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La pena de muerte, un debate sin fin en Estados Unidos

El número de presos ejecutados en Estados Unidos hasta el pasado día seis ascendió a 1379

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Sala de ejecución |

Redacción Central |

El debate sobre la pena de muerte vuelve a reabrirse en Estados Unidos tras el sin fin de negligencias cometidas durante la ejecución de Clayton Lockett, un condenado que recibió el pasado 29 de abril en Oklahoma  una mezcla de medicamentos experimental que le provocó convulsiones y dolor extremo por más de 40 minutos antes de fallecer.

Luego de la agonizante muerte de quien fuera condenado por inyección letal en 2000 por cargos de secuestro, violación y asesinato, el presidente estadounidense, Barack Obama, ordenó una revisión de los usos y aplicaciones sobre los procedimientos de ajusticiamiento que siguen en vigor en 32 estados del país.

Asimismo, dictaminó que el Departamento de Justicia realice una investigación estado por estado de los protocolos de ejecución para impedir no solo que se repitan casos como el de Lockett, sino también solventar problemas significativos en la aplicación de la pena capital.

“Prejuicios raciales, aplicación desigual de las condenas… situaciones donde los individuos ejecutados pudieran ser hallados inocentes a posteriori por unas pruebas exculpatorias aparecidas más tarde. Todas estas cuestiones nos plantean serias interrogantes sobre la manera en que la pena de muerte se aplica en nuestro país”, refirió Obama.

Sin embargo, añadió que “existen ciertas circunstancias en las que un crimen es tan terrible que la aplicación de la pena de muerte podría ser apropiada: asesinatos de masas o asesinatos de niños”.

Según relatan los testigos, Clayton Lockett, de 38 años de edad, recibió una mezcla de medicamentos experimental que le provocó convulsiones y dolor extremo, que le llevaron incluso a intentar escapar de la camilla durante el agónico procedimiento.

Según una encuesta de la empresa Gallup, en enero de 2014, seis de cada 10 ciudadanos se manifiestan a favor de la pena de muerte, lo que significa que el 65 por ciento de los estadounidenses defienden esa práctica.

En tanto, el gobernador de Texas, Rick Perry, defendió el sistema de ejecuciones en su estado, el que más realiza en Estados Unidos, y señaló que los ciudadanos habían decidido que existen crímenes que deben ser saldados con la pena de muerte, y que por lo tanto las autoridades federales deben respetar la posición de los estados.

De acuerdo con Death Penalty Info, el número de ejecutados en Estados Unidos hasta el pasado día seis ascendió a 1379 reos.

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