Socialismo ¡nada ni nadie nos detendrá!

Quiero hoy, expresarles a ustedes, desde lo más profundo de mi corazón, un infinito agrade-cimiento. Infinito, les digo, como nos diríamos en cualquier esquina a un amigo, a una amiga ¡gracias compañera! ¡gracias compañero! Yo les doy las gracias a ustedes, porque desde aquel 4 de febrero de 1992, cuando de esta escuela, de este patio, de estos cuarteles, nosotros, la Juventud Militar Bolivariana, salió como un relámpago una media noche, a encender un rayo en la oscuridad reinante. 4 de febrero, día de soldados y de pueblo, día de sacrificio, 4 de febrero, de canto.

17 años después, desde aquel día, el pueblo humilde Venezuela entendió, el pueblo humilde de Venezuela, desde aquel día comenzó a manifestar su amor, su esperanza y su fe. Y yo aquí, en mi humilde humanidad, he sido el centro, por una parte, del odio encarnizado de la oligarquía venezolana, pero ¡que me importa que me odie la oligarquía! Me honra tu odio grosera oligarquía; me honra tu odio insana burguesía, traidora burguesía.

¡Odienme burgueses, descarguen sobre mi todo su odio! lo prefiero mil veces, a lo que aquí ocurría cuando ustedes descargaban ese odio sobre las espaldas del pueblo humilde de Venezuela, cuando lo ametrallaban, cuando lo perseguían, cuando lo explotaban… ¡que me importa a mí su odio! Más allá de ese odio, me siento muy honrado y feliz de haber nacido, gracias al infinito amor del pueblo venezolano, que no me cabe en el corazón, que no me cabe en el pecho.

Yo, soldado que soy, me cuadro ante ustedes, yo estoy sencillamente subordinado a lo que el pueblo mande y esto no es retórica barata, ¡es así! lo entendí hace bastante tiempo. Mi vida ya no es mi vida; mi vida ya no me pertenece; mi vida le pertenece al pueblo venezolano, son ustedes los dueños de mi vida, hagan ustedes con mi vida lo que a ustedes les plazca.

Y como lo he dicho, después de aquel referéndum del 2007 que perdimos, por distintas razones, yo les confieso que había comenzado a hacer planes, pensando ya un poco en mi retiro; había comenzado a pensar un poco, de vez en cuando, por ahí está mi hija María ¡ven acá María! Por ahí está mi nieta Gaby que ya es una señorita.

Yo, que soy de carne y hueso, de nervio y espíritu, había ya comenzado a hacer o a pensar qué hacer después del 2012 cuando termine este periodo constitucional. Porque me encantaría arrancharme con ellas y con ellos, por allá en alguna orilla de un río o en una sabana, pero les confieso también que, después de lo que ocurrió en diciembre pasado, cuando esta grosera oligarquía derrotada en las elecciones regio-nales, porque hay que recordárselo, nosotros ganamos 80% de las gobernaciones y más del 85% de las alcaldías de toda Venezuela.

Sin embargo, esta grosera oligarquía, habiendo obtenido el triunfo en una ínfima minoría de Estados, como el de Miranda, Carabobo y Táchira, por ejemplo, y en algunas Alcaldías, sacaron sus garras de nuevo, arremetieron contra el pueblo mirandino. Apenas unas horas después de que reconocimos su victoria, trataron de echar a los estudiantes de las aldeas universitarias, arreme-tieron en Táchira, en Zulia, en Miranda contra los hermanos de Cuba, contra los estudiantes de medicina integral comunitaria, contra las misiones. Yo me puse a ver aquello y una madrugada, dije, bueno, el pueblo una vez tiene razón, “¡Uh, Ah, Chávez no se va!” el pueblo tiene razón. Y de ahí la batalla que estamos dando en estos días.

Por respeto a las normas dictadas por el árbitro electoral, en este acto, y como estamos especial-mente en una cadena nacional de radio y tele-visión, no me pronuncio abiertamente en temas de campaña electoral, pero sólo les digo, que me lo dice el corazón, me lo dice la lluvia, me lo dice el rostro de las mujeres y los hombres, me lo dice el puño alzado de los estudiantes, de los jóvenes; me lo dice el amor de los campesinos y las campesinas, me lo dice la Patria toda.

Se va a escribir otra página, el próximo 15 de febrero. El próximo 15 de febrero el pueblo venezolano escribirá otra página memorable, lo sé, sólo que habrá que estar muy unido y en ofensiva siempre. Y yo estoy listo, si ustedes así lo mandan, para comandar el tercer período también de la Revolución Bolivariana, desde el 2009 hasta el 2019.

Y ahora, estos próximos 10 años, para profundizar la Revolución Socialista, para continuar creando la base material del Proyecto Socialista; para continuar reduciendo la pobreza; luchando contra la miseria y la exclusión, contra la desigualdad, contra la corrupción, contra la inseguridad, contra la ineficiencia. En resumen, parafraseando a Cristo Redentor cuando dijo “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César,” aquí decimos también “Al pueblo lo que es del pueblo.”

En esa dirección continuaremos dentro de 10 años, Evo, Correa, Daniel, Roosevelt, Machado Ventura, dentro de 10 años, hombres y mujeres, delega-ciones de los países del ALBA y de Uruguay, desde ahora mismo los invito, para que en este mismo lugar celebremos, dentro de 10 años, el tercer ciclo de la Revolución Bolivariana.

Entonces, estaremos seguros y haremos los pre-parativos y coordinaciones que no se hicieron hoy, para que no llueva tanto como hoy llovió, nos faltó ese detalle. El día ha sido memorable, pero la lluvia, ya dijo Evo, es la bendición de la Pacha Mama.

Al pueblo bolivariano, desde aquí, mi corazón, mi compromiso y mi juramento de no descansar un segundo toda mi vida, junto a ustedes, hasta que tengamos la Patria Grande como soñó Bolívar.

¡Que viva Venezuela! ¡Qué viva el ALBA! ¡Qué viva el Socialismo! ¡Que viva la Revolución Boli-variana! ¡Que viva el pueblo! ¡Que vivan nuestros pueblos! ¡Que viva el Poder Popular! ¡Que viva el Proyecto Bolivariano! Y ¡Que viva Simón Bolívar! ¡Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos! ¡Hasta la Victoria Siempre! Gracias hermanos, gracias hermanas.

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