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Brasil decide este domingo entre pasado y futuro

Dilma Rousseff busca continuar el proceso de transformaciones socioeconómicas que han puesto en alto al gigante sudamericano durante la última década. Enfrenta al conservador Aecio Neves, quien añora retornar al pasado dominado por la derecha oligárquica

Dilma Rousseff y Aécio Neves
Dilma Rousseff y Aécio Neves |

Redacción Central |

Dos candidatos con modelos de gobierno diametralmente opuestos disputarán este domingo la Presidencia de Brasil en la segunda vuelta de las elecciones generales, a las que están convocados 141 millones de ciudadanos.

Dilma Rousseff, la primera mujer que llegó al Palacio de Planalto al frente del país en 2010, representa al Partido de los Trabajadores (PT) y busca su reelección frente a Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El programa de la actual mandataria propone continuar con el procese de transformaciones socioeconómicas iniciado hace 12 años, y que sacó de la pobreza a 36 millones de brasileños.

Además de garantizar empleo y la valorización del salario mínimo, en los planes de Rousseff se encuentra lograr sistemas educativos y de salud con mayor calidad, reforzar la seguridad ciudadana y ampliar el alcance de los programas sociales.

Para la jefa de Estado las elecciones de este domingo no solo enfrenta a dos rivales políticos, sino dos proyectos opuestos: el del PT que garantiza avances sociales y desarrollo, mientras el PSDB significa retornar al pasado de desempleo y bajos salarios.

Cuatro años de trabajo apuntalan la candidatura de Rousseff, donde ha creado nuevas fuentes de trabajo, elevó el salario mínimo y propició la construcción de millones de viviendas para personas de ingresos bajos.

Su imagen se ha visto afectada por denuncias de corrupción no confirmadas, que pretenden relacionarla con la empresa Petrobras, junto a líderes de su partido y aliados del gobierno.

Esa ha sido la mano oscura de su rival en la campaña política. Mientras, sin un proyecto definido, Neves busca traer de vuelta a la oligarquía conservadora brasileña de vuelta al poder.

Ha dicho el candidato que planea eliminar la mitad de los 39 ministerios, ampliar la participación del sector privado y transformar el Mercado Común del Sur en una zona de libre comercio.

Neves busca un giro a la derecha en esta nación con la apertura de la economía, inversiones extranjeras de transnacionales, así como la aproximación a Estados Unidos y países de Europa. Olvida, a conveniencia, que los propios norteamericanos admitieron haber espiado personalmente las conversaciones telefónicas de Rousseff.

En su opinión, la política exterior de Brasil deberá subordinarse a los intereses comerciales y la integración del país a las cadenas productivas globales.

De forma camaleónica, Neves prometió continuar con los programas sociales impulsados por Rosusseff, algo que contradice la política de libre mercado en temas económicos. Ni siquiera ha podido explicar las medidas a tomar para lograr esa “promesa”.

En su contra, el candidato ha sido acusado de nepotismo y desvío de recursos, y utilizar fondos para construir obras públicas y favorecer a su familia en Minas Gerais, donde fue gobernador.

En tanto, un nuevo sondeo divulgado este sábado muestra un empate técnico entre los candidatos presidenciales, a pocas horas de los comicios.

La encuesta de la empresa MDA sostiene que Neves acapara un 50,3 por ciento en la intención del voto, seguido de Rousseff, con un 49,7 por ciento.

Otros dos sondeos divulgados esta semana por Ibope y Datafolha daban una ventaja de ocho puntos porcentuales a Rousseff sobre su adversario. Este domingo veremos qué tan acertados fueron estos estudios.

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