Internacionales

Rato pasa un mal rato

Uno de los caballeros del neoliberalismo español, que llegó a ser presidente del Fondo Monetario Internacional, ve eclipsarse su estrella

Redacción Central |

Uno de los caballeros del neoliberalismo español, que llegó a ser presidente del Fondo Monetario Internacional, ve eclipsarse su estrella

Hedelberto López Blanch
Rebelión

La justicia de los indignados madrileños anda detrás de Rodrigo Rato, un político empresario de cuello blanco que junto a la cúpula del Partido Popular, entre 1996 y 2004 llevó a España hacia profundas acciones neoliberales de privatizaciones y ahora se enfrenta a difusos manejos de corrupción tras su salida del quebrado Bankia, cuarta entidad bancaria de la nación ibérica, la cual ha solicitado un rescate de 19.000 millones de euros.

La plataforma ciudadana de los indignados ’15MpaRato’, creada por el movimiento 15M, presentó ante la Audiencia Nacional una querella contra el ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato y el Consejo de Administración de la entidad, en la que solicitan “prisión preventiva para los responsables y el embargo de sus bienes”.

Según los miembros de la plataforma, las infracciones por las que se van a querellar contra Rato y el resto de los miembros del Consejo de Bankia, “no distan mucho” de las que contemplan las investigaciones abiertas por la Fiscalía anticorrupción y que son por delitos contables, estafa, falsedad documental, insolvencia punible y administración desleal.

En el documento presentado, los indignados aseguran que el motivo de la acción ciudadana es hacer justicia y lanzar un mensaje claro, “por cada banquero intervenido una escuela, un hospital, un puesto de trabajo para el bien de todos. No debemos, no pagamos. Nos rescataremos con el dinero que nos han robado banqueros, especuladores y políticos”.

Algunas de las acusaciones contra Bankia, cuando Rato lo dirigía (renunció en febrero para mantenerse en Lazard, la firma de inversión que entronizó en bolsa al propio Bankia y que le catapultó a la presidencia de la entidad) aseguran que el banco falseó sus cuentas cuando salió a Bolsa el pasado año para poder captar capital.

Rodrigo Rato proviene de una rancia familia de banqueros españoles que también tuvo problemas; su padre Ramón Rato Rodríguez-San Pedro, jurisconsulto, fue condenado por evasión de capitales. Al final de la década de 1960, el Banco de Siero, propiedad de los Rato y, según se denunció, tapadera del traslado de sus fondos a Suiza, fue intervenido por el Banco de España, además del progenitor, su hermano Ramón y su tío Faustino, fueron sancionados.

Ahora el gobierno de su antiguo socio y actual presidente español, Mariano Rajoy, mediante el fiscal anticorrupción, abrió una investigación contra Rodrigo por presuntas responsabilidades en el caso de la quiebra de Bankia. Por las cosas increíbles que suceden en estos sistemas financieros neoliberales, Rato podría incluso recibir una indemnización de 1,2 millones de euros por haber dejado la dirección del banco.
Al ex ejecutivo de Bankia también se le acusa de haber autorizado, durante los últimos días de su presidencia un crédito de 2,2 millones de euros a Intereconomía Corporación S.A., donde aparece como accionista de esa empresa y de la cual se benefició.

Como Rato ya está envuelto en un proceso judicial y tiene ante sí un calvario de tribunales, declaraciones y aparece en portadas de los medios de comunicación, respondió con ataques contra el gobierno de Rajoy, al acusarlo de entregar con anticipación un rescate para el banco.

La crisis económica española ya cuenta con varias instituciones intervenidas y socorridas por fondos públicos como Caja de Castilla la Mancha, la CAM, Banco de Valencia, Caixanovagalicia y Caixacatalunya, que han provocado una ola de indignación general contra los robos bancarios.

Ficha Técnica

Rodrigo Rato Figaredo nació en Madrid el 18 de marzo de 1949, fue vicepresidente segundo del gobierno del ultraconservador José María Aznar y ministro de Economía entre 1996 y 2004. Después ocupó el cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta su dimisión el 19 de junio de 2007 cuando alegó problemas personales. Dirigió el grupo financiero Bankia de 2010 a 2012.

En 1996, impulsó pactos que permitieron gobernar al Partido Popular (de Aznar) tras la victoria electoral obtenida por mayoría simple, y al ser nombrado ministro de Economía y Hacienda llevó sus ansias neoliberales al extremo pues realizó la más profunda privatización de empresas públicas: Argentaria, Tabacalera, Telefónica, Endesa, y Repsol, entre otras.

En junio de 2004 resultó elegido para presidir el FMI, en el ya conocido juego político-financiero-económico realizado entre Europa y Estados Unidos desde 1944 cuando en Bretton Woods se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario. La dirección de la primera siempre caería en manos de Washington y la de la segunda sobre algún personaje del Viejo Continente.

La incomprensible renuncia de Rato en 2007, tuvo una aclaración en enero de 2011 cuando un informe interno del FMI efectuó una crítica a la actuación del organismo entre 2004 y 2007.

El informe puntualizó que la institución vivió en una burbuja de optimismo mientras se gestaba la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión de 1929.

El documento citó deficiencias organizativas, batallas internas, falta de comunicación, sesgos analíticos, presiones políticas, autocensura y falta de supervisión y control por parte de la dirección del citado fondo que impidieron prevenir la crisis que ya se abalanzaba.

La prepotencia de Rodrigo también se puso de manifiesto en sus presiones a los gobiernos de América Latina para que adoptaran recetas liberales y abrieran los recursos petroleros y energéticos a las compañías transnacionales para “resolver” los problemas económicos. Con ese azote en mano y como jefe del FMI, llegó a Ecuador en febrero de 2005 en momentos en que esa nación padecía hambre y miseria enormes.

Las vicisitudes creadas por el neoliberalismo y el libre comercio persiguieron como fantasmas a los gobiernos ecuatorianos en los últimos años y motivaron la caída de tres presidentes (Jamil Mahaud, Abdala Bucaram y Lucio Gutiérrez) que siguieron las recetas del FMI, hasta la llegada al poder de Rafael Correa en 2007.

Ecuador se encuentra hoy en un resurgimiento de su economía y soberanía política al sancionar Correa, con el apoyo del voto popular, la nueva Carta Magna que permite al Estado más control y participación en sectores estratégicos, además de sustituir la definición de “economía de mercado” esgrimida por el FMI y el BM, por una de “economía solidaria”.

Aunque la justicia capitalista siempre asiste a los poderosos, es cierto que Rato pasa un mal rato y los indignados aseguran que “en la guerra de los de arriba contra los de abajo, el miedo ha cambiado de bando”.

Pretenden que se conozca, “cómo se gestó la estafa del Bankia; cómo permitieron a un agujero gigante salir a la bolsa; cómo se tragaron las cuentas”.

Y concluyen con la afirmación: “Aquí hay Rato encerrado, hay que encerrar a Rato”.

también te puede interesar