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España se juega su peso en Latinoamérica en la Cumbre Iberoamericana

La nación ibérica ¿ayuda o necesita la ayuda de la economía de América Latina?

Redacción Central |

La nación ibérica ¿ayuda o necesita la ayuda de la economía de América Latina?

Sandra Lafuente Portillo
BBC Mundo

La más reciente Cumbre Iberoamericana se realizó en Asunción, Paraguay, en octubre de 2011.

La más reciente jugada de la diplomacia española para asegurarse el éxito de la Cumbre Iberoamericana de noviembre puede haberle supuesto una victoria.

El secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, viajó a Paraguay la semana pasada para disuadir al gobierno de Federico Franco de su presencia en Cádiz, y garantizar la asistencia de los países más fuertes de la región.

Parece haberlo conseguido: Franco confirmó el viernes que no irá, en una entrevista con la agencia española de noticias EFE, aunque “dejará clara su posición” al presidente del gobierno español Mariano Rajoy esta semana en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. Porque el éxito de las cumbres se mide por el quórum más que por los resultados, dicen los expertos.

Y un quórum exitoso depende justamente de la asistencia mayoritaria de los mandatarios más fuertes. En este caso, de los socios estratégicos de España, encabezados por Brasil, la sexta economía del mundo y líder político de la región.

Su presidenta, DilmaRousseff, había confirmado en junio su presencia, pero que fuera Franco, quien llegó al poder tras la destitución de Fernando Lugo, implicaría la ausencia de países amigos de éste, entre ellos el resto de Mercosur (Argentina, Uruguay y Venezuela, además de Brasil).

El presidente de Paraguay, Federico Franco, confirmó que no irá a la cumbre en Cádiz, pero dijo que dejará clara su posición.

Mercosur es el organismo más poderoso de la región y, según estimó la propia Rousseff en agosto, también la quinta economía mundial con un PIB conjunto de US$3,3 billones, tras el ingreso de Venezuela al bloque en sustitución de Paraguay.

“La primera responsabilidad del organizador es que salga. Si para eso tiene que aplicar ciertas medidas de realpolitik que vayan más allá de sus convicciones, lo va a hacer.

“Y por mucho que Rajoy pueda estar de acuerdo con que lo sucedido en Paraguay pueda tener cierta legalidad, va a dejar eso a un lado si sus socios estratégicos le dicen que no vendrán”, le explica a BBC Mundo Jorge Quindimil, catedrático experto en relaciones internacionales iberoamericanas de la Universidad de la Coruña, en España.

“El reto para España es evitar que la Cumbre se convierta en un foro de disputas, porque no fue para eso que se fundó la Comunidad Iberoamericana. A pesar de todo (los conflictos), España va a seguir intentándolo”, añade Joaquín Roy, Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami, entrevistado por BBC Mundo.

Aceitar la bisagra

La “marca España”, como la llaman en el ámbito local, ya está muy deteriorada en la opinión pública mundial como para sumarle una derrota diplomática: no es poco lo que se juega el país organizador si la cumbre fracasa.

Dos décadas de cumbres

En 1991 se reconoció políticamente la existencia de un espacio común iberoamericano y se constituyó la cumbre anual de Jefes de Estado y de Gobierno.

En esa primera ocasión, la cumbre se celebró en Guadalajara, México, y desde entonces rota de país y se organiza con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana, cuyo secretario desde 2005 es Enrique Iglesias.

La próxima cumbre se celebrará en Cádiz, España, el 16 y 17 de noviembre y su tema central es “una relación renovada en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz”.

La vicepresidenta de Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo que “la cumbre de Cádiz debe mostrar que Iberoamérica es una prioridad esencial, permanente e irrenunciable de la política exterior española”.

Los analistas sostienen, incluso, que esta reunión es más importante para España que para Latinoamérica.
De allí también su reciente acercamiento a Argentina, no obstante la tensión por la nacionalización de un interés español como la presencia de Repsol en YPF.

El tema de la compensación económica está dirimiéndose en organismos internacionales, pero España ya cursó la invitación a Cristina Fernández de Kirchner y ella está por confirmar su presencia. “Se están dejando querer mutuamente”, dice Quindimil.

“España se presenta como el principal valedor de los intereses de América Latina en la Unión Europea”, agrega el profesor Pablo Toral, especialista en el intercambio comercial y económico iberoamericano, consultado por BBC Mundo.

Por tanto, sostiene, el fracaso de la cumbre pondría en peligro ese “papel bisagra”.

Inversiones

El último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) -el más actual es de 2011- indica que Europa ha destinado US$30.000 millones al año a inversiones directas en la región en la última década, “lo que convierte a la Unión Europea en el principal inversionista en América Latina y el Caribe”.

Aunque las exportaciones desde España a Latinoamérica crecieron un 32%, según la Cepal, las importaciones desde allí superaron el 53%.

Las empresas latinoamericanas han alcanzado récords en inversiones extranjeras directas, 8% de ellas en España.

“Las compañías españolas consideran a Latinoamérica como mercados cruciales para crecer y compensar la débil demanda interna. Las empresas latinoamericanas, al invertir en España, miran la crisis como una oportunidad para comprar barato, enfocadas en un futuro crecimiento”, analiza Toral.

La expropiación de la petrolera YPF por parte del gobierno argentino generó tensiones entre América Latina y España.

Lo refrendó Luis De Guindos, ministro de Economía español, en una reunión preparatoria con sus homólogos iberoamericanos, el 11 de septiembre, cuando dijo que Europa necesita de la ayuda de Iberoamérica para salir de la crisis.

La jugada diplomática con las invitaciones a la Cumbre es algo que también habría hecho España en circunstancias económicas más favorables, coinciden los expertos.

Lo que sí cree Pablo Toral es que ante una España más fuerte, la América hispana habría mostrado más interés en asistir que ahora.

Pero España “está perdiendo peso” para la política exterior latinoamericana, apunta.

Alude a la creación de la Alianza del Pacífico en 2011, un bloque integrado por Colombia, Chile, México y Perú (estratégicos también para España), con un acercamiento “muy agresivo” a Asia.

Brasil y Argentina también han fortalecido lazos comerciales sobre todo con China.

“Los países de América Latina están diversificando sus relaciones exteriores y son menos dependientes de Estados Unidos y de Europa”, elabora Toral.

Diplomacia económica

“España se presenta como el principal valedor de los intereses de América Latina en la Unión Europea.” Pablo Toral, especialista en intercambio comercial y económico iberoamericano

Por eso Quindimil observa que se está debilitando el rol de España como puente con Europa: “Países europeos de primer orden están dando el paso al frente, sobre todo Alemania y Francia”.

Recuerda que durante el discurso de investidura como presidente del gobierno español, Rajoy habló de “vínculo” y no “comunidad” iberoamericanos.

Y aunque los voceros del gobierno reiteran la importancia de Iberoamérica -y la actual administración retomó la figura de la Secretaría de Estado para esta región, eliminada por Zapatero- Quindimil ve con preocupación que las relaciones con la América hispana no quieran trascender lo económico, por cierto, el tema central de la próxima cumbre.

Porque, recalca, en los asuntos exteriores de España domina la “diplomacia económica” desde el último periodo del expresidente José María Aznar (2000-2004). “Se está acudiendo a Latinoamérica casi a modo de ayuda. Es muy distinto acudir por interés que por los vínculos históricos y culturales”.

“España debería tener una relación especial con cada país (de Iberoamérica) y no una política global sin distinción”, como la que tiene con la Corona como gran unificador, tercia Joaquín Roy.

Así como dentro de España se está agotando “el consenso de lo que se llamó ’el café para todos’”, opina, así hay un reclamo de hacer diferenciaciones dentro de Latinoamérica.

¿Tienen futuro estas citas de presidentes?

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, dijo que Europa necesita de la ayuda de Iberoamérica para salir de la crisis.

El gobierno español, el que más aporta al presupuesto de la comunidad iberoamericana, asomó en febrero que las cumbres podrían ser bienales en vez de anuales.

Pero para los expertos consultados por BBC Mundo, esto sería un error.

“Siempre tienen el potencial de convertirse en algo más eficaz”, dice Roy.

Quindimil cree en la importancia de las cumbres como fortalecedoras de todos los otros aspectos no económicos de las relaciones iberoamericanas, últimamente menos apreciados.

“La cumbre de Cádiz, más allá de su temática, va a tener un componente estructural que va a decidir qué se va a hacer con las relaciones iberoamericanas en el futuro”, concluye categórico.

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