Internacionales

Decisión 2012

Obama y el voto hispano: “la lección más importante que aprendí, es que no se puede cambiar Washington desde dentro, sino desde afuera”. ¿Declaración de tiempo de elecciones?

Redacción Central |

Obama y el voto hispano: “la lección más importante que aprendí, es que no se puede cambiar Washington desde dentro, sino desde afuera”. ¿Declaración de tiempo de elecciones?

Alfredo García
POR ESTO!

El debate entre los dos candidatos a la presidencia de EE. UU., “Decisión 2012”, auspiciado por una televisora hispana en la Florida, confirmó los pronósticos de expertos: el presidente Obama supera con creces a su rival republicano en la preferencia del voto hispano.

Cualquier candidato a la presidencia necesita del voto hispano para llegar a la Casa Blanca. Se estima que en EE. UU. hay unos 23 millones de hispanos con derecho al voto. Cada mes 50 000 jóvenes latinos alcanzan la mayoría de edad, lo que agrega más de dos millones de potenciales votantes desde las últimas presidenciales.

En Estados como Colorado, Nevada, Florida o Carolina del Norte, el crecimiento de la población hispana y su proporción dentro del electorado, los convierte en un sector cada vez más influyente, lo que explica las leyes contra la inmigración indocumentada promovida por gobernadores de ultraderecha.

El debate presidencial de la Florida fue considerado preámbulo de los tres duelos políticos que tendrán cara a cara los dos candidatos. Su resultado sugiere el fracaso de la campaña electoral republicana, caracterizado por los desatinos personales de Romney, la ausencia de un programa alternativo y el extremismo clasista.

El flanco más vulnerable del presidente Obama, la incumplida promesa de aprobar una ley de reforma migratoria integral en su primer año de gobierno, sirvió para que el mandatario dictara una conferencia magistral sobre el sistema político norteamericano, el limitado poder del presidente y la importancia de la movilización popular.

Obama explicó que la reforma migratoria fue imposible en su primer año, por la prioridad ejecutiva hacia la crisis económica y el descalabro financiero de las grandes empresas de valores e inmobiliarias. Sin embargo, admitió su “ingenuidad” al confiar en los republicanos que con anterioridad habían apoyado su plan de reforma migratoria, que después se retractaron. “Yo soy el jefe del Poder Ejecutivo, no del Legislativo”, respondió Obama al aguijoneo del periodista.

En su sereno análisis no hubo resentimientos ni acusaciones condenatorias, sino conciliación. “Confío en que, después de las elecciones, cuando el principal objetivo de los republicanos no sea echarme, sino solucionar los problemas del país, cuando se entienda el mensaje que dejen las urnas, esa reforma sea posible. Yo sigo comprometido con intentarlo”, ratificó Obama.

Al finalizar el presidente envió su más importante mensaje: dijo que durante los cuatro años de su mandato, “la lección más importante que aprendí, es que no se puede cambiar Washington desde dentro, sino desde afuera”. Por ello, “en el segundo mandato quiero concentrarme en estar más próximo al pueblo estadounidense, en relacionarme más con la gente en la calle”.

Según un sondeo reciente de la conservadora agencia FOX News, los votantes hispanos afirman que Obama es el candidato mejor preparado para afrontar los principales asuntos que afectan al país. El presidente supera al aspirante republicano en materia de sanidad (62%-29%), en educación (65%-25%), en inmigración (63%-25%), y en su representación de los hispanos (68%-18%). El electorado hispano considera, además, que el Partido Demócrata, con 65 puntos de ventaja, es el que mejor representa los intereses de las mujeres.

Sin embargo, Obama cree que la mejor oportunidad de lograr la anhelada reforma migratoria es durante un eventual segundo mandato suyo, aunque no tenga la mayoría en el Congreso. Y la razón es simple.

“La otra parte (los republicanos) tienen todo el interés en conquistar el público hispano, en llegar a él, si no durante décadas van a estar apartados de todo. No pueden perder la conexión con los hispanos y lo saben. No tienen otra posibilidad. Y creo que vamos a poder trabajar con ellos”, explicó el mandatario, de 50 años.

Obama dijo durante la entrevista que, pese a las divisiones en Washington, una fuerte presión popular podría allanar el camino para la aprobación de la reforma inmigratoria.

“No se puede cambiar a Washington desde adentro, sólo se puede hacerlo desde afuera”, sostuvo.

Sí, por una parte, se trata de la retahíla de errores del contendiente republicano: desde su negativa a presentar sus declaraciones de impuestos a sus impopulares comentarios en su primera gira internacional como candidato; desde su elección de vicepresidente -claramente defensiva, apelando al ala más conservadora del partido- a su incapacidad para conectar con el 50% de los electores: las mujeres.

Quizá más importante es el desfondamiento ideológico de una campaña que intenta presentar las mismas ideas económicas aplicadas durante los últimos 30 años como única e inequívoca receta para sacar al país de la crisis.

En el decisivo Estado de Florida, Barack Obama y Mitt Romney han librado en las últimas horas uno de los más esperados duelos de esta campaña por el voto hispano.

también te puede interesar