Alcaldes y concejales del pueblo

Toma de Promesa de Ley por parte del Consejo Supremo Electoral, a los Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales electos en las Elecciones Municipales del 9 de noviembre del 2008

Toma de Promesa de Ley por parte del Consejo Supremo Electoral, a los Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales electos en las Elecciones Municipales del 9 de noviembre del 2008

Maestro de Ceremonia

Presiden este acto, el Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra; la compañera Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía; el Vicepresidente de la República, Ingeniero Jaime Morales Carazo; el Magistrado, Presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes; el Magistrado Vicepresidente, Emmett Lang Salmerón; los Magistrados José Luis Villa-vicencio, José Miguel Córdoba, René Herrera, José Marenco, Marisol Castillo, Emiliano Enríquez y Julio Osuna.

Como invitados especiales nos acompañan también Representantes de los Poderes del Estado; el Canciller de la República, Autoridades del Ejército de Nicaragua y de la Policía Nacional, así como miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país; Representantes de Partidos Políticos y, Directores Generales y Funcionarios del Consejo Supremo Electoral.

Las Elecciones son un proceso dialéctico y pacífico de enfrentamiento de voluntades y sueños de los electores; una fiesta cívica que se rige por el imperio de la ley, subordinando los caprichos de los hombres.

A continuación, tendremos la intervención del Magistrado Presidente del Consejo Supremo Electoral, Licenciado Roberto Rivas Reyes, que, posterior a su mensaje, tomará la Promesa de Ley a los Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales que resultaron electos en las Elecciones Municipales del pasado 9 de noviembre.

Palabras de Roberto Rivas Reyes

Presidente del Consejo Supremo Electoral

Señor Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega; señora Rosario Murillo, Coordinadora de Comunicación y Ciudadanía; señor Vicepresidente de la República, Licenciado Jaime Morales Carazo; Honorables Magistrados del Consejo Supremo Electoral; señor Canciller de la República; señora Ministra de Gobernación; señor Jefe del Ejército General, Omar Halleslevens; Directora de la Policía, Primera Comisionada Aminta Granera.

Señores Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, señores Diputados, Excelentísimos señores Embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático acá presente; Representantes de la Contraloría General de la República, de la Procuraduría de Derechos Humanos; Presidentes de los Consejos Electorales Departamentales y Municipales; Autoridades, Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales Electos.

Desde 1984 hasta el día de hoy, este Poder del Estado ha realizado 12 procesos electorales, con un total de 30 elecciones para cargos de elección directa. De estos 12 procesos, he tenido la oportunidad de participar en 9 de ellos y, en 7 de los 12, con mis colegas del Consejo Supremo Electoral, donde se han realizado 16 elecciones de distintos cargos de elección popular.

Dicen que cada elección es una historia distinta, es un proceso complejo en el que se enfrentan aspiraciones y voluntades. Una competencia, donde, al final, el deseo de los hombres se somete al imperio de la ley; la razón se impone a la pasión, los hombres se someten a las leyes, y la historia sigue su curso. Esta es la esencia de la Democracia, señores.

Cada elección es una historia de contradicciones, de tensiones, de continuos cuestionamientos, de disputas verbales y sobre todo, mediáticas, entre los candidatos de los distintos Partidos Políticos, porque los votos los quieren contar con los sentimientos y deseos de ganar, y no con la razón… y así, no hay matemáticas que valga. Al final, terminada la elección, como siempre ocurre, hay ganadores y hay perdedores.

El pasado 9 de noviembre, el pueblo de Nicaragua eligió a sus autoridades de los 146 municipios del país, a pesar de la sistemática y virulenta campaña que algunos sectores, y no sólo políticos y de medios de comunicación, sino también de otros fines e intereses, han realizado en contra de la autoridad electoral. Campaña que tuvo su culmen el propio día de la elección, y así lo hemos visto, hasta el día de hoy.

Una prueba real y tangible de lo que estoy diciendo, es que a partir de la convocatoria, a finales del 2007, a las Elecciones Municipales, medios de comunicación, algunos dirigentes políticos, algunos dizque observadores nacionales ya conocidos por todos, y otros sectores de los más variados, con intereses muy particulares, comenzaron a hablar de un fraude electoral en los medios, pretendiendo generar en la ciudadanía una percepción negativa y de desconfianza sobre la autoridad electoral, cuando ni tan siquiera había iniciado el proceso electoral.

Si por la víspera se saca el día, era sumamente fácil deducir que a un sector político del país, en conjunto con algunos, y digo algunos, no todos, medios de comunicación y organismos que tienen grandes intereses en nuestro país, estaban decididos a boicotear las elecciones. Estoy y estamos, absolutamente convencidos, en el Consejo, que algunos candidatos, organismos y algunos pocos pero muy poderosos medios, nunca jugaron a ganar, siempre jugaron a restar credibilidad al organismo electoral.

Hoy más que nunca, estamos convencidos que el fraude mediático estaba activado, la cobertura de algunos medios lo confirmaba diariamente. Según una investigación que realizó un grupo de comunicadores profesionales, los medios de comunicación trabajarían en tres ejes, para lograr su fraude mediático; uno de éstos fue exigir la observación nacional e internacional.

En cuanto a la nacional, llámese como se llame, a pesar de que estos son organismos parapolíticos, que últimamente, sin ningún empacho, se les ha visto, a miembros de su dirección y fundación, en marchas, participando con algunos partidos descontentos con los resultados electorales, denunciando un supuesto fraude.

El Consejo Supremo Electoral esta vez aumentó el número de observadores, pero, no me estoy refiriendo a turistas electorales, me estoy refiriendo a personas que han conducido procesos, y sobre cuyos hombros descansa la dirección de los países, en América Latina el día de hoy, porque son personas que han participado directa-mente en la organización de estas elecciones. Gente que sabe hacer elecciones, que las ha hecho y con mucho éxito, no personas que andan buscando candidaturas a la Presidencia de su país o algún cargo dentro del nuestro.

Claro, los medios de comunicación no darían cobertura de estos observadores, porque ellos sólo aceptaban al nacional patrocinado por ellos y otros padrinos, que nunca se sabe, al final, si estos observadores nacionales son fiscales, son miembros de mesa o son observadores.

Un segundo eje fue el atacar la supuesta partidización del Consejo Supremo Electoral. De febrero a noviembre del 2008, se registraron alrededor de 425 escritos o crónicas perio-dísticas contra la institución electoral, en dos medios de circulación nacional. Es decir, casi 2 artículos o crónicas diarias, y si a esto le agregamos la campaña de algunos canales de televisión, el bombardeo mediático contra el Poder Electoral y sus miembros, fue, diríamos nosotros, bastante agresivo.

Un tercer eje fueron las imperfecciones de la Ley Electoral. Fenómeno que no es distinto al resto de los países de América Latina. Esta ley no fue mala en las Elecciones del año 1990, ni del 94, ni del 2000, ni del 2001, ni del 2006, pero ahora que los resultados, en el cual se han hecho grandes y millonarias inversiones, no han favorecido a un sector político, la misma ha comenzado a ser cuestionada, porque todavía existen sectores que no se subordinan al imperio de la ley.

Alguien ha cuestionado cuánto cuesta mantener una permanente candidatura a la Presidencia de la República, pero, ¡ojo! quiero ser claro… No me refiero a candidatura que tiene sus bases, con sus cuadros políticos, de un partido organizado y que lo hace de forma voluntaria; me refiero a candidaturas que tienen sus bases en el apoyo financiero, donde hay sueldos permanentes, campañas permanentes, y más aún, jugar la misma persona en diferentes cargos de elección, para mantener vigencia política.

Sin embargo, una vez más, el Consejo Supremo Electoral dirigió, con el mismo nivel de organización y logística que en ocasiones anteriores, otro proceso electoral, cumpliendo con los plazos y tiempos establecidos por la ley y facilitando las condiciones a cada uno de los Partidos Políticos participantes.

Representantes legales y candidatos de los diferentes Partidos y Alianzas participantes, fueron testigos del permanente diálogo que funcionarios y Magistrados tuvimos con ellos, con el propósito de resolverles cualquier problema de orden logístico que se presentara. Incluso, cuando uno de los candidatos a Alcalde solicitó una revisión de las actas, aún conscientes que este procedimiento no está establecido en la ley, el Consejo Supremo Electoral resolvió proceder a realizar un proceso de revisión acta por acta.

Esto fue puesto en conocimiento de los Representantes Legales, pidiéndoles que nombraran Fiscales Especiales para que en el Centro de Cómputo Nacional se revisara, acta por acta, y que a la vez, se firmase una certificación de cada una de las actas de todas las Juntas Receptoras de Managua. Este proceso se llevó a cabo, sin que se presentaran los representantes del candidato que estaba solicitando este procedimiento.

Esta tarde están aquí, para ser juramentados, los hombres y mujeres de 146 municipios, que fueron electos por el voto popular, directo y secreto, como lo establece la Constitución de la República; electos que van a gobernar las Alcaldías de sus municipios, en conjunto con sus Concejos Municipales.

Aquí hay electos de todos los Partidos y Alianzas participantes, quienes, estamos seguros, unidos, en pro de su comunidad, trabajarán en sus respectivos Gobiernos Locales. El Consejo Supremo Electoral da cumplimiento con esto a la actividad Número 48, que es la juramentación de los electos.

No puedo dejar de expresar en esta oportunidad, mi agradecimiento a todos los Poderes del Estado; al Ejecutivo que con sus bienes, especialmente con locales, vehículo y personal, dio todas las facilidades; al Poder Legislativo, que atendió nuestra solicitud, a pesar de que se vivía una situación muy particular; al Poder Judicial que facilitó sus locales.

A la Policía Nacional que garantizó la seguridad y movilización y, al Ejército de Nicaragua que con su logística, utilizando todos sus medios, aéreos, terrestres y navales, hacen posible que el pueblo de Nicaragua tenga, en sus respectivos centros de votación, lo necesario para elegir sus autoridades.

Quiero también agradecer a todos los Consejos Electorales Departamentales, Municipales; a las personas que integraron las Juntas Receptoras de Votos y especialmente, a los Fiscales de los distintos Partidos, que participaron activamente.

Sólo me resta decirles que el Consejo enfrenta este año un nuevo reto, y es un total de un millón 800 mil cédulas vencidas. Nosotros estábamos listos para iniciar la reposición de la cédula de identidad, en junio del año pasado, pero ante la embestida que se nos estaba dando, no quisimos introducir un elemento más, con el cual se nos quisiese acusar de que queríamos confundir a la población nicaragüense.

Una vez concluidas las elecciones en el Atlántico Norte, en sus 7 Municipios que están pendiente para este próximo domingo, iniciaremos el proceso de reposición del documento de identidad, que, lógicamente, va a tomar su tiempo, porque hay algunas limitaciones.

Quiero con esto concluir y pedirles a los distintos representantes de todos los municipios, a los Alcaldes y Vicealcaldes Electos, a los Concejales Propietarios y Suplentes Electos, pedirles que se pongan de pie, para proceder a la juramentación de ley. Por favor, levanten la mano derecha:

“¿Prometéis solemnemente, en nombre de nuestra Patria, cumplir y hacer cumplir la Constitución Política, las leyes de la República, resguardar el orden jurídico, conservar la paz y cumplir fielmente con los deberes del cargo para el que habéis sido electos?

Sí así lo hiciereis, que la Patria os lo reconozca, si no, que ella os lo demande y los haga responsables. Quedáis en posesión de vuestro cargo.”

Maestro de Ceremonia

Las elecciones se ganan en las urnas y no en los corrillos políticos y mediáticos; las gana el pueblo y no una cúpula, pero lo más hermoso, es que es una fiesta cívica cuya victoria la comparten ganadores y perdedores. Seguidamente tendremos el mensaje del Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra.

Palabras de Daniel

Buenas noches hermanos nicaragüenses, familias nicaragüenses, Autoridades Municipales Electas en los 146 Municipios, que esta noche se han juramentado. El pasado fin de año y en los primeros días, primeras semanas del presente año, nos encontramos con una situación internacional, mundial, cada vez más dura, cada vez más violenta.

Con la autoridad de un pueblo, de una nación que se ha visto desgarrada a lo largo de la historia, por luchas fratricidas promovidas por fuerzas externas, potencias externas; con la autoridad de una nación que luchó tenazmente por la Paz, por la Democracia, hasta alcanzarla definitivamente el 19 de Julio de 1979; con el recuerdo de miles y miles de nicaragüenses, mujeres, hombres, trabajadores, campesinos, que dieron su vida por Nicaragua, hasta que finalmente, en un largo proceso, donde fue indispensable el diálogo, la negociación, se alcanzó la Paz no solamente en Nicaragua, sino que en la región Centroamericana.

La Centro América de hoy no es la Centro América de hace 30, 40, 50 años; la Centro América de hoy, es una región en donde se han venido abriendo espacios de participación del pueblo, de los trabajadores, de los campesinos, de los pobres, de los más humildes, de las mujeres, de la juventud. Y esto es resultado de la voluntad empeñada por los Presidentes Centroamericanos en su momento, y ratificada después que se logró poner fin a la guerra en nuestra región.

Hoy, tenemos Presidentes en Centro América, de diferentes ideologías, diferentes pensamientos políticos, pero que coincidimos en la necesidad de preservar en primer lugar, la Paz y la estabilidad en todas y cada una de las naciones centroamericanas.

De ahí que resulta trágico, doloroso, que a 60 años de un conflicto que ha abierto profundas heridas, en tierras lejanas a nuestra región, en otra pequeña región, en el Medio Oriente, ahí se manifieste, de manera brutal, nuevamente, la violencia, la guerra en contra de un pueblo que reivindica y demanda el derecho a tener su tierra, a tener su cultura, a tener sus valores: el pueblo Palestino.

Han hecho esfuerzos muchos mediadores inter-nacionales, para que se le ponga fin a esta acción de guerra lanzada contra un pueblo desarmado; es decir, eso se traduce en genocidio. Guerra es cuando se enfrentan dos fuerzas, en cambio, en este caso, eso se califica de genocidio.

Y con la autoridad del pueblo nicaragüense, nosotros, en nombre de la Paz, en nombre de Dios, le pedimos a la Comunidad Internacional, que de una vez por todas, dé los pasos correspondientes, para que las tropas del Estado de Israel abandonen el territorio Palestino, donde hoy están asesinando niños, mujeres y familias enteras.

Este año también inicia con los efectos de una crisis mundial en el orden económico interna-cional, que nos ha empezado a afectar a los nicaragüenses. No hemos tenido la oportunidad de presentar nuestro informe al pueblo de Nicaragua, de la gestión del año 2008, debido a los inconvenientes que se han presentado en la Asamblea Nacional para elegir la Junta Directiva.

Respetuosos de ese Poder del Estado, nosotros esperamos que la Asamblea Nacional pueda pronto decidir por elegir esa Junta Directiva y, que empiece a aprobar las leyes que tanta falta están haciendo a todos los nicaragüenses, sin distingos políticos e ideológicos. Que se disponga la Asamblea Nacional a aprobar los préstamos que están pendientes de aprobación, por esta situación irregular que ha vivido y vive todavía este Poder del Estado.

En esta noche, queridos hermanos nicaragüenses, queridas familias nicaragüenses, autoridades del Poder Electoral, autoridades del Poder Judicial, de la Contraloría General de la República, de la Fiscalía, del Ejército, de la Policía, es el momento de fortalecer la institucionalidad de nuestro país. Nos debemos a una Constitución, en la que están las bases para seguir construyendo la Paz en Nicaragua; no podemos regresar al camino de la guerra, ni del enfrentamiento, ni de la violencia.

Tenemos cauces institucionales para dilucidar las demandas de todos y cada uno de los nicaragüenses, demandas de todo tipo, en todos los campos, incluyendo lógicamente, el ámbito electoral. Ahí están los cauces abiertos, ahí están los procedimientos, los mecanismos, las regulaciones establecidas; de tal manera que, ciñéndonos a lo que es nuestra Constitución, el fortalecimiento de las instituciones, vayamos encontrando respuestas a los grandes problemas que tendremos que enfrentar, no solamente en el marco político-institucional, sino que también en el marco económico y social.

Esto demanda de un esfuerzo extraordinario de unidad de las instituciones del pueblo, de la nación entera, para enfrentar la crisis y salir adelante, dándole respuesta a las demandas históricas, las reivindicaciones históricas que tiene el pueblo nicaragüense.

En esta noche, en esta Plaza… Plaza de la República, Plaza de la Revolución; de niño la conocí como la Plaza de la República, y es la Plaza de la República, de nuestra República Nicaragua, y aquel 19 de Julio, esta plaza se convirtió en la Plaza de la Revolución. Desde esta plaza histórica, quiero hacer un llamado a que, de una vez para siempre, todos nosotros, que en determinados períodos de nuestra historia, hemos utilizado como método de lucha, la violencia, que nos comprometamos a erradicar la violencia, a fortalecer la institucionalidad y resolver los problemas dentro del marco institucional.

No es quemando Alcaldías que vamos a resolver los problemas municipales, es construyendo en las comunidades, construyéndole al pueblo; no podemos reeditar tiempos pasados, no podemos estar haciendo apología de nuevas guerras, como algunos, alegremente, hacen apologías anunciando nuevas guerras en Nicaragua.

Las únicas nuevas guerras que Nicaragua está librando y seguirá librando, son las guerras contra el hambre, contra el desempleo, contra la pobreza, contra la miseria, contra el analfabetismo… ¡esas son las guerras que libraremos los nicaragüenses!

Quiero hacer un llamado a esos centenares, quizás miles, de deudores de las microfinancieras, que han estado protestando a lo largo de los meses, que han recrudecido sus reclamos en los últimos días; decirles que estamos con ellos, en cuanto se hace necesario que ellos sigan siendo sujetos de créditos; estamos con ellos, en tanto ellos estén dispuestos a renegociar la deuda… pero la política del no pago, desapareció ya de nuestro país, y ahora, todos tenemos que pagar.

El camino para resolver problemas como éste, es lo que ya les hemos aconsejado, y es que las financieras y los deudores negocien, dialoguen, y se logre la reestructuración de esas deudas para que puedan contar con nuevos créditos, que tanta falta van a hacer y están haciendo ya en nuestro país, para trabajar la tierra y producir los alimentos que demanda la familia nicaragüense.

Queridas Autoridades Electas, Alcaldes, Concejales, quiero expresarles, de parte del Gobierno de Nicaragua, y como Jefe de Estado, que haré todos los esfuerzos a mi alcance para que, aún en medio de la crisis, aún en medio de las medidas excepcionales que ya hemos venido tomando y continuaremos tomando, se siga fortaleciendo el Poder Municipal, que no se debilite el Poder Municipal porque ahí está la esencia y la base de la Democracia.

¡Que vivan las Autoridades Electas!

¡Que viva el pueblo de Nicaragua!

¡Que viva Nicaragua, bendita y siempre libre!