Nicaragua Triunfa

Homenaje a Sucre

Acto en Homenaje al Natalicio del Mariscal Antonio José de Sucre, Cumaná, Venezuela

Redacción Central |

Acto en Homenaje al Natalicio del Mariscal Antonio José de Sucre, Cumaná, Venezuela
» Daniel conmemoró junto a Chávez natalicio de Sucre

Palabras de Enrique Maestre

Gobernador del Estado de Sucre

¡Viva Sandino! ¡Sandino vive la lucha sigue! ¡Viva el pueblo de Nicaragua!

Querido hermano, Comandante Daniel Ortega; desde muy corta edad recuerdo a Daniel Ortega. A nosotros, como jóvenes revolucionarios, amantes de la Revolución, nos dolió muchísimo cuando aquel día se perdieron las elecciones en Nicaragua. Muchos de nosotros, jóvenes revo-lucionarios, aquí, en el Estado de Sucre, ¡lloramos! pero dijimos, que algún día volvería el sandinismo a liberar a su pueblo… ¡y así ocurrió 16 años después!

Yo recuerdo que en aquel entonces, Comandante Daniel, el traidor que teníamos aquí como Presidente, financió parte de la contra en Nicaragua, agarrábamos de madrugada los spray para salir a pintar: ¡No al financiamiento de la contra! ¡Viva el Frente Sandinista! ¡Viva Daniel Ortega!

Nos sentimos orgullosos hoy, de tenerlo aquí, en esta tierra de hombres y mujeres revolucionarios. Mi reconocimiento, y lo condecoramos con la Orden Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, en su única clase, mi Comandante, en nombre de este pueblo.

Palabras de Daniel

Hermanos bolivarianos de Cumaná, querido hermano, Comandante, Presidente Hugo Chávez Frías; querido hermano, Presidente Rafael Correa.

Para nosotros los nicaragüenses, es un verdadero honor estar en estas tierras que dieron a luz, hace 214 años, a Antonio José de Sucre… ¡Sucre vive, la lucha sigue! ¡Alfaro vive, la lucha sigue! ¡Bolívar vive, la lucha sigue! ¡Sandino vive, la lucha sigue!

¡Cuánta alegría, cuánto entusiasmo, cuánta comba-tividad, cuánta fuerza, cuánta esperanza, cuánto espíritu de lucha, encontramos en este pueblo, en estas calles y en esta plaza! Esta es la voz de los pueblos; la voz del pueblo de Cumaná, no es más que la voz de los pueblos latinoamericanos y caribeños, hoy luchando por su nueva y definitiva independencia.

Ya recordaba Enrique, cómo, aquí en Cumaná, le expresaron su solidaridad, su amor combativo a la lucha que libraba el pueblo nicaragüense contra la agresión imperialista en los años 1980. Hoy, en esta nueva historia que se está escribiendo en América Latina, a raíz del triunfo de la Revo-lución Bolivariana hace 10 años y un día, nuevamente se alzan los pueblos en nuestro Continente. Se alza el pueblo ecuatoriano, se alza el pueblo boliviano, se alza el pueblo paraguayo, se alza el pueblo salvadoreño, en Centro América, el pueblo de Schafick Handal, de Farabundo Martí; se alzan los pueblos en toda nuestra América Latina y Caribeña.

Yo me siento realmente como en mi tierra, Nicaragua, esta es tierra de héroes, tierra de libertadores; Sucre le pertenece Cumaná, le pertenece a Venezuela, le pertenece a América Latina y el Caribe. Este es un pueblo indomable, vencedor de mil batallas y, estamos seguros, que seguirán venciendo en las nuevas batallas.

¡Que viva Sucre! ¡Que viva Cumaná! ¡Que viva América Latina y El Caribe! ¡Que viva el ALBA! ¡Que viva Ecuador! ¡Que viva la Revolución Bolivariana!

Palabras de Rafael Correa

Presidente de la República del Ecuador

Cuando veníamos, queridos hermanos y hermanas venezolanas y venezolanos, cuando veníamos del aeropuerto hacia acá y veía esa marea roja, llena de euforia, demostrándole a América Latina y al mundo entero, que la Revolución Bolivariana es irreversible, que Venezuela nunca más volverá a ser hacienda de nadie, patio trasero de nadie, que no volverán los mismos de siempre ¡nunca más!

Esa marea roja me recordaba esa canción revolucionaria, allá en los años 60, 70, desde Chile… “Ese rojo amanecer, que anuncia ya el día que vendrá… y ahora, el pueblo que se alza en la lucha, con voz de gigante, gritando adelante ¡el pueblo unido, jamás será vencido, el pueblo unido, jamás será vencido!” Se las tiene que enseñar el Comandante, que se la sabe bien.

También cuando veníamos hacia este monumento, me contaba el Comandante, amigo Presidente, Hugo Chávez, que el anterior Gobernador de este Estado, quería repatriar los restos de ese Gran Mariscal, no de Ayacucho, Gran Mariscal de nuestra América, Antonio José de Sucre; restos que reposan en la Catedral Metropolitana de Quito como fue su voluntad, ser sepultado en Quito, ciudad de su esposa y de su hija.

Y Hugo Chávez le contestó: “Sucre, está en la Patria.” Y tiene toda la razón, el Gran Mariscal está enterrado en la Patria, como nosotros, en este momento, también nos encontramos en nuestra Patria, porque para nosotros, la Patria es América, como lo dijo ese inmenso latino-americano, José Martí.

No saben qué emoción que siento, qué honor, qué orgullo, estar el Día del Natalicio de uno de los inmensos latinoamericanos de todos los tiempos, alguien que en lo personal admiro muchísimo; inmenso en la paz como en la guerra, el Oficial más leal y más querido del Libertador Simón Bolívar.

Estar el día de hoy, día del natalicio de Antonio José de Sucre, en su ciudad natal, Cumaná y recibir esta inmerecida condecoración, la cual agradezco profundamente, señor Gobernador, y la acepto con humildad, en nombre del pueblo ecuatoriano, porque en lo personal yo no merezco ninguna condecoración.

Hacemos tan sólo, como Hugo, como Daniel, como todos los mandatarios revolucionarios de esta América, hacemos tan sólo lo que tenemos que hacer, y representamos tan sólo la voluntad indómita de nuestros pueblos, porque los mandantes son ustedes. A ustedes, pueblo vene-zolano, pueblo nicaragüense, pueblo ecuatoriano, pueblos latinoamericanos… a ustedes, esta condecoración.

Mil gracias y, a ustedes, hermanas, hermanos de Venezuela, de Nicaragua, de Ecuador, de América Latina ¡ni un paso atrás! Sucre, no sólo fue asesinado por los traidores, por los enemigos del Libertador, de forma traicionera, ese día trágico en las selvas de Berruecos, Sucre ha sido asesinado muchas veces por el entreguismo, la cobardía, la traición de nuestras élites, por la prepotencia de los imperios, que vieron a América Latina tan sólo como un patio trasero.

Sucre fue asesinado muchas veces, por la burguesía venezolana. 70 años de ser el mayor productor de petróleo del mundo ¿y dónde fue esa riqueza? El Estado de Sucre, con sus bellezas naturales, nos hemos quedado sorprendidos, desde el avión, al ver las bellezas de esta tierra y, ser uno de los Estados más pobre de Venezuela.

Sucre fue asesinado por la contra, por los reaccionarios de Nicaragua; Sucre fue traicionado también, por esas élites ecuatorianas que hablan español, pero piensan en inglés y, Sucre fue asesinado, por estos 20 años y más, de la larga y triste noche neoliberal.

Pero vino el pueblo latinoamericano, resurgió América Latina, esta América nuestra, mestiza, india morena, como el ave fénix, resurgió de sus cenizas. Como decía Eloy Alfaro, el más grande ecuatoriano de todos los tiempos: “Mientras más densa y oscura es la noche, más cercano está el amanecer…”

Y ese amanecer llegó, y Sucre está resucitando, porque resucitan los pueblos latinoamericanos, para ser dueños de su propio destino, para decir ¡nunca más! a un pasado de oprobio, a un pasado de saqueo; para decir ¡presente! a las Revo-luciones dignas, soberanas, que buscan una América para todas y todos, una América inundada de Soberanía, de Dignidad, de Libertad.

En este día, Sucre está más vivo que nunca, y con su ejemplo, los pueblos latinoamericanos seguire-mos adelante, seremos invencibles y esta Revo-lución Bolivariana, esta Revolución Sandinista, esa Revolución Ciudadana en Ecuador, esa Revo-lución latinoamericana ¡jamás dará ni un paso atrás! Y ¡venceremos!

¡Hasta la victoria siempre, Cumaná! ¡Hasta la victoria siempre, Venezuela! ¡Hasta la victoria siempre, Nicaragua querida! ¡Hasta la victoria siempre, ese pedazo de Patria llamada Ecuador! ¡Hasta la victoria siempre, esa Patria Grande llamada América Latina!

¡Venceremos! Hasta siempre, queridas hermanas y hermanos.

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