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Quieren declarar parques nacionales a zonas de la Luna donde aterrizaron las naves Apolo

Dos congresistas estadounidenses piensan tramitar un proyecto legislativo

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Redacción Central |

Hace 45 años, el 20 de julio de 1969, un ser humano pisó por primera vez la Luna y ahora se tramita en Estados Unidos un proyecto de ley que, aunque parezca increíble, pretende declarar como parques nacionales a todos los lugares en los que aterrizaron las naves Apolo entre 1969 y 1972.

“El programa lunar Apolo fue uno de los grandes logros de la historia estadounidense”, afirma el proyecto de ley, presentado en la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos en julio del año pasado por la representante demócrata Donna Edwars, a la que se sumó la también demócrata Eddie Bernice Johnson.

“Por la información que me llega desde el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología, la iniciativa será revisada y se volverá a presentar”, adelanta a Sinc Beth O’Leary, arqueóloga de la Universidad de Nuevo México (Estados Unidos) especializada en cuestiones espaciales, toda vez que el proyecto aún no ha sido presentado oficialmente y este período de sesiones concluye en el 2015.

El proyecto de ley, según su fundamento,  pretende proteger a los lugares lunares que tocaron las naves Apolo, incluida su tripulación, de iniciativas comerciales o naciones extranjeras que ya tienen capacidad para aterrizar en la Luna, como es el caso de China.

Al mismo tiempo, persigue que, a través de esta protección, reciba un mayor reconocimiento público. “Los lugares y artefactos que puso Estados Unidos en la superficie de la Luna son significativos para este país y para la historia de la humanidad, como parte de la Guerra Fría y de la exploración espacial”, destaca O’Leary.

En su opinión, la iniciativa está mal planteada porque no engloba a la comunidad internacional, y choca con el Tratado del Espacio Exterior de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), firmado en 1967 y al que se han adherido más de 100 países, entre ellos, Estados Unidos.

En su artículo II, el Tratado establece que el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera.

Aunque tampoco puede obviarse el hecho de que 12 años después, en 1979,  la ONU promovió el proyecto conocido como Acuerdo de la Luna, donde se  reconoce al satélite como una propiedad común que, como tal, debería regirse por un régimen jurídico internacional.  Sin embargo, este texto solo lo han ratificado 15 países, entre los que no se encuentran ni Estados Unidos ni España.

Para que este proyecto de ley saliera adelante tendría que  pasar los debates de las comisiones, aprobarse por las dos cámaras del Congreso –la Cámara de Representantes y el Senado– y, posteriormente, ser firmada por el presidente Barack Obama, algo muy difícil hoy por hoy.

De todas maneras, los expertos consideran positivo que haya abierto un debate sobre la propiedad y responsabilidad espacial.

Podrá parecer aberrado, pero en declaraciones a la agencia SINC, un individuo llamado Dennis Hope aseguró: “La Luna me pertenece desde 1980 y ningún gobierno tiene derecho a utilizarla a menos que yo le dé permiso”.

Este hombre afirmó haber ganado millones de dólares vendiendo hipotéticos terrenos en el satélite.

Según la agencia especializada en ciencia, Dennis Hope conoce que el Tratado de la ONU de 1967 mantiene que los objetos espaciales no pueden ser propiedad nacional, pero asegura que escribió una carta al organismo solicitando la propiedad de forma individual de la Luna, los ocho planetas y sus satélites.

Al no obtener respuesta, ha asumido que es el dueño y está vendiendo parcelas como si fuera un lugar de veraneo. Sus fantasías han llegado al punto de crear un Gobierno Galáctico que él preside.

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