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Tsipras repite, pero bajo supervisión de los acreedores

Lo que parece ser un nuevo voto de confianza del electorado, puede tornarse una pesadilla para el nuevo primer ministro si le fallan los cálculos

Alexis Tsipras
Primer ministro griego, Alexis Tsipras | El Mundo

Mauricio García |

Ocho meses después de su primer intento, el 27 de enero de este año, Alexis Tsipras volvió a tomar las riendas del gobierno de Atenas, igualmente de manos con los nacionalistas de Anel, con el compromiso de aplicar la Constitución y las leyes, y de trabajar siempre en interés del pueblo griego.

Pero este retorno a la gobernabilidad se realiza a costa de un aspecto que pudiera ser importante en el futuro: la abstención a las urnas en cerca de 11 puntos porcentuales, lo que significa que el 45 por ciento de los votantes se desentendieron del proceso electoral, frente al 34 por ciento de las elecciones legislativas anteriores, a pesar de que el voto en Grecia es “obligatorio”.

Varias son las prioridades del reestrenado primer ministro de 41 años de edad: la primera, afirmó, será restablecer la estabilidad económica y el funcionamiento de los bancos, empezar a renegociar la deuda (312 mil 700 millones de euros) y avanzar en las reformas ‘importantes’ que quedan por delante, como las leyes (de su cosecha) relacionadas con la lucha contra la corrupción.

De recordarle la impostergabilidad de implementar el paquete de reformas (ajustes y restricciones) en los términos pactados se encargaron el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y el del Parlamento Europeo, Martin Schulz, en sus respectivas felicitaciones a Tsipras por la victoria electoral de Syriza.

El más reciente de esos “paquetes de ayuda” por un monto de 86 mil millones de euros en tres años, es ‘vinculante’, en los términos negociados y suscritos entonces entre las instituciones implicadas en el rescate (FMI, Banco Europeo , el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera y la Unión Europea) y el anterior gobierno de Tsipras.

Otras tareas están referidas al reordenamiento de las filas del partido Syriza tras la secesión de los inconformes con el acatamiento de las imposiciones europeas y que formaron tienda aparte (Unidad Popular, que no logró acceso al Parlamento), y encontrar el equilibrio para gobernar con los duros términos exigidos por los acreedores.

De igual forma, evitar un aislamiento de Syriza en Europa, como buscan los gobiernos conservadores de la región, sin demasiado disimulo.

No menos importante para Tsipras es la cuestión de los emigrantes de Asia, Africa y el Oriente Medio que tocan a las puertas griegas en tránsito hacia tierras más prósperas europeas, en busca de alivio para sus problemas de supervivencia.

Al respecto declaró que otras de las tareas de su gobierno será la política migratoria, ya que “la Unión Europea no adoptó medidas para proteger a los países de acogida de una oleada incontrolable, y en la que todos los Estados miembros deben compartir la responsabilidad y mostrar solidaridad”. Cerca de 400 mil emigrantes han arribado a costas griegas en las últimas semanas.

El recién juramentado Primer Ministro griego tomará parte el miércoles 23 en la reunión del Consejo Europeo que abordará la crisis de los refugiados, no sin antes asumir oficialmente el cargo y anunciar la composición de su gabinete de coalición. El domingo debe participar en la Cumbre de Desarrollo Sostenible, en Nueva York, donde se reunirá con el presidente Barak Obama.

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