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ACNUR: colapsó capacidad para atender a menores migrantes

Nicaragua es uno de los pocos países de la zona que cumple sus responsabilidades con los niños, reconoció esa organización

Niños migrantes
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Redacción Central |

Las capacidades de Estados Unidos, México y Centroamérica para atender el creciente éxodo de niños y adolescentes migrantes han colapsado, advirtió Fernando Protti, representante de la oficina regional de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

De acuerdo con Protti, los sistemas de estos países no estaban preparados para responder a la oleada de niños centroamericanos que están emigrando clandestinamente hacia Estados Unidos.

El Alto Comisionado de Naciones Unida para los Refugiados (ACNUR) confirmó que los niños que salen de Centroamérica hacia Estados Unidos lo hacen por “la violencia, la persecución a manos de grupos criminales, transnacionales organizadas y poderosas bandas locales” que existen en sus países.

“Es como cuando usted tiene una capacidad en un drenaje, pero cuando cae más agua de la cuenta, el drenaje se atasca y no toda el agua pasa”, explicó Protti en una entrevista desde su oficina en Panamá el pasado viernes.

Protti recordó que en el reporte “Niños en Fuga”, presentado en marzo por ACNUR, se detectó que el 58% de los 404 niños migrantes entrevistados tenían “necesidades potenciales de protección internacional”, que podría otorgarse en diferentes figuras como el refugio, visas humanitarias o protección complementaria.

En su mayoría, los menores provienen del llamado triángulo norte que está compuesto por Honduras, Guatemala y El Salvador. La migración de niños no es un hecho reciente, sin embargo, en los últimos meses las cifras han aumentado hasta llegar a niveles alarmantes.

Los jóvenes corren muchos riesgos al aventurarse a esta travesía, exponiéndose a violencia, explotación e incluso la muerte. No obstante, muchos padres prefieren los riegos del viaje migratorio en lugar de los peligros que amenazan a los niños en sus propias comunidades.

Al miedo a la violencia de pandillas y la pobreza en Centroamérica se le suma el desconocimiento de las leyes de Estados Unidos que crea la falsa impresión a muchos de que una vez en su destino los niños que viajan solos no serán deportados. El ideal del sueño americano sigue vigente en Centroamérica, donde muchos niños se crían pensando que para tener un futuro prometedor deben migrar.

Recientemente, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),  puso como ejemplo a Nicaragua, que  no registra migración de menores a los Estados Unidos debido a que el gobierno cumple con  sus responsabilidades.

“No se van de Nicaragua por la paz que hay y por las oportunidades que se les da a los niños, y al trabajo del gobierno que asume sus responsabilidades” aseguró Protti, quien señaló que a diferencia de los niños de Guatemala y El Salvador, en Nicaragua los menores tienen oportunidades superiores en varios aspectos, lo que se fortalece con la garantía de seguridad que existe en el país.

Los presidentes de Estados Unidos, Guatemala, El Salvador y Honduras se reunieron el viernes en la Casa Blanca, en Washington, para analizar este fenómeno que ha generado una emergencia humanitaria en la frontera sur estadounidense, donde han sido interceptados más de 57 mil niños migrantes sin compañía de adultos desde octubre y se calcula que en esa tendencia pueden estar cerca de 100 mil infantes durante el año.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró que su país y los países centroamericanos tienen una responsabilidad compartida en la crisis migratoria y aseguró que su gobierno está dedicando más esfuerzos para abordar la llegada masiva de los menores a la frontera de su nación. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, no asistió a la reunión aunque si sostuvo una conversación telefónica con Obama para tratar el tema.

El propio presidente norteamericano está en la puja por la solicitud al Congreso de un paquete de tres mil 700 millones de dólares para atender la crisis, pero las otras naciones carecen de los recursos para frenar el desplazamiento de los niños.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, recibió a puerta cerrada a los mandatarios centroamericanos, encuentro en el que se ha filtrado se acordó reforzar los programas educativos, de protección de la juventud en riesgo, desarrollo productivo y generación de empleo ante la crisis migratoria en estos países.

Las voces que llaman a proteger a estos menores, que en su paso por México afrontan la amenaza del crimen organizado y en Estados Unidos la de deportación, se han multiplicado en las últimas semanas, incluida la del Papa Francisco.

ACNUR recomienda a los gobiernos involucrados que se abstengan de restringir la libertad de los menores migrantes y que ajusten las medidas para resguardarlos.

Mientras tanto, el aluvión de niños centroamericanos que intentan entrar a Estados Unidos amenaza con superar la capacidad de los ya repletos tribunales de inmigración, y las medidas de Obama para aliviar la crisis podrían empeorar las cosas para algunos, dijeron responsables estadounidenses y abogados de inmigración.

Las cortes de inmigración tienen un atraso de 375,373 casos, casi 50,000 más de lo que enfrentaban dos años atrás.

“Estamos llegando a un punto de implosión, si no lo hemos alcanzado ya”, dijo la jueza Dana Leigh Marks, de San Francisco.

Marks, una de los 243 jueces que presiden 59 tribunales de inmigración en EE. UU., está programando audiencias hasta para 2018.

Ahora lleva habitualmente de tres a cinco años que un caso salga del sistema, dijeron jueces y abogados, como se apreció la pasada semana en un repleto tribunal de inmigración en Arlington, Virginia,  donde un juez programaba audiencias de asilo para menores hasta febrero de 2017.

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