La Policía Nacional: espíritu de esperanza

II Promoción de Licenciatura en Ciencias Policiales y XI Graduación de Cadetes de la Policía Nacional

II Promoción de Licenciatura en Ciencias Policiales y XI Graduación de Cadetes de la Policía Nacional

Maestro de Ceremonia

Presiden este acto, el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra; la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía y Secretaria Ejecutiva del CONPES, Rosario Murillo Zambrana; Licenciada Ana Isabel Morales Mazún, Ministra de Gobernación; Primer Comisionada Aminta Granera Sacasa, Directora General de la Policía Nacional; Doctor Julio Centeno Gómez, Fiscal General de la República; Licenciado Samuel Santos, Ministro de Relaciones Exteriores; Comisionado Mayor Javier Dávila Rueda, Director de la Academia de Policía Walter Mendoza Martínez, Instituto de Estudios Superiores; General de Brigada, Oscar Balladares Cardoza, Jefe de Dirección de Operaciones y Planes del Ejército de Nicaragua; Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo.

Así mismo, nos acompañan los Comisionados Generales, Horacio Rocha López, Carlos Palacios Linarte, Javier Meynard Arana, Juan Báez Galeano, Subdirectores Generales e Inspector General de la Policía Nacional; Comisionado General Roger Ramírez Guzmán, Jefe de la Delegación Managua; Comisionado General Francisco Díaz Madriz, Jefe de la Dirección de la Seguridad Pública Nacional; Comisionada General Mercedes Ampié, Jefa Nacional de la Dirección de la Comisaría de la Mujer y la Niñez.

Miembros que conforman el Consejo Nacional de la Policía Nacional; Miembros del Gabinete de Gobierno; Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral y de la Corte Centroamericana de Justicia; Miembros del Consejo Militar del Ejército de Nicaragua; Miembros del Cuerpo Diplomático y Agregados Militares acreditados en nuestro país; Exdirectores, Comisionados Generales y Oficiales Superiores en retiro de la Policía Nacional; Funcionarios del Ministerio Público.

Representantes de las Organizaciones de la sociedad civil que trabajan con la Policía Nacional en la prevención social del delito; Representantes de Organismos Internacionales y Organismos No Gubernamentales; Miembros del Consejo Superior de la Empresa Privada; Presidentes de las Cámaras que lo conforman, Cámara Nacional de Turismo, Asociación Nacional de Productores Avícolas, Cámara Nicaragüense de la Construcción, Cámara de Industria de Nicaragua, Instituto Nacional de Desarrollo, Unión de Productores Avícolas de Nicaragua, Asociación de Productores de Nicaragua, Fede-ración Nacional de Profesionales, Cámara de Comercio de Nicaragua, Cámara de la Pesca de Nicaragua, Asociación Nicaragüense de Distri-buidores de Vehículos, ANDIVA; Cámara de Urbanizadores de Nicaragua; Asociación Nica-ragüense de Industria Textil; Federación de Zonas Francas Privadas; Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos; Cámara Nicaragüense de Minas.

Nos acompañan esta noche, representantes de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de nuestra capital, Mercado Oriental, Mercado Roberto Huembes, Mercado Israel Lewites y Mercado Iván Montenegro.

Agradecemos la presencia de la Licenciada Milena Núñez, Viceministra de Educación, así como Rectores Magníficos de Universidades de nuestro país, Presidente del CNU y Rector de la Universidad Agraria, UNA; Universidad Thomas More; Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua; Universidad Centroamericana, UCA; Universidad Nacional de Ingeniería, UNI; Univer-sidad Nicaragüense de Ciencia y Tecnología; Uni-versidad de Ciencias Comerciales; Universidad del Valle; Universidad de las Américas; Universidad Hispanoamericana; Universidad American College; Universidad Evangélica de Nicaragua; Universidad de Ciencias Empresariales; Universidad Tecno-lógica de Nicaragua; Universidad de Ciencia y Tecnología, Universidad Juan Pablo II.

Agradecemos a los familiares y amigos de los Cadetes Graduandos, invitados especiales, amigas y amigos de los medios de comunicación social.

Invitamos en este momento, a Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo, quien nos hará la invocación al Altísimo.

Invocación al Altísimo por Su Eminencia

Cardenal Miguel Obando y Bravo

Señor Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega y señora Rosario Murillo; Primer Comisionada Aminta Granera, Directora General de la Policía Nacional y Miembros de la Jefatura Nacional; Honorables Miembros que presiden este acto; saludamos respetuosamente al Cuerpo Diplomático, a todas las autoridades, a los Graduandos, señoras y señores.

Para llegar a las estrellas, es preciso ascender fatigosamente las montañas, con espíritu de sacrificio y de perseverancia. Los héroes verdaderos que glorifican una nación, son apenas unos cuantos, ante ellos, el enjambre de héroes falsificados, que encontramos en cada esquina, son grotescas caricaturas que usurpan la gloria de los elegidos.

Si la heroicidad es el privilegio histórico de unos cuantos, busquemos esa otra heroicidad, sincera y anónima, callada y sólida, de cumplir fielmente el deber de cada día, pensando más en los otros que en nosotros mismos.

La fidelidad a las obligaciones, el apego al trabajo cotidiano, a la rectitud de vida, a la honradez en el trato, a la limpieza de la conducta, es la única heroicidad a la que todos debemos aspirar.

Todo es posible, decía Séneca, a quien no teme los trabajos. Nuestros policías no le temen al trabajo, trabajan las 24 horas del día como verdaderos héroes, manteniendo el orden, cuidando continuamente a nuestro pueblo.

Y ahora, Señor, te pedimos que confiemos en Ti, que no quedemos decepcionados, en Tu justicia, Tú querrás defendernos y nos salvarás; sé para nosotros una roca de refugio, una ciudad fortificada en que nos salvemos, pues Tú eres nuestra roca, nuestra fortaleza. Libra, oh Dios, a nuestra Policía, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento, pues Tú eres Señor, nuestra esperanza y en Ti confiamos. Te lo pedimos, por Cristo Nuestro Señor, Amén.

Palabras del Comisionado Mayor Javier Dávila,

Director de la Academia Walter Mendoza

Segunda Promoción, Licenciatura en Ciencias Policiales. La Academia de Policía, Walter Mendoza Martínez, desde su fundación, hace 29 años, ha venido formando profesionales policiales en diferentes niveles educativos, básico, técnico y superior.

El estudio superior se inició hace 15 años con la graduación de Técnicos Superiores en Adminis-tración Policial, un proceso muy enriquecedor y ejemplarizante en la región. En su desarrollo, nos llevó a iniciar la graduación de Licenciatura en Ciencias Policiales el año pasado, con la Primera Promoción, complementando la Currícula de Estudios Superiores, y agregando un año lectivo de manera intensiva, para cumplir con los requisitos oficiales universitarios, pasando de 3 años a 4 años de estudio.

Hoy, estamos realizando la Segunda Promoción de Licenciatura en Ciencias Policiales. Estamos graduando a 29 Licenciados y Licenciadas en Ciencias Policiales a través de un Pensum de 56 asignaturas. Esta Promoción inició con una matrícula de 40 estudiantes y finaliza con una matrícula de 29 estudiantes, lo que representa una retención académica del 72.5%, lo cual refleja el esfuerzo y la exigencia de excelencia durante el proceso de formación profesional como Oficiales de Policía. De los 29 estudiantes que hoy egresan, 18 son varones y 11 son mujeres, para un 38% de componente femenino.

La Licenciatura en Ciencias Policiales está diseñada para producir un perfil de profesionales, pertinente con las funciones y competencias que desempeñarán los graduandos. Competencias de liderazgo para articular la participación ciudadana en las diferentes comunidades, bajo la figura del Jefe de Sector.

Competencias para ejecutar las políticas públicas del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, en materia de prevención de la violencia juvenil y en la promoción de valores y desarrollo humano de la juventud, bajo la figura de Oficiales de Asuntos Juveniles.

Competencias para investigar faltas penales y delitos en todas sus expresiones, contra la propiedad, contra las personas, contra la salud pública, contra la libertad individual, bajo la figura de Oficiales Investigadores para las diferentes áreas especializadas de Auxilio Judicial, Investigación de Drogas e Investiga-ciones Económicas.

Competencias para gerenciar unidades policiales básicas. Estamos entregando al pueblo de Nicaragua, profesionales formados para prevenir, para proteger la seguridad de las personas y sus bienes, para asegurar el orden público en cada contexto social, para preservar el Medio Ambiente, para promover el desarrollo humano y el desarrollo de cada comunidad.

El pueblo de Nicaragua cuenta con 29 profe-sionales policiales más, capacitados y habilitados para la aplicación de todas las ciencias en materia policial, particularmente en la investigación científica del delito, cum-pliendo con el procedimiento científico y con el procedimiento penal, para el esclarecimiento de los hechos criminales y aportar las evidencias que permitan la sanción penal de las personas que incurren en delitos, con una visión y con un método proactivo, respetuoso de los derechos humanos.

Institucionalmente, los graduandos están formados para desarrollar técnicas, metodologías adminis-trativas y gestión moderna, para optimizar el desempeño de los recursos humanos y lograr sistemáticamente, mejores niveles de eficiencia en el uso de los recursos financieros, técnicos y materiales, para el buen desarrollo institucional y mejor servicio a la comunidad, con calidad, calidez y eficacia.

Los graduandos, mujeres y hombres, serán actores importantes en la nueva etapa futura de educación policial en las Delegaciones policiales. Han sido formados para formar, para agregar valor, para hacer de la Policía Nacional, una institución inteligente, que aprende y se desarrolla con sus propios recursos.

Como especialidad, la Licenciatura seleccionó el Derecho Penal, implementando un Curso de Grado sobre las reformas al Código Penal Nicaragüense, de tal manera, que los graduandos son pioneros en el conocimiento y manejo de este Código Penal.

Los y las graduandos nos dejan como aporte académico, 6 trabajos de investigación científica enfocados al desarrollo institucional y a la solución de problemas de seguridad ciudadana. Este perfil ha sido posible construirlo, con más de 5 mil horas de aprendizaje y construcción del conocimiento, tanto en el aula como en auto estudio, como en la puesta en práctica de los conocimientos, a través de los planes de seguridad policiales durante estos 4 años, vinculando la investigación con la acción, realizando el conocimiento superior con la extensión práctica hacia la comunidad.

El perfil profesional policial, ha sido complementado con conocimientos y valores de desarrollo humano, muy importantes en la época que vivimos. Han sido formados y formadas, en la preservación de la salud y la prevención de enfermedades epidémicas como el VIH-SIDA, apoyando a jornadas de salud, en contra del Dengue y la Leptospirosis.

Han desarrollado los valores culturales na-cionales a través de las artes y el deporte, generando escuelas exitosas en cada disciplina; en deportes marciales como Karate Do, Tae Kwon Do, así como en disciplinas de atletismo, fútbol y voleibol.

Los valores de solidaridad y sensibilidad social, se han promovido a través de programas de acompañamiento a centros infantiles de niños y niñas con discapacidad y en la escuela El Cañón, del Municipio El Crucero, que es una escuela con niños huérfanos.

Se acompañó a la comunidad en eventos religiosos, con todas las iglesias en diversas actividades, se contribuyó a la protección ambiental con limpiezas de lugares protegidos como la Laguna de Asososca y en diferentes barrios de Managua.

En este contexto de diversidad académica y exigencia, la Licenciatura llega a su culmi-nación, registrando como promedio académico de los graduandos, un merecido 83.84%. Los mejores rendimientos fueron obtenidos por los siguientes estudiantes:

Primer Expediente, Ulises José Fonseca Rodríguez, con un promedio de 89.61; segundo Expediente, José Arístides Reyes Martínez, con un promedio de 86.28; tercer expediente, Juan Martín Salgado Medina, con un promedio de 85.98.

Es importante también, mencionar los méritos alcanzados en disciplina, deporte y cultura de los y las estudiantes. Por su disciplina, Martha Lisette Moreno Ulloa; en Deportes, Juan Martín Salgado Medina; en Cultura, Marfa Yahoska Maltéz Acevedo.

No menos importante ha sido la labor docente, y del personal de apoyo para el proceso de enseñanza de la Licenciatura en Ciencias Policiales, con el respaldo de calidades espe-cializadas y grados de Maestrías en diferentes disciplinas en el personal docente policial y docentes magistrales del ámbito académico nacional.

La Academia de Policía se complace el día de hoy, con los resultados obtenidos y con la satis-facción de nuestro deber cumplido para con la institución policial y nuestra comunidad. Muchas gracias.

Maestro de Ceremonia

Las y los Inspectores de la XI Promoción de Cadetes, saludarán al Pabellón Nacional y recibirán de manos del Presidente de la República y de la Directora General de la Policía Nacional, el título que los acredita como Licenciados en Ciencias Policiales. De igual manera, los graduandos recibirán reconocimiento de parte de la Presidencia de la República.

Palabras de la Primer Comisionada

Aminta Granera Sacasa

Comandante Daniel Ortega, Presidente de la República de Nicaragua, Secretaria del Consejo de Comunicación Social y Ciudadanía, y Coordinadora del Consejo de Planificación Económico y Social, compañera Rosario Murillo; Ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales; Doctor Julio Centeno Gómez, Fiscal General de la República; Canciller de la República; Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo; Rectores Magníficos de las Universidades; hermanos de la Jefatura Nacional y del Consejo Nacional de la Policía; hermanos del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua.

Autoridades y Miembros de los Poderes del Estado, representantes de las Asociaciones de Comer-ciantes de los Mercados de Managua, representantes de las Cámaras del Consejo Superior de la Empresa Privada; Agregados Militares acreditados en nuestro país; representantes de los Comité de Prevención Social del Delito y de los Consejos del Poder Ciudadano; familiares de los compañeros y compañeras graduandos; personas todas que nos acompañan, amigos de los medios de comunicación, gracias, muchas gracias por estar con nosotros en esta ceremonia.

Compañeros y compañeras, oficiales graduandos, hace algún tiempo, para unos un poco más, para otros menos, ustedes tomaron una de las decisiones más importante de su vida, incor-porarse a la Academia Walter Mendoza para, desde la institución policial, iniciar una carrera profesional que determinará, al menos en sus próximos 30 años, lo que son y lo que hagan para el bien de Nicaragua.

Hoy, esa decisión de ustedes, genera sus primeros resultados; el esfuerzo y sacrificio que han realizado en los últimos 4 años se ve ahora compensado por el éxito de presentarse ante sus familias y amigos; ante la sociedad nicaragüense y ante el Presidente de la República, convertidos en dignos oficiales de la Policía Nacional.

Esta Promoción de Cadetes es un testimonio de la importancia que nuestra institución le otorga a la formación integral de sus nuevos miembros, a fin de que ejerzan de la mejor manera el servicio y las misiones asignadas. Formarlos, capacitarlos y entrenarlos con el propósito de tener una base sólida que les permita iniciarse adecuadamente en el desempeño de la actividad policial, es un indicador más del proceso de modernización y desarrollo de la Policía Nacional de Nicaragua.

Cada promoción de cadetes es la síntesis de miles de horas de estudio, preparación y aprendizaje por parte de ustedes, los egresados, y a su vez, del empeño y dedicación de los profesores, instructores, personal de dirección y de planta de nuestro centro de estudios superiores, la Academia de Policía Walter Mendoza. Síntesis que deberá expresarse, a partir de hoy, en la capacidad de ustedes, jóvenes oficiales, para enfrentar los retos que se les presente en cualquier ámbito del quehacer policial, donde les toque desenvolverse.

Esta formación profesional que ustedes han recibido durante 4 años, y que nunca termina, porque deberán permanecer en una evolución y actualización permanente, es más, mucho más que una transmisión de conocimientos; es más, mucho más que una serie de destrezas adquiridas. La formación profesional de los hombres y mujeres policías en Nicaragua, es por encima de todo, la apropiación de los principios y valores que fundamentan nuestra base doctrinaria, nuestra visión y nuestra misión institucional.

Estos principios y valores, aquilatados en los casi 30 años de crecimiento y desarrollo como institución, y sellados con la sangre de centenares de hombres y mujeres que entregaron sus vidas en el cumplimiento del deber, constituyen para nosotros, los policías, nuestro principal tesoro; y son para ustedes, jóvenes oficiales, el sustento de la herencia que hoy reciben al ingresar a las filas de la Policía Nacional. Solamente entendiendo esto, se puede comprender a cabalidad lo que es y lo que hace la Policía Nacional de Nicaragua.

Compañeros y compañeras graduandos, sin estos principios y valores, no podríamos ser lo que somos hoy, una institución respetada y apoyada por la comunidad y, una institución reconocida internacionalmente como una de las mejores policías del Continente. Sin estos principios y valores no seríamos nada, o tal vez, a lo sumo, seríamos un grupo de mujeres y hombres armados, desprovistos de alma y de inspiración, o lo que es peor aún, podríamos terminar siendo cualquier cosa.

Tener una visión clara y un compromiso decidido con la sociedad, actuar apegado a Derecho, con moral, con ética y decencia, es lo que debe definir hoy, ser policía en Nicaragua. Y estos principios nos llevan, ineludiblemente, a vivir una vocación, un compromiso sólido, una deter-minación, una pasión: servir.

Honor, Seguridad y Servicio no es solamente el lema que llevamos marcado en las mangas de nuestras camisas. El Honor, la Seguridad y el Servicio, es la norma que rige nuestro pensamiento y nuestra conducta; servir a la comunidad, servir a todos los y las nicaragüenses por igual, independientemente del estrato social al que pertenezcan o de cuáles son sus militancias políticas, sus credos religiosos o sus afinidades ideológicas.

Apoyar, proteger y defender a todos y todas, como lo hicieron los y las que entregaron sus vidas en el cumplimiento del deber, sin fijarnos si es rico o si es pobre, si es católico, evangélico o ateo; o si pertenece a tal o cual Partido Político. La Policía Nacional, compañeras y compañeros, está al servicio de todos los y las nicaragüenses.

Porque tenemos la determinación de servir es que lo hacemos con éxito, a pesar de las limitaciones materiales; trabajamos para servir y aunque tengamos que hacerlo con las uñas, le estamos cumpliendo al pueblo de Nicaragua. Porque esta policía tiene sembrado valores en el alma, es que colocamos al Ser Humano y a la familia como centro de nuestras actuaciones, defendiendo y protegiendo sus derechos, procurando garantizar su seguridad.

Porque tenemos valores sembrados en el alma, es que en nuestras actuaciones respetamos y promovemos los Derechos Humanos; porque la persona humana y la familia nicaragüense es nuestra prioridad, es que combatimos con firmeza la acción destructiva del narcotráfico, la violencia atroz del crimen organizado trans-nacional y los efectos nocivos de la delincuencia común.

Por tener los valores que nos hacen ser como somos, es que comprendemos que la pobreza, la marginalidad y la exclusión social son caldo de cultivo del delito, y por ello ejercemos labores que van más allá del ámbito del trabajo policial tradicional, que, sin temor alguno me atrevo a llamarlas “acciones de una apostolado social,” como son las que hacemos con los jóvenes en riesgo, con los pandilleros desmovilizados, con las mujeres violentadas, impulsando acciones preventivas y de reinserción social, en los barrios y municipios más pobres de nuestro país.

Con esta convicción es que ustedes, compañeros y compañeras graduandos, inician hoy su carrera policial. Su período de inducción lo hicieron en circunstancias que constituyeron para la Policía Nacional, una prueba de fuego… las difíciles y complejas situaciones que como policía tuvimos que enfrentar en el período post electoral.

Ustedes, compañeros y compañeras graduandos, junto con las y los policías profesionales e incluso, estudiantes de segundo y tercer año de la Academia, vivieron días duros, que nos exigieron una dosis enorme de temple, de serenidad y sobre todo de responsabilidad, para evitar una escalada mayor de la violencia y un baño de sangre en Nicaragua.

Varios sectores de la nación tuvieron expectativas diferentes a lo que fue nuestro actuar en esa ocasión, y consideraron que debimos haber hecho más como institución, para garantizar los derechos y garantías constitucionales de todos. Sin embargo, la Policía Nacional, con total conocimiento de lo que estaba ocurriendo, con plena conciencia de los riesgos y peligros implícitos al desarrollo de los acontecimientos, y conscientes al mismo tiempo, que una acción violenta de nuestra parte, lejos de controlar la situación la hubiese agravado, optamos por priorizar la defensa de la vida, acorde con la naturaleza y la vocación de esta Policía.

Soy firmemente convencida, de que los conflictos políticos en Nicaragua, no pueden ni deben resolverse a través de la fuerza policial; nuestro papel no es atizar los problemas sino apaciguarlos. Esa es nuestra contribución como policías, a la Paz y la convivencia armónica de los y las nicaragüenses.

Y si su proceso de inducción, compañeros y compañeras oficiales graduandos, lo hicieron en estas difíciles circunstancias, permítanme en su Acto de Graduación, hacerle un público recono-cimiento a nuestras Tropas Especiales, quienes con su actitud, en estas últimas semanas, son quienes les dieron a ustedes la lección magistral de su Licenciatura en Ciencias Policiales.

Ese puñado de hombres y mujeres que conforman la Dirección de Operaciones Especiales, y digo ellos, porque los detectives tenían que continuar investigando delitos; los receptores de denun-cias, atendiendo a la población en las Dele-gaciones Policiales; los reguladores de tránsito ordenando el tráfico vehicular, los de servicios policiales sacando licencias, otorgando placas.

Las Comisarías de la Mujer atendiendo a las víctimas; los de Drogas, haciendo su trabajo propio, incautando en esos días más de 2 mil kilos de cocaína, 16 kilos de heroína y 2 millones de dólares, porque el trabajo ordinario de la policía no para un solo día, ¡no para un sólo día del año!

Entonces, recayó sobre estos hombres y mujeres de la Dirección de Operaciones Especiales, repre-sentados esta noche por los 2 destacamentos que flanquean a los graduandos, el mayor peso del trabajo en las calles. Proteger los objetivos electorales, las casas de campaña, los medios de comunicación, los centros comerciales, las viviendas de dirigentes políticos, las calles, las marchas.

Moviéndose de un departamento a otro, siempre los mismos, y como dijo el poeta: “los vio la luz del día, los vio la tarde pálida, los vio la noche fría y siempre el tronco de árbol, a cuesta del titán.” Los vi insultados y siempre se man-tuvieron de pie; los vi maltratados y siempre se mantuvieron de pie; los vi pálidos y exhaustos por los días y las noches enteras sin dormir, pero ¡nunca flaquearon! No escuché de sus labios una sola palabra de queja o de reproche; ante cada nueva demanda de trabajo, la respuesta fue siempre la misma… “a sus órdenes, Jefa.”

Hermanos de las Tropas Especiales, la disposición de ustedes al trabajo, su disciplina estoica, su abnegación y sacrificio de esos días o más bien semanas, es, parafraseando al poeta… “algo formidable que ha visto nuestra raza, robusto tronco de árbol al hombro de un campeón, salvaje y aguerrido cuya fornida maza, blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón.”

Compañeros y compañeras graduandos, el ejemplo que han visto en los compañeros de las Tropas Especiales, tiene que ser para ustedes el mejor estímulo para iniciar con bríos su carrera policial. Una carrera ardua, difícil, que exigirá de ustedes y de sus familias, enormes cuotas de sacrificio, pero, una carrera sublime que los hará sacar en cada momento lo mejor de ustedes mismos.

A diferencias de los miles de jóvenes que finalizan sus estudios en esta época en Nicaragua, ustedes no tendrán vacaciones ni celebraciones, más bien participarán en los planes de seguridad de las celebraciones de los otros. Mañana mismo se integrarán al Plan María para brindarle protección y seguridad a nuestro pueblo en las festividades de La Purísima. Inmediatamente después, participarán en el Plan de Protección de la Cosecha Cafetalera y del Maní, traslapando el trabajo con el Plan Belén en los días de Navidad y en los planes de fin de año.

Sus Navidades, al igual que las de todos los y las policías, las pasarán patrullando las calles y los barrios de nuestras ciudades, para que nuestro pueblo pueda disfrutar con seguridad de las fiestas, y ¡su única recompensa será la satisfacción del deber cumplido!

Bienvenidos hermanos y hermanas policías, a esta gloriosa institución que atraviesa transversal-mente la vida de Nicaragua como pueblo, y las vicisitudes de Nicaragua como nación. Bienvenidas también sus familias a esta gran familia de la Policía Nacional.

Compañeros y compañeras graduandos, tengan fe en sus propósitos y perseveren en ellos con la confianza de hacerlos realidad. Todo éxito súmenlo al estímulo de sus esfuerzos; cualquier fracaso, anótenlo en el catálogo de sus experiencias, más nunca abandonen su tarea, ni la empobrezcan con el desaliento.

Le ruego a Dios que los bendiga y que puedan siempre, siempre, en todos los momentos de esta carrera policial que hoy inician, alzar sus frentes con orgullo, con honor y dignidad. Muchas felicidades.

Palabras de Daniel

Hermanos nicaragüenses, familias nicaragüenses, hermanos de la II Promoción, Inspectores de la gloriosa Policía Sandinista, ahora Policía Nacional. Son ya las 10 de la noche, yo hice todo el esfuerzo para estar aquí puntual, siempre me cuesta estar puntual; nos encontrábamos en San Pedro de Sula, en Honduras, en esa zona del Atlántico donde estaba lloviendo como suele llover aquí también en la Costa del Caribe. Esa es una zona poblada por nuestros hermanos miskitos, ahí hay también mayagnas y los garífonas, tienen una fuerza cultural muy grande en esa zona.

En San Pedro se llevó a cabo esta reunión de los Presidentes Centroamericanos, para abordar los grandes problemas de orden económico que amenazan a nuestros pueblos, a nuestras economías, y lo hacemos, lo hemos hecho con un espíritu lleno de esperanza; lo hacemos, lo hemos hecho con esa fortaleza que solamente Dios, solamente Cristo nos puede dar a los seres humanos.

Porque cuando hay situaciones dramáticas de cualquier índole, tragedias naturales, tragedias familiares, tragedias económicas como estas que hoy ha originado el capitalismo salvaje desde los Estados Unidos de Norteamérica y que tiene en una crisis profunda a ese país, una crisis económica, social, una crisis moral, hay dos actitudes… la del derrotista que sólo es quejarse y decir que los problemas son insalvables; y la del que tiene fortaleza de espíritu y dice, los problemas a lo largo de la Humanidad siempre se han superado, siempre se han salvado.

Esta reunión en la que me correspondió asumir la Presidencia Pro témpore del SICA, de manos del Presidente Manuel Zelaya, tiene que ver con estas instituciones, tienen que ver con la Policía, porque ya están los que empiezan a gritar que el país se va a hundir a causa del fracaso del capitalismo salvaje; y estamos los que tenemos la certeza, la seguridad de que el país va a salir adelante, va a tomar su propio rumbo.

Y en eso hemos coincidido los seis Presidentes que estamos integrados en el Sistema de Integración Centroamericana; los que estamos más integrados en el CA-4, donde la integración es mucho mayor, podríamos hablar de que ya damos pasos hacia la unidad y, los que estamos en el proceso de integración, como los hermanos panameños, con los cuales hoy aprovechamos para avanzar en los acuerdos comerciales entre Panamá y Nicaragua.

Una reunión llena de firmeza para enfrentar los problemas, para encontrarle respuesta a los problemas y, ahí está de por medio la suerte de las instituciones del Estado nicaragüense; está la suerte del pueblo trabajador, de los comerciantes, los empresarios pequeños, medianos, grandes; está la suerte de los transportistas, de todos los productores nicaragüenses, los campesinos, los agricultores, los ganaderos; está la suerte del presupuesto de la Policía Nacional.

Porque a pesar de la crisis, nosotros tenemos claramente establecido en el Presupuesto, que será aprobado cuando se reúnan 47 Diputados con espíritu patriótico, a aprobar primero las reformas y otras leyes que están pendientes y luego, en su momento, aprobar el Presupuesto. Ahí se incorpora el incremento salarial a los compañeros, hermanos y hermanas de la Policía Nacional, e igualmente, a los compañeros del Ejército.

No vamos a decir que porque está la crisis en Estados Unidos, le vamos a arrebatar el salario a los Policías; no vamos a gritar que porque está la crisis en Estados Unidos, y porque están subsidiando a los bancos que han quebrado a ese país, vamos a renunciar a las políticas de crédito para los productores… ¡no! Hoy, allí en San Pedro Sula, Honduras, tomamos decisiones, llegamos a acuerdos, e inmediatamente empezamos a hacer gestiones, ya están en marcha, para buscar recursos que a través del Banco Centroamericano de Integración, nos permitan contar con el financiamiento para las actividades productivas, para los programas sociales, salud, educación; con el financiamiento para las instituciones del Estado; para seguir combatiendo la pobreza, el hambre, el desempleo.

Vengo muy contento de esta reunión, y quedamos de reunirnos el día 5 de enero aquí en Managua, el próximo año 2009, si Dios quiere; reunirnos para asumir formalmente, oficialmente, nosotros la Presidencia del SICA, el Pueblo de Nicaragua asume la Presidencia del SICA; y para seguir hablando de estos temas.

Hablando para encontrar soluciones, no reunirnos para tomarnos una foto, no reunirnos para almorzar, charlar, platicar, o para llorar, no; no es momento de echarse a llorar, es momento para llenarse de esa fortaleza de espíritu que nos permita enfrentar la crisis y salir adelante. Tenemos la convicción que unidos los centro-americanos, lo vamos a lograr, ¡tenemos la convicción! Y como les decía, tomamos una serie de acuerdos que iremos dando a conocer en su momento. En primer lugar, la gestión de recursos… los centroamericanos, juntos, ges-tionando recursos.

Luego, el día 14 de diciembre estaremos en Caracas, en el ALBA y con Petrocaribe, casi 20 países de América Latina y El Caribe, reunidos, no para hablar del desastre, sino para hablar de la forma de enfrentar el desastre, para sacar adelante a nuestros pueblos, con un espíritu de solidaridad, socialista, con un espíritu cristiano, con ese principio que no me cansaré jamás de repetir, y del cual usted, Su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo es un ejemplo de práctica… “Amá a tu prójimo como a ti mismo.”

¡Cómo reinaría la Paz en nuestra Tierra! ¡Cómo reinaría la Paz en el mundo si todos los que nos decimos cristianos, practicáramos ese principio! Si entre las naciones más desarrolladas y los países en vías de desarrollo, se practicara ese principio, habría Paz en el mundo.

Pero estamos en esta lucha, en esta batalla llenos de mucha fortaleza espiritual, de mucha convicción, mucha seguridad, de que saldremos adelante, de que alcanzaremos nuevas victorias en este campo económico, financiero, que tiene impacto a la vez en el campo social, en el campo productivo, en el campo comercial. Tenemos la certeza de que vamos a salir adelante, ¡en Dios confiamos! Y en el pueblo confiamos, el pueblo nunca pierde la fe en Dios, el pueblo nunca se rinde.

Me siento a la vez honrado de estar entregándoles a ustedes, muchachos y muchachas, son jóvenes, que están entregando, poniendo a la disposición su vida misma para la seguridad del pueblo nicaragüense. Eso es un Policía, pone a la disposición la vida.

En las otras labores cotidianas, es cierto, siempre está el riesgo de un crimen, un asalto, para los ciudadanos que están en labores cotidianas, pero el Policía, se sabe de antemano que está expuesto a las balas de los asesinos, de los narcotraficantes, de los delincuentes. Y que se necesita un temple, una fortaleza muy grande, una moral y un espíritu muy grande, como para asumir el reto de ser Policía.

En nuestra patria, los nicaragüenses, demandamos de una Policía cada vez más fortalecida, más preparada, más culta, dominando todo lo que la ciencia puede disponer en este momento para las actividades de la Policía en todos los campos; y en ese aspecto, no vamos a ahorrar esfuerzos en buscar recursos para ir llenando esas demandas de la Policía Nacional y que tengamos una Policía cada vez con mayor conocimiento, con mayores medios a su disposición, para guardar el orden; proteger a la ciudadanía… ese es el papel de la Policía, proteger a los ciudadanos, a las familias, sin diferencias de ningún tipo.

La Policía no está haciendo diferencias a la hora de proteger a las familias, y seguimos siendo el país con el más bajo índice de crímenes, de delitos en la región, gracias a Dios, que logra darle fortaleza a esta Policía para que mantenga ese lugar que le permite a muchos ciudadanos centroamericanos, que no se sienten seguros de pasear solos en su país, venir a pasear solos aquí, en Nicaragua.

Ciudadanos de otras regiones que, a pesar de todo lo que se dice en los medios de comunicación nacionales e internacionales sobre Nicaragua, porque cuando viene aquí un visitante de Estados Unidos, de Europa o América del Sur, se queda sorprendido y dice: “la imagen que yo tenía de Nicaragua, por lo que dicen los medios de comunicación, ¡era terrible!”

Y se quedan sorprendidos por el grado de seguridad que encuentran, por la acogida que encuentran en las familias nicaragüenses, en todos y cada uno de los nicaragüenses con los cuales van conversando, entablando relaciones de todo tipo… ¡esa es Nicaragua! Nicaragua es, para orgullo de los nicaragüenses, para orgullo de la Policía Nacional, sigue siendo el país más seguro de Centroamérica ¡y a mucha honra!

Y, gracias a esos hermanos que están aquí, a los cuales les rendimos homenaje año con año; a esos héroes que han entregado su vida, porque no son palabras, sino que en la práctica, los Policías han entregado su vida. Y la han entregado enfrentando al narcotráfico, enfrentando a secuestradores, enfrentando a la delincuencia.

Pero también en otros momentos, en adminis-traciones anteriores, en gobiernos anteriores, a la Policía la utilizaron para reprimir al pueblo; la utilizaron para reprimir a los trabajadores, a los estudiantes, y no nos podemos olvidar ¡no podemos olvidar! Sobre todo en momentos como estos que bien los estaba describiendo la compañera Primera Comisionada Aminta, no podemos olvidarnos aquellos momentos terribles cuando, incluso, los enfrentamientos entre la Policía y los que protestaban, era con armas de fuego, con fusiles, de un lado y de otro lado, en las calles de Managua, y en diferentes municipios y departa-mentos de nuestro país.

Cuando en las comunidades en el interior de nuestro país se presentaban muertes todos los días, y donde la Comisión Nacional de Recon-ciliación y Paz y las Comisiones que se fueron formando, con Su Eminencia el Cardenal Miguel Obando al frente, fue determinante para irle poniendo fin a ese tipo de enfrentamientos. Y cayeron hermanos Policías, muertos, en esos enfrentamientos con luchadores sociales, y cayeron luchadores sociales en esos enfrenta-mientos contra los hermanos Policías.

Todavía recuerdo un enfrentamiento en la lucha por el 6%. Los muchachos se habían tomado las oficinas del Banco Central, entre ellos estaba un hijo mío, Juan Carlos, que estaba en la Universidad y andaba acompañando la protesta. Estaban pacíficamente los muchachos, no andaban armados, pero llegó la orden ¿de quién? del Presidente de turno, de limpiar ¡a como diera lugar! el sitio, de los muchachos y muchachas que se encontraban allí protestando y reclamando pacíficamente.

Cuando llegó la orden, la Policía está subordinada, el Jefe, la Jefa de la Policía está subordinada al Presidente y, en ese momento, al Jefe de la Policía no le quedó más camino que acatar la orden del Presidente. ¿Y qué resultó de ese acatamiento de orden? La muerte de un muchacho, de un estudiante, Roberto González… ¡ahí, muerto! por un balinazo. Porque los balinazos famosos matan, y por otro lado, Policías golpeados, fracturados, heridos por los morteros, cuando se daban enfrentamientos con morteros.

Por esa razón, el 10 de enero del año pasado, cuando asumí la Presidencia de este país, el Pueblo Presidente, lo dije con toda claridad: la Policía no va a reprimir al pueblo, no va a reprimir estudiantes, no va a reprimir maestros, la Policía no va a reprimir trabajadores, ¡no va a reprimir a los que lleven la protesta social o política! La Policía está para reprimir la delincuencia, el narcotráfico.

La Policía ha pasado una prueba de fuego en este período electoral y post electoral ¡ha pasado una prueba de fuego! Porque gracias a Dios, podemos decir con todo orgullo, que a pesar de que los enfrentamientos se tornaron violentos en las calles, la Policía supo hacer presencia, administrar su presencia, su autoridad, sin tener que recurrir a los garrotazos, ni balinazos, muchos menos a los balazos. Por eso, podemos decir que no hubo un solo muerto.

Muertos hubo durante el primer gobierno, después del 90… allí hubo muertos ¡a balazos! Policías y luchadores sociales; muertos hubo en los otros gobiernos, estaba recordando en estos momentos. En este Gobierno, no ha habido muertos, ¡no ha habido un solo muerto! y las protestas han sido bastante fuertes, pero la participación de la Policía, en lugar de llegar a incendiar más el fuego, lo que hizo fue apagar el fuego.

La Policía fue determinante en estos momentos difíciles que vivimos, para apagar el fuego sin que se perdiera una sola vida, ni de los que protestaban, ni de los Policías; algunos heridos, golpeados… y es la fecha y no hay un solo detenido, no hay un solo preso político en nuestro país ¡ni habrá un solo detenido, ni preso político en nuestro país! como no habrá tampoco Policía reprimiendo al pueblo, a los traba-jadores, reprimiendo a los que deseen protestar.

Simplemente, la Policía seguirá actuando en la forma que lo ha venido haciendo. No voy a abundar en esto porque ya Aminta explicó con bastante detalle, cómo la Policía hizo un esfuerzo extraordinario, para evitar un baño de sangre, porque hubiese sido un baño de sangre. Y estaban los que gritaban a que la Policía reprimiera y estaban apostando al baño de sangre, la gente que siempre piensa de esa manera, que promueve la confrontación.

Por otro lado, yo insistiendo en que estas manifestaciones… está bien que cada quien haga su manifestación, pero la Policía, buscando cómo evitar que se produzcan choques, que haya violencia, buscando cómo evitar sobre todo que haya muertos. Y esto se ha logrado y merece realmente, un reconocimiento del Estado nica-ragüense, del pueblo de Nicaragua para la Policía Nacional, que supo enfrentar momentos difíciles y resguardar la paz y la tranquilidad para todos los nicaragüenses.

Bienvenidos compañeros, compañeras, Inspectores, Inspectoras, son representantes de diferentes zonas de nuestro país. De Bilwi, es decir, de la Región Autónoma Atlántico Norte; de Bluefields, o sea, Región Autónoma Atlántico Sur; de San Juan de Río Coco, esa linda zona cafetalera del norte de nuestro país; de Nueva Guinea, esa zona productora de alimentos básicos, granos básicos, también zona ganadera; de La Batea…

Les preguntaba aquí a los que iban pasando de dónde eran, de qué lugares; fíjense de cuántos lugares de nuestro país; de Managua, lógicamente; de León, uno del bravo barrio de Subtiava, Policía. Es decir, son representativos de lugares lejanos y vienen de familias humildes, esforzadas, trabajadoras. Algunos, que les preguntaba, son el hijo mayor y les toca la carga de aportar a la familia, a la madre, a los hermanos, apoyarlos; otros están en medio, otro es el menor o la menor, pero vienen a fortalecer el núcleo familiar con esta preparación que han adquirido.

Vienen a fortalecer la seguridad pública, y vienen a fortalecer también el núcleo familiar; y la familia ha sido determinante para que ustedes hayan culminado esta carrera; ustedes, sus profesores, los mandos de la Policía, la familia, para todos ustedes ¡felicidades, queridos muchachos, queridas muchachas! Les deseamos la mejor de la suerte en sus funciones, en sus labores.

Recuerdo cuando era muchacho y andaba corriéndome de la Policía, en la época de Somoza, los policías eran maltratados, eran vistos a menos, no se les dignificaba, no se les daba preparación, cultura, educación, sino que se les enseñaba nada más a reprimir, a garrotear, a insultar. Y era gente humilde que venía del pueblo.

En esa época, un poeta, ahora que Aminta mencionaba el poema de nuestro gran Rubén Darío, recordaba entonces que un poeta, Manolo Cuadra, escribió sobre el policía y decía: “yo soy triste como un policía, de esos que están allí por las esquinas, con un silbato…” Porque estaba hablando del policía de tránsito, que en aquella época andaban con un silbato. Ahora no podemos hablar de que “somos tristes como un policía.” Si Manolo Cuadra viviera y escribiera ahora, ya no diría eso, sino que diría: “yo estoy lleno de esperanza, de convicciones, de firmeza, como un policía; estoy lleno de alegría, como un policía…” eso diría Manolo.

Y efectivamente, a ustedes les toca, como dice el poema que estaba recordándonos Aminta, de nuestro gran Rubén… Caupolicán; que Rubén se lo dedicó a esa gloria de nuestros antepasados indígenas, araucano, chileno, Caupolicán. Y decía Darío de Caupolicán, lo que nos recordaba ahora Aminta, que es un reflejo del peso que cae sobre la Policía.

Claro que habría que actualizarlo porque en Caupolicán Darío dice: “Es algo formidable que vio la vieja raza, robusto tronco de árbol a hombros de un campeón…” Tendríamos que decir: “Es algo formidable que estamos viendo ahora, robusto tronco de árbol a hombros de un campeón, salvaje y aguerrido, cuya fornida maza, blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón. Por casco sus cabellos…” Un policía, por casco sus cabellos… no sólo las tropas, el policía en general, su cabello es el casco, la gorra.

“Por casco sus cabellos, su pecho por coraza, pudiera tal guerrero de Arauco en la región, lancero de los bosques, Nemrod que todo caza, desjarretar un toro, o estrangular un león.” Es decir, combatir contra el narcotráfico, contra la delincuencia, desjarretarlo, estrangularlo. Esa es la Policía Nacional, esa es la Policía ¡orgullo de los nicaragüenses, orgullo de la nación!

Y nosotros, realmente, cada vez que hablamos en eventos internacionales y hacemos referencia a la Policía, nos sentimos verdaderamente honrados de poder decir: tenemos una Policía digna, valiente, es la policía más joven de América Latina y El Caribe.

Posiblemente es la Policía más joven del mundo, nació en el año 1979, y es una de las Policías más eficientes del mundo. ¡Que viva la Policía Nacional!