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Timoshenko insiste en las negociaciones de paz

Comandante de las FARC pide dejar la retórica y hablar en serio de la construcción de la nueva Colombia

Paz en Colombia
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Redacción Central |

El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timoleón Jiménez (Timoshenko), aseguró que pese a la retórica de la clase gobernante la organización guerrillera apuesta por el proceso de paz para construir una nueva nación.

En un artículo difundido por el mando central de la agrupación rebelde, Timoshenko se refirió al discurso del  Presidente Juan Manuel Santos durante la toma de posesión para su segundo mandato.

La gran prensa se corresponde en realidad con poderosos consorcios de capital dedicados a la labor específica de difundir su propia manera de pensar en el resto de la sociedad y así sucede en el campo internacional, expresó.

El líder rebelde condenó que el pueblo palestino perseguido y violentado durante setenta años resulte el verdadero agresor, carezca de derecho a la defensa y no tenga otra alternativa que someterse al exterminio decretado por el capital sionista. Se consideran malhechores a Cuba y Venezuela, mientras se aplaude por justo a Estados Unidos, continuó.

Y así sucede también en el escenario nacional. Las guerrillas son las responsables de haber iniciado la larga confrontación, y son las verdaderas y únicas responsables de todos los horrores sucedidos en el curso de ella. 
Mientras tanto se santifican los monstruos civiles y militares, que, por gozar de enormes peculios, tienen asegurada su respetabilidad.

Timoshenko señaló que a nadie se le ocurre que George W. Bush deba responder por el más del millón de civiles muertos en Irak como consecuencia de la invasión en aras del interés de las grandes petroleras, como es inconcebible que Álvaro Uribe responda por sus crímenes masivos en interés del latifundio mafioso y las trasnacionales.

La ideología dominante, alimentada diariamente por los grandes medios de la información o de la manipulación, exige en cambio que los de abajo, los rebeldes, los que se oponen a la invasión y el despojo de su patria por Israel, los que combatieron a los gringos en Irak, o los guerrilleros que enfrentan la máquina del horror en Colombia, sean condenados sin piedad.

Nosotros –agregó- no llegamos a una mesa de diálogos porque estuviéramos vencidos o desencantados, sino porque siempre hemos creído en las vías civilizadas, porque creemos que pese a todo es posible alcanzar, con el apoyo de las grandes mayorías colombianas, acuerdos dignos que se funden, por una razón elemental, en la proscripción bilateral de la violencia.

No nos sorprende el manto de silencio con el que la gran prensa ha tratado los distintos foros sobre víctimas celebrados hasta la fecha, en los cuales sale a relucir la verdad. Los verdaderos autores y responsables por los horrores de este largo conflicto son ellos.

Si decidieron ensayar la vía de los diálogos fue con el propósito de obtener en la Mesa de Conversaciones la victoria que les ha sido negada durante medio siglo en los campos de batalla. Para los sectores dominantes en nuestro país la salida política tiene sentido solo si garantiza su reinado absoluto por mil años más, solo si condena al infierno a los alzados.

El comandante de las FARC consideró que eso en realidad es lo que se oculta tras la nueva andanada retórica y mediática. Sus amanuenses en la gran prensa chillan porque el Estado reconoció las víctimas y expidió una ley para repararlas, porque ha pedido perdón un par de veces. Como si eso bastara para cambiar las cosas, dejando intacta la máquina del crimen.

“Achacarnos a nosotros todos los males es el tema de moda. Siempre lo ha sido. Pervertir cuanto decimos, manipularlo, demonizarlo. Nuestra mejor disposición, que existe sin dudas, de explicar cuanto sea necesario y asumir las correspondientes consecuencias, sabemos que se enfrenta a la bajeza y la perfidia de quienes aspiran con desespero a triturarnos”, dijo.

Pero estamos convencidos de salir adelante, seguros de que tras un acuerdo de paz Colombia no seguirá siendo la misma. En eso precisamente nos diferenciamos de nuestros adversarios, ellos solo aspiran a sacarnos del medio para no cambiar nada, para que todo siga igual. Gruñen y amenazan en cuanto se les complica, pero ni modo, somos distintos a ellos, concluyó el artículo de Timoshenko.

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