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Nuevo inquilino en la avenida paulista

Óscar Niemeyer observa desde un edificio el ir y venir diario de sus coterráneos

Retrato de Óscar Niemeyer en la avenida Paulista
Nuevo inquilino en la avenida paulista. | Internet

Redacción Central |

Óscar Niemeyer observa desde un edificio el ir y venir diario de sus coterráneos

Óscar Niemeyer, considerado padre de la arquitectura moderna y uno de los mayores exponentes de este arte en el siglo XX, observará desde lo alto de un hermoso edificio el ir y venir de sus coterráneos en la principal arteria de Sao Paulo, al quedar concluido un retrato que lo inmortaliza.

La obra —un gigantesco rostro del fallecido arquitecto— es un homenaje que le rinde a nombre de todos el artista grafitero Eduardo Kobra al arquitecto más famoso de Brasil, creador de la ciudad de Brasilia, quien falleció en diciembre pasado a los 104 años de edad.

“La vida es más importante que la arquitectura”, solía decir Óscar Niemeyer, y esta obra confirma sus palabras, pues su rostro colorido y pétreo animará a los miles de transeúntes y conductores que inundan cotidianamente la concurrida avenida Paulista.

Niemeyer nació el 15 de diciembre de 1907 en Río de Janeiro y junto con el urbanista Lucio Costa fue el diseñador de Brasilia, la moderna ciudad inaugurada en 1960. De su rica imaginación también salieron el Congreso y los palacios Planalto (sede del Gobierno), Alvorada (residencia oficial del presidente) e Itamaraty (sede de la Cancillería), además de la catedral.

Amante de la línea curva, sello principal de toda su labor creativa produjo numerosos edificios no solo para el disfrute de los brasileños, sino para la satisfacción de habitantes de otras partes del planeta.

Entre algunas de sus sorprendentes creaciones se cuentan Le Corbusier en el edificio de Naciones Unidas en Nueva York, la sede del Partido Comunista en Francia, la Universidad de Constantino en Argelia y la casa matriz de la editorial Mondadori en Italia.

Óscar Niemeyer no sólo era un excelente artista, sino un representante de su época. Fue defensor activo de los que menos poseían y amigo de las causas nobles promovidas por las organizaciones de izquierda, motivos por los cuales tuvo que irse de su país.

Esa es la razón de que varias de sus obras las materializara durante su exilio en Europa, al abandonar Brasil en 1966, perseguido por los militares que habían tomado el poder. Regresó en los años 80 y le devolvió la alegría a sus contemporáneos con construcciones tan añoradas como el Sambódromo de Río de Janeiro.

El nuevo monumento está plasmado en un muro lateral del antiguo edificio Ragi, ubicado en la Plaza Oswaldo Cruz, donde comienza la Avenida Paulista, en Sao Paulo, Brasil. Desde allí, Óscar podrá hacer un guiño cómplice a las nuevas generaciones de creadores que decidan como él, plasmar el amor por su ciudad en obras artísticas.

Niemeyer fue distinguido con el premio Pritzker, el más prestigioso en la arquitectura, por el diseño de la catedral de Brasilia. Fue un reconocimiento tardío por una obra temprana, señaló la crítica especializada.

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