
El diplomático Christopher Stevens y otros tres funcionarios resultaron víctimas mortales de un ataque contra el consulado en Bengasi
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó el asesinato del embajador en Libia, Christopher Stevens, y de otros tres funcionarios diplomáticos, víctimas de un ataque este martes contra el consulado en Bengasi.
El Embajador y los funcionarios murieron cuando islamistas libios asaltaron la sede en protesta por una película realizada en Estados Unidos que consideraban ofensiva para el Islam y el profeta Mahoma.
Tras el ataque al consulado de Estados Unidos, reina en Libia una creciente tensión y el temor a la extensión de los incidentes quedó en evidencia con el anuncio de Obama del envío de un contingente militar a este país para proteger a los súbditos y los bienes estadounidenses.
Las autoridades locales, encabezadas por el presidente del Congreso Nacional Libio, Mohamed Magarief, se disculparon ante Washington por el devastador ataque que culminó con el incendio del edificio donde funcionaba el consulado.
Un ataque similar tuvo lugar contra la sede diplomática de Washington en El Cairo, Egipto, hecho que la secretaria de Estado Hillary Clinton condenó en los términos más fuertes, y criticó los intentos de justificar el acto de violencia.
Señaló que su país deplora cualquier esfuerzo intencional de denigrar las creencias religiosas de otros.
Por su parte, el candidato presidencial republicano Mitt Romney reprochó la reacción del gobierno de Obama ante los ataques contra las misiones diplomáticas.