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García Márquez, el escritor de la magia y el realismo

El autor colombiano fue uno de los más representativos de la nueva narrativa latinoamericana y siempre estuvo comprometido con las causas de izquierda del continente

Gabriel García Márque
Gabriel García Márquez se definió como El Sandinista Errante en una nota que entregase al Comandante Daniel Ortega en 1982. Desde antes había brindado su apoyo pleno al proceso revolucionario en Nicaragua. | Vive lo Hoy

Redacción Central |

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, el Gabo como era conocido popularmente, nos dejó para siempre, uno de los autores más representativos del realismo mágico, el cual mezcla realidad con fantasía, narrativa utilizada en su obra maestra, Cien años de soledad.

Hijo de Gabriel Eligio García, telegrafista, y de Luisa Santiaga Márquez, tuvo un vida intensa que comenzó en Arataca. Su pueblo natal le inspiró el literario Macondo, donde situó algunas de sus obras, y que terminó siendo un lugar de peregrinación cultural, por los espacios temporales de su obra.

Su infancia estuvo marcada por vivir con sus abuelos maternos, la costumbre de su hermana Aida Rosa de comer tierra o la huelga en 1928 de las bananeras en Colombia, hechos todos aparecidos en sus obras.

Desde muy pronto mostró una gran imaginación, que se plasmó en poemas en su adolescencia, cuando estudiaba en un colegio jesuita en Barranquilla. Más tarde, en su época de bachiller, escribió para un periódico y terminaría consiguiendo publicar en el suplemento literario de El Tiempo.

Aunque se matriculó en la carrera de derecho, dejó los estudios y se centró en la literatura y el periodismo en El Universal, donde comenzó sus colaboraciones en 1948. Su primera novela fue La hojarasca, en 1955.

En su trabajo periodístico fue corresponsal en Europa y Nueva York de la agencia latinoamericana Prensa Latina, en 1959. Impulsó la revista Crónica, símbolo del llamado Grupo de Barranquilla, que marcó a mediados del siglo XX la cultura colombiana y del cual García Márquez es el único superviviente.

En 1961 se trasladó a México, donde trabajó en revistas de poca importancia y publicó su segunda novela, El coronel no tiene quien le escriba. En la capital mexicana comenzó a relacionarse con escritores como Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Fernando Benítez y Carlos Monsiváis.

Durante dos años escribió Cien años de soledad, publicada en 1967, su gran éxito literario, dentro del boom del realismo mágico latinoamericano. En 1982 le reconocieron con el Premio Nobel, por sus “novelas y relatos cortos en los que lo fantástico y lo real se combinan en un universo ricamente compuesto de imaginación que refleja la vida y los conflictos del continente americano”.

Gabo fue mucho más que un gran escritor, también fue miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, impulsó la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

García Márquez se implicó políticamente con la izquierda, se enfrentó a las dictaduras de Laureano Gómez y Gustavo Rojas Pinilla, fue acusado de colaborar con la guerrilla M19 y se exilió en México. Destacó siempre por su amistad con el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

El escritor superó dos cánceres, uno de pulmón que le fue extirpado en 1992 y otro linfático que le diagnosticaron en 2000 y por el que recibió sesiones de quimioterapia que debilitaron su salud.

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