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Histórico Gran Salto Adelante en China

China se traza nuevos modelos de desarrollo: llegará a ser en dos décadas la primera economía del mundo

Redacción Central |

China se traza nuevos modelos de desarrollo:  llegará a ser en dos décadas la primera economía del mundo

José Luis Robaina García*

Treinta años después del comienzo de las reformas económicas estructurales que los catapultearon a la segunda posición económica mundial, China transforma de nuevo radicalmente su modelo socialista para lograr un crecimiento sostenible, equilibrado, intensivo, ecológico y de mayor bienestar para su inmensa población, proceso sin precedente por su escala e impacto local y global.

La importancia estratégica del cambio para China y el mundo es impresionante, si tenemos en cuenta que el gigante asiático ya va rumbo a convertirse en la primera economía mundial para 2030, según estimaciones del Banco Mundial y múltiples especialistas.

Las coordenadas básicas del cambio fueron trazadas por el Presidente Hu Jintao cuando planteó la necesidad de pasar a un modelo de desarrollo científico y la materialización de lo que llaman una sociedad armoniosa y quedaron plasmadas en el 12 plan quinquenal ,aprobado el año pasado, y ahora en su arranque en gran escala.

La esencia de la transformación es dejar atrás progresivamente el hasta ahora exitoso modelo de desarrollo extensivo basado en las inversiones y las exportaciones de baja complejidad, que consideran se agotará en el futuro inmediato, para establecer otro a mediano plazo fundamentado en el consumo interno, las altas tecnologías, las exportaciones de alto valor agregado, la innovación científico técnica, la cultura ecológica y la mejoría sustancial del nivel y la calidad de la vida de sus más de 1 300 millones de habitantes.

Las razones del reajuste: Los avances trascendentales logrados por China en los últimos treinta años son reconocidos universalmente, pero también son evidentes sus puntos flacos, que si no se corrigen a tiempo en algún momento pueden obstaculizar el mantenimiento de los niveles de crecimiento alcanzados.

Debilidades reconocidas son en lo económico la alta dependencia del comercio exterior y las inversiones pero con exportaciones de bajo nivel agregado, escaso impacto de las innovaciones propias y por tanto dependencia de las importadas, bajos niveles en algunas ramas de alta tecnología, y sustancial deterioro del medio ambiente debido a la acelerada industrialización del periodo inicial de las reformas por solo citar
algunas de las más relevantes.

En lo social las autoridades admiten como problemas de envergadura las profundas desigualdades entre ricos y pobres, diversas capas y regiones y las insuficiencias marcadas en áreas claves como atención médica, educación, viviendas y seguridad social.

Como parte del reajuste reducen las tasas planificadas de crecimiento a 7% pero con mayor calidad y proyectan fuertes inversiones en sectores industriales de alta tecnología, la urbanización masiva, las innovaciones, los servicios, las acciones que beneficien el medio ambiente y todo lo que estimule el consumo interno y el bienestar social que actuarían como motores del nuevo modelo.

Con estos objetivos planean aumentar el ingreso de los trabajadores para potenciar su consumo, impulsar sustancialmente la urbanización y los servicios implicados, mejorar el sistema de bienestar social, incrementar la creación de empleos y la cobertura del seguro básico y médico y las inversiones en educación.

Ejemplo de las magnitudes del colosal empeño: construir 36 millones de viviendas en solo un lustro y pasar 360 millones de personas, cifra superior a la población combinada de Estados Unidos y Japón, al mundo urbano.

En aras de sustentar el crecimiento sostenible y ecológico concentran el crecimiento de la generación eléctrica en base a energías renovables a fin de ir reduciendo paulatina pero firmemente sus enormes niveles de consumo de carbón y las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, áreas donde China hoy marcha a la cabeza.

Según la Agencia de energía internacional hasta 2017 casi el 40% del crecimiento de electricidad en base a energías renovables procederá de China, 5 veces más que lo proyectado por Estados Unidos, 7 veces más que la India, 8 más que Alemania y 17 más que Francia.

En esta senda ya tienen avances importantes, pues hoy 7 de los 10 mayores fabricantes mundiales de módulos fotovoltaicos son chinos, el principal productor mundial y 4 en el sector eólico, donde son el segundo mercado del globo.

Para priorizar las áreas industriales conducentes a este salto, el 12 plan quinquenal seleccionó 7 sectores todos de alta tecnología que recibirán máxima atención inversionista: energías no fósiles, tecnología medioambiental e informática, nuevos materiales, manufacturas de alto valor agregado, biotecnología y vehículos propulsados por nuevos combustibles no contaminantes.

La nueva estrategia plantea convertir al país a mediados de siglo en uno de los líderes mundiales en innovación científico-técnica, camino en que desde luego no parten de cero: Desde 2001 las inversiones en el sector aumentan anualmente 21%, el año pasado representaron 1.83% del Producto Interno Bruto (PIB) y ahora se proponen elevarlas a 2.20%.

Además de reforzar las inversiones en esta esfera han creado un sistema de estímulo, incluido la reducción de impuestos, a compañías y profesionales para incentivar sus aportes en este terreno y ya por ejemplo reportan que las solicitudes de patentes de origen doméstico superan a las procedentes del exterior y por el número de publicaciones y artículos científicos ya sobrepasan a países como Alemania, Gran Bretaña y Japón.

Capital humano para el cambio disponen en abundancia. Baste un dato: China gradúa 500.000 ingenieros al año mientras Estados Unidos por ejemplo solo egresa 70.000.

El camino propio seguido por la nación asiática bajo la dirección de su Partido Comunista no deja sin lugar a dudas de sorprender y resulta de facto sugerente contraste ante la crisis galopante de Europa, los graves problemas económicos de Estados Unidos y el estancamiento de Japón.

Dato que resume este impactante proceso: Mientras el aporte de China al PIB mundial fue de solo 4% en 1950, poco después de la fundación de la República Popular, en los últimos años osciló entre 10 y 15 % y el año pasado representó la cuarta parte del crecimiento mundial.

* Periodista, investigador y diplomático cubano

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