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Millones de dólares para una guerra desde el aire

Pese a la elevada cantidad de dinero erogada para frenar al EI desde el aire, la ofensiva del grupo terrorista refleja la ineficacia de la estrategia bélica de Washington y sus aliados

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Guerra desde el aire contra el Estado Islamico | Cubadebate

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Desde el pasado 8 de agosto el gobierno de Estados Unidos gastó más de 424 millones de dólares en los ataques aéreos contra el grupo radical Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, en una estrategia que varios politólogos consideran marginal.

La cifra la ofrece el Pentágono en un reporte, el cual revela que los gastos diarios de esas operaciones ascienden a 7,6 millones de dólares, mientras la organización no partidista Centro para la Evaluación Estratégica y Presupuestaria vaticinó que el costo de esa guerra contra los yihadistas podría llegar a 22 mil millones de dólares anuales.

Esa estimación considera un posible incremento de tropas terrestres en dicho escenario, en momentos que Estados Unidos mantiene en territorio iraquí alrededor de mil 600 efectivos militares.

Sin embargo, pese a la elevada cantidad de dinero erogada para frenar al EI desde el aire, la ofensiva del grupo terrorista contra la ciudad siria de Ain al Arab (Kobane para los kurdos) refleja la ineficacia de la estrategia bélica de Washington y sus aliados.

Al respecto, el ex primer ministro de Canadá Jean Chrétien expresó su oposición a esos ataques aéreos, al considerar el despliegue de aviones de combate una respuesta marginal a la crisis provocada por el EI.

Para Chrétien, el legado del colonialismo en Medio Oriente ha sido exacerbado por las continuas ofensivas militares de Occidente y ahora el crecimiento del EI es en parte consecuencia de esas guerras.

Por otra parte, el politólogo estadounidense Gordon Adams advirtió recientemente que al parecer los políticos de su país siguen sin aprender las lecciones de la historia y lanzan a Estados Unidos a nuevas guerras que no podrán ganar.

En opinión de Gordon, profesor del Foreign Policy, resulta censurable que Washington permita que determinados factores internos afecten la toma de decisiones en la política internacional sin evaluar de manera imparcial las consecuencias de los conflictos.
“¿Cuándo entenderemos que metiéndonos en los asuntos de otros, en sus propios países y regiones, no es una estrategia beneficiosa, ni para nuestra propia seguridad?”, se preguntó en un reciente artículo.

Gordon sostiene que la solución de los problemas de Medio Oriente no se encuentra en poder de Estados Unidos.

La política ha fallado. Ahora estamos viviendo con la consecuencia imprevista de la guerra: la inestabilidad regional generalizada y el conflicto, aseveró.

A su vez, el experto advierte que ahora el Partido Republicano de su país pretende ganar en noviembre próximo una mayoría en el Senado, haciendo campaña con el signo del miedo al EI.

Ello, agrega, no pasa inadvertido para la Casa Blanca, que considera debe actuar para no perder el Senado –controlado por los demócratas- e incluso hasta la Presidencia en dos años.

Ajustar cuentas con el EI, entre cuyos miembros se hallan numerosos estadounidenses, británicos y de otras nacionalidades occidentales, es un asunto que para los propios estrategas militares resulta quimérico.

Entretanto, la provincia iraquí de Al Anbar se mantiene prácticamente bajo control del EI y sus avanzadas se encuentran a apenas 10 kilómetros de Bagdad.

Igualmente, los radicales controlan alrededor de 50 mil kilómetros de territorio a ambos lados de la frontera entre Siria e Irak, incluidas Mosul, la segunda ciudad iraquí en importancia, y Raqqa, cabecera de la provincia oriental siria de igual nombre y devenida capital del autodenominado Califato del EI.

De ahí que observadores, expertos, analistas, políticos y estrategas militares se muestren escépticos sobre el resultado de los bombardeos.

Lo concreto es que los más de 260 bombardeos contra el EI en Irak y los más de 280 contra esa agrupación en territorio sirio, sin la anuencia de las autoridades de Damasco, no han logrado frenar el accionar de los radicales.

Mucho dinero, eso sí, pero resultados nulos, al menos los que se pretenden públicamente.

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