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Llaman las FARC-EP a esfuerzo conjunto de toda la nación para lograr la paz

Una declaración política de la fuerza guerrillera, dada a conocer en La Habana, señala que definitivamente la paz no podrá ser resultado de un diálogo alejado del pueblo de Colombia

Marcos León Calarcá
Marcos León Calarcá leyó la declaración de la FARC-EP. | Internet

Redacción Central |

Una declaración política de la fuerza guerrillera, dada a conocer en La Habana, señala que definitivamente la paz no podrá ser resultado de un diálogo alejado del pueblo de Colombia
» Saludan FARC-EP Encuentro Internacional Pueblos Construyendo Paz en Bogotá 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) hicieron pública una Declaración Política de su Secretariado Nacional en la que señala que para alcanzar la paz, debe realizarse un esfuerzo conjunto de toda la nación.

En el documento, la fuerza guerrillera señalan que definitivamente la paz no podrá ser resultado de un diálogo alejado del pueblo de Colombia, de una decisión por las alturas, de imposiciones unilaterales de cualquier orden. El país entero tiene que movilizarse a exigir su participación decisoria en el proceso de paz, manifiestan los insurgentes.

Añaden que las conversaciones que se adelantan entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP en La Habana, despiertan intenso interés en el conjunto del pueblo colombiano y las unidades bajo su mando reportan de lo ancho y largo del país, que la población demanda conocer cada vez más sobre lo que se discute en Cuba. Igualmente, a la Delegación de Paz de las FARC-EP en la Habana llega un caudal de mensajes del mismo tenor, voces de aliento y apoyo, solicitudes de participación, propuestas y proyectos. Se trata de la viva manifestación de nuestro pueblo por no seguir excluido de las decisiones nacionales, agrega el comunicado.

“La Mesa de La Habana es el punto de encuentro de dos maneras de ver la problemática nacional y de plantear su resolución. De un lado está la óptica del gobierno, que defiende las clases pudientes y la inmovilidad del orden vigente. Del otro, la propuesta de la insurgencia, construida desde la visión de los sectores populares que urgen y claman por cambios. Nos parece normal que en un comienzo las posiciones se presenten lejanas. El esfuerzo consiste en poner a prueba el arte de ensartar perlas, como definía John Agudelo Ríos al oficio de acercar posiciones, flexibilizar y construir salidas satisfactorias para las dos partes”, señala más adelante la Declaración Política de las FARC-EP.

“Nuestro empeño apunta a que las voces de todos los colombianos resulten bienvenidas en el proceso de conversaciones. Sólo así creemos que puede crearse una paz duradera. ¿Significa esto una agenda paralela, en contravía de lo acordado hasta el momento? De ninguna manera. Se trata tan solo del desarrollo consecuente del preámbulo del Acuerdo General, un imperativo de primer orden y de simple sentido común. Es sobre los hombros del grueso de la población que se descargan las más funestas consecuencias del conflicto armado, y es en su modo de vida miserable donde subyacen las causas del alzamiento”, continúa citando el texto.

Y agrega que “es la población colombiana quien soporta la enorme carga tributaria que el Estado impone para poner en marcha el gigantesco aparato militar con el que se pretende acabar a la insurgencia. El ciudadano del común ve crecer incesantes las cargas presupuestales destinadas al mantenimiento de un desproporcionado Ejército, en detrimento de la inversión en salud, educación, vivienda, obras públicas, ciencia y tecnología. Todo lo cual explica las motivaciones y el papel cardinal desempeñado por las organizaciones sociales colombianas en el impulso a la apertura del escenario de diálogo y concertación”.

Por último al Declaración Política indica que en el contexto de la participación popular en la construcción de la paz, debe ser centro de la discusión la creación y consolidación de una democracia auténtica, no sólo para la Mesa, sino para toda la vida política nacional. Únicamente con una verdadera democracia podrá Colombia superar la crisis endémica que la aqueja. Su adecuada conjugación en la actual coyuntura nos puede llevar a feliz puerto, a democratizar la propiedad de la tierra y el uso del suelo, la vida política, los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, los medios masivos de comunicación, la vida misma al interior de las familias”.

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